Apple TV+: See imagina a una humanidad envuelta en sombras

Jason Momoa, protagonista de la serie del creador de Peaky Blinders, Steven Knight
Jason Momoa, protagonista de la serie del creador de Peaky Blinders, Steven Knight Crédito: Apple+
Hernán Ferreirós
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20 de noviembre de 2019  • 11:34

See (Estados Unidos/2019). Creador: Steven Knight. Elenco: Jason Momoa, Alfre Woodard, Silvia Hoeks, Christian Camargo. Disponible en: Apple TV+. Nuestra opinión: regular.

En el siglo XXI se desató una plaga global que mató a todos salvo a dos millones de humanos. Todos ellos quedaron ciegos, lo mismo que sus descendientes. Cientos de años más tarde, la civilización involucionó a organizaciones tribales primitivas, dominadas por el pensamiento mágico y orientadas por el sonido. La visión es un mito y también una herejía. En este mundo, nacen dos hermanos que pueden ver. Tal es la premisa de See, nueva serie de Apple TV+, una parte del grupo de relatos con obstrucciones centradas en los sentidos que surgió tras el inesperado éxito de Netflix Un lugar de silencio (2018). Aquí, el guionista Steven Knight (creador de Peaky Blinders) asumió la tarea gigante de crear un mundo con reglas muy distintas al nuestro y solo la terminó a medias: hay algunas iluminaciones (como la existencia de "sombras", agentes capaces de moverse en completo silencio, cosa que los hace indetectables, tal como si fueran invisibles en nuestro mundo) pero no son muchas, se agotan rápido y el gimmick de que todos sean ciegos pronto se convierte más en un obstáculo para hacer avanzar la narración que en una herramienta que renueva viejos tropos (como "la persecución" o "el duelo" que aquí, desde luego, son distintos).

La serie tuvo un costo de 15 millones de dólares por capítulo y esto se nota en que, paradójicamente, el aspecto visual de este mundo roto es lo más logrado: las ruinas de la civilización moderna reclamadas por la naturaleza tienen un fuerte poder evocativo que el programa (dirigido por Francis Lawrence) captura con gran habilidad. A pesar de su ceguera, los personajes logran una milagrosa coordinación de color de sus ropas (los malos visten de negro) y parecen salidos de un Mad Max auspiciado por Comme des Garcons. El estilo punky/primitivo-moderno de la malvada reina Kane ( Silvia Hoeks), que luce joyas hechas de autopartes, es un hallazgo, aunque también nos lleva a preguntarnos para quién son sus elaborados atuendos, dado que reina en un mundo en el que nadie puede verlos. Estas pequeñas licencias son perdonables porque consolidan la estética superlativa del programa.

El futuro posapocalíptico tiende a tocarse con el pasado mítico y de ahí que esta serie tenga un eco de Game of Thrones (potenciado por el protagónico de Jason Momoa) cuyo público, con un injustificado optimismo, quizás aspire a heredar. En nuestra cultura de la victimización era inevitable que alguien señalara que aquí se discrimina a los no videntes al hacer de la ceguera generalizada la causa del retroceso de la civilización. El problema con la ceguera no es ése, sino que la serie no termina de convertirla en una virtud que nos abra un mundo nuevo. La posibilidades que encontró en su premisa se agotan en los primeros episodios. Para el quinto, ya estamos en una cansada, lenta y larga persecución con "sorpresas" que no sorprenden. Es inimaginable que de una realidad tan delgada como la creada por Knight pueda surgir una mitología para sostener un culto como el generado por George R.R. Martin.

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