El régimen utilizó en las últimas horas este tipo de municiones contra Israel; se trata de un arma ilegal en más de 100 países
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Las bombas racimo volvieron a quedar en el centro de la escena internacional tras el ataque de Irán contra un edificio —cuyas imágenes fueron difundidas en LN+—, en el que se denunció el uso de este tipo de armamento por su alto poder destructivo y su impacto sobre la población civil. Se trata de municiones especialmente cuestionadas por organismos internacionales debido a su carácter indiscriminado.
Este tipo de armas está prohibido por más de 100 países en el marco de la Convención sobre Municiones en Racimo, un tratado internacional que prohíbe su uso, producción, almacenamiento y transferencia. Sin embargo, no todos los Estados lo suscribieron, lo que mantiene vigente su utilización en distintos conflictos.

Qué son las bombas racimo
Las bombas racimo son un tipo de munición que, en lugar de detonar como una única explosión, libera en pleno vuelo decenas o incluso cientos de pequeñas cargas explosivas, conocidas como submuniciones.
Estas pueden ser lanzadas desde aviones, misiles o sistemas de artillería, y están diseñadas para dispersarse sobre una amplia superficie, que puede abarcar el tamaño de varios campos de fútbol. Según detalló BBC, se trata de “un método de dispersión de un gran número de minúsculas bombetas procedentes de un cohete, misil o proyectil”.
Cómo funcionan
En términos técnicos, estas bombas suelen abrirse en el aire antes de impactar, liberando múltiples submuniciones que caen sobre un área extensa. Cada una de ellas está diseñada para explotar al tocar el suelo, multiplicando el efecto destructivo.

Sin embargo, uno de los principales problemas es su tasa de fallos. Una proporción significativa de estas submuniciones no detona en el momento del impacto. De acuerdo con especialistas citados por el medio mencionado, estas quedan activas en el terreno y pueden explotar posteriormente al ser manipuladas o pisadas.
Organizaciones como Human Rights Watch advirtieron que este comportamiento las convierte, en la práctica, en minas antipersona improvisadas, ya que permanecen latentes durante años y representan un riesgo constante.
Por qué están prohibidas
El principal motivo de su prohibición es su carácter indiscriminado. Al dispersarse sobre áreas extensas, no distinguen entre objetivos militares y civiles, lo que incrementa el riesgo de víctimas no combatientes.
Además, el elevado porcentaje de submuniciones que no explotan de inmediato implica que el peligro persiste mucho después del ataque. Estas pueden detonar años más tarde, afectando especialmente a civiles, incluidos niños, que pueden confundirlas con objetos inofensivos.

“Las bombas racimo esparcen pequeñas bombas por una amplia zona, muchas de las cuales no explotan de inmediato. Pueden matar y mutilar años después”, advirtió la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, según consignó ese medio.
Por este motivo, la Convención sobre Municiones en Racimo estableció su prohibición internacional y alertó que el uso de este tipo de armas en zonas pobladas puede constituir un crimen de guerra.
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