Es viudo, cría solo a sus hijas y comanda Artemis II: del cráter en la Luna que bautizó en honor a su esposa al mensaje que dejó por si algo sale mal
El nombre de Reid Wiseman comenzó a resonar a nivel mundial cuando se supo que sería uno de los astronautas de la misión que despegó el 1 de abril; su historia de vida y el legado que quiere dejar
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“Soñé que estaba en órbita lunar”, escribió Reid Wiseman en Twitter el 7 de diciembre de 2016. Casi una década después, ese vaticinio onírico se volvió una realidad. El 1 de abril de 2026 despegó con el cargo de comandante en la misión Artemis II, en el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna después de 53 años. Pero más allá del reconocimiento profesional, este astronauta tiene una historia familiar que transforma su estadía en el espacio en un acto de resiliencia.

Nacido en 1975 en Baltimore, Maryland, hijo de un abogado y una empleada de una aseguradora, desde una temprana edad Reid demostró interés por lo que ocurría en el cielo y eso fue algo que sus padres no ignoraron. Con apenas diez años, comenzó a coleccionar cohetes de juguete a los que les colocaba motores. El tiempo pasó y su pasión no dejó de crecer. Se graduó en Ingeniería Informática y de Sistemas y se convirtió en aviador naval y piloto de pruebas, según se puede leer en su biografía del sitio web de la NASA. Durante 27 años sirvió como capitán de la Marina de los Estados Unidos.
En 2009 fue seleccionado como uno de los nueve miembros de la vigésima promoción de astronautas de la agencia espacial. Dos años después se desempeñó como ingeniero de vuelo a bordo de la Estación Espacial Internacional. Wiseman siempre mantuvo su objetivo en la mira.
En febrero de 2017 compartió una imagen que interpretó como un paso más cerca de su ambicioso sueño. Se trataba de una galleta de la fortuna con un papel que decía: ‘Una visita a un lugar extraño te brindará una perspectiva renovada’. Con un poco de humor y cierto anhelo, resumió: "Elijo creer en esta predicción que recibí esta noche. Tal vez sea la Luna o un viaje a Marte". Este deseo que lanzó al universo, de a poco comenzó a tomar forma.

En 2023 lo designaron comandante de la misión Artemis II y el resto es una historia que, gracias a la tecnología actual, cualquiera puede seguir en vivo por las transmisiones oficiales de la NASA. Y es que, luego de muchos meses de preparación, el 1 de abril de 2026, Wiseman abordó la nave Orión y despegó junto al piloto Victor Glover y los especialistas de misión Christina Koch y Jeremy Hansen, desde Cabo Cañaveral, Florida, rumbo al destino que soñó: la Luna.

Del refugio familiar a tener que afrontar el dolor más profundo
Mientras avanzaba en su carrera, Reid Wiseman conoció antes de cumplir los 30 años a Carroll Taylor, una enfermera pediátrica. Se casaron, tuvieron dos hijas —Katie y Ellie— y construyeron una vida donde sus trabajos y la calidez familiar funcionaban en armonía. Sin embargo, un diagnóstico de cáncer de ella cambió el eje del universo de él.

Mientras su mujer transitaba la enfermedad, Wiseman estuvo dispuesto a abandonar su sueño y mudarse de Texas a Virginia —de una punta a la otra del país— para que su esposa estuviera cerca de sus padres. Pero fue Carroll quien se lo impidió. “Ella me dijo ‘este es el trabajo que te apasiona, aquí es donde trabajás, aquí es donde crecen nuestras hijas y nos vamos a quedar’. Para mí, eso fue una orden para seguir por este camino”, recordó, según publicó The Sunday Times.

Después de haber pasado casi dos décadas juntos, Carroll, quien dedicó su vida a cuidar a otros, murió en 2020 a los 46 años. Desde entonces, Reid lleva su legado en cada misión. “La honro cada día, cada minuto”, asegura el astronauta, que hoy, a los 50, se convirtió en uno de los humanos que más lejos viajó en el espacio.

Homenaje a más de 400.000 kilómetros de la Tierra
Cuando la cápsula Orión superó la distancia alcanzada por el Apolo 13 en 1970, situándose a 400.171 kilómetros de la Tierra, la tripulación del Artemis II tuvo un gesto que hizo emocionar a muchos.
El astronauta canadiense Jeremy Hansen tomó el micrófono para anunciar que uno de los cráteres avistados en la Luna llevaría un nombre especial. “Hace varios años, comenzamos este viaje en nuestra unida familia de astronautas y perdimos a un ser querido. Hay una formación en un lugar realmente interesante de la Luna, justo en el límite entre la cara visible y la cara oculta. De hecho, está justo en la cara visible de ese límite, por lo que en ciertos momentos del tránsito de la Luna alrededor de la Tierra, podremos verla desde la Tierra“, explicó emocionado. Acto seguido, dijo que el nombre elegido era Carroll: “Ella era la esposa de Reid y la madre de Katie y Ellie. Es un punto brillante en la Luna y nos gustaría llamarlo así”. Tras esas emocionantes palabras siguieron 45 segundos de silencio y la escena se selló con un abrazo entre los cuatro astronautas.

En la Tierra, desde el centro de control en Houston, sus dos hijas presenciaron el sentido homenaje. Aunque la NASA aclaró que el nombre es solo una sugerencia y que para concretarse debe ser ratificado por la Unión Astronómica Internacional, para los Wiseman, desde ahora, ese cráter es un faro que podrán ver desde el patio de su casa durante el tránsito lunar.

La despedida de sus hijas
Más allá de su destacado presente profesional y de que por estos días su cara y la de sus compañeros formen parte de las noticias de todo el mundo, Wiseman es consciente de que sus hijas solo lo tienen a él. Antes del despegue, mantuvo una charla honesta con ellas para enfrentar los miedos lógicos de una misión de este riesgo. “Preferirían que no me fuera. Sin duda, preferirían que me quedara en casa y pasara tiempo con ellas. Pero también saben que esta es una oportunidad única. Los padres tienen que vivir sus sueños, igual que los hijos”, reflexionó.
Además, reveló que las preparó para el peor escenario, en caso de que algo falle en la misión, según contó en diálogo con Daily Mail: “Salí a caminar con ellas y les dije: ‘Aquí está el testamento y si me pasa algo, esto es lo que les quedará a ustedes’. Así es la vida”. Y sumó: “Ojalá más gente hablara así con sus familias en su día a día, porque nunca se sabe lo que depara el día siguiente”.

Así como se preparó mucho tiempo para viajar al espacio, también lo hizo para fortalecer el vínculo con las dos adolescentes de 17 y 20. Inspirado en una charla con Alan Bean, astronauta del Apolo 12, quien le dijo que había leído 1000 libros sobre pilotear y ninguno sobre ser padre, Reid contó que en la actualidad gran parte de las lecturas que consume son sobre cómo criar a sus hijas.
“Soy padre soltero de dos hijas. Sería mucho más fácil quedarme en el sofá viendo fútbol todo el fin de semana, pero al mismo tiempo, hay cuatro seres humanos que tuvieron la oportunidad de explorar y hacer algo único y excepcional en esta civilización”, aseguró en declaraciones al medio Usa Today.

Un legado de resiliencia
La vida de Wiseman estuvo marcada por otro duelo: además de su esposa, perdió a su madre, diagnosticada con Alzheimer. Su padre, Bill, tiene cáncer de próstata metastásico y se encuentra en tratamiento. Fue uno de los que más lo apoyó en la preparación de la misión. “Quería seguir vivo para ver el lanzamiento”, dijo el hombre.
Hoy, muchos comparan la historia de este astronauta con la película Interstellar de Christopher Nolan. Como el astronauta Cooper, interpretado por Matthew McConaughey, Wiseman también dejó a su familia en la Tierra para asegurar el futuro de la exploración humana.

El 11 de abril, la misión Artemis II llegará a su fin y Reid Wiseman podrá finalmente reencontrarse con los suyos. Mientras la cápsula Orión emprende el regreso, el comandante custodia un objeto que lo vincula con lo más importante en su vida. Y es que al momento del despegue, en su equipaje, viajaron unas galletas caseras que una de sus hijas le preparó para darle una sorpresa. Este sencillo gesto es el recordatorio más dulce de que, a pesar de la inmensidad del universo, su centro de gravedad está en su hogar.
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