Lorde cerró el Personal Fest en plan estrella del pop global

Crédito: Patricio Pidal/AFV
Sebastián Ramos
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11 de noviembre de 2018  • 22:59

Veinte minutos antes de las 22 Lorde fue la encargada de cerrar la edición 2018 de un Personal Fest que debió afrontar las inclemencias climáticas del fin de semana y luego de cancelar la primera jornada intentó salvar la segunda recortando su espíritu lúdico (las zonas de gaming y todas las actividadas vinculadas a la isla del Club Ciudad fueron cerradas más temprano) y dejando que la música vuelva a ser el centro del encuentro.

Signo de los tiempos, fue una mujer la que se llevó la atención de la mayoría de los asistentes al festival y a cuatro años y medio de su debut en el Lollapalooza Buenos Aires la cantante neozelandesa probó que su popularidad se extiende de norte a sur del planeta. "Estoy muy contenta de volver a Buenos Aires. He tenido muy buenos momentos aquí, en serio, esto es muy especial para mí", regaló ni bien terminó con la apertura de "Sober". La niña tímida de aspecto espacial que aterrizó en el Hipódromo de San Isidro en 2014 ahora es una estrella pop global que se desenvuelve con total naturalidad en su papel de número uno de charts aquí, allá y en todas partes, con 22 años recién cumplidos (el público le cantó el happy birthday durante el show). Con "Homemade Dynamite" y el baile de "Tennis Court" puso en escena su cara más pop, alejada, al menos en el comienzo del show, de la versión casi de niño prodigio que habíamos visto en vivo la última vez.

Crédito: Patricio Pidal/AFV

La chica oscura hoy contagia felicidad, se ríe hasta que le duela y repite una y otra vez, para que le crean, que es verdad, que nunca había vivido un concierto así, con tanta pasión, y que lo estaba esperando tanto. Y el público se lo agradece y le devuelve todo lo esperado y más. Promediando su set, la lluvia que amagó durante todo el día se asomaba más seriamente, anunciando un cierre de festival otra vez bajo el agua.

Antes, MGMT hizo bailar a todos con su propia versión psicodélica de tecno-rock, con buenas visuales y un gran show, y Death Cab For Cutie intentó mostrar su esencia de pop rock con momentos de alta tensión, intercalados por cierta melancolía pop un tanto monótona. Pero el cierre fue todo de Lorde y tras más de una hora de concierto, la neocelandesa se quedó con la corona pop de esta edición.

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