A días de sus shows en Buenos Aires, habla el líder de Megadeth
1 minuto de lectura'
¿Cuánto más se puede decir sobre el vínculo entre Megadeth y el público argentino? Casi veinte años después de su primera visita al país -en aquel histórico raid de cinco días seguidos en Obras Sanitarias-, Dave Mustaine y compañía vuelven a Buenos Aires por partida doble (el 1 de mayo en Malvinas Argentinas y el 2 en el Teatro Vorterix, pero empiezan el 29 de abril en la Plaza de la Música de Córdoba) con la excusa de otro aniversario: el de Youthanasia, también de 1994. Desde Vic’s Garage, su estudio de grabación en San Marcos, California, Mustaine habla de su relación con sus fans locales y deja entrever su futuro.
Se cumplen 20 años de Youthanasia pero también del primer show de Megadeth en Argentina. ¿Qué recuerdos tenés de esas fechas en Obras?
Para nosotros es como si hubiéramos ido ayer por primera vez, no se siente como que hayan pasado veinte años. Hacía mucho tiempo que queríamos ir, así que cuando llegamos fue como decir "¡al fin podemos tocar para ustedes!". Esa vez fuimos pensando en hacer un solo show, y por suerte el estadio estaba ocupado esa semana, porque terminamos haciendo otras cuatro fechas seguidas. Fue una locura, nunca volví a hacer algo así en mi carrera.
¿Qué cambió entre el Megadeth de 1994 y el de hoy?
Los que conocen mi carrera saben que hubo altibajos, pero este es el mejor momento de la historia de Megadeth. Mi socio David Ellefson está de regreso, Chris Broderick toca conmigo… hace poco veía que lo comparaban con Marty [Friedman]. Marty es un gran guitarrista, probablemente mejor que yo, pero Chris es mejor que él. Son músicos totalmente diferentes, y me encanta cómo toca Marty, pero si lo hubiera conocido a Chris primero, Marty nunca hubiera sido parte de Megadeth.
Hace poco volviste a encontrarte con Max Norman, el productor de Youthanasia y Countdown to Extinction. ¿Hay chances de que vuelvan a trabajar juntos para un próximo álbum?
Creo que todo es posible. Yo respeto mucho a Max, él fue una pieza clave en el momento más importante de mi carrera. Hablé con Cameron Webb, que fue el ingeniero de sonido de Super Collider y produjo los últimos discos de Motörhead, sobre la idea de que Max pueda hacer algo con nosotros. Si sucede, bien, y si no, bueno, respect.
En setiembre van a subirse al crucero "Motörboat" de Motörhead. ¿Hiciste algo parecido alguna vez?
Estoy familiarizado con viajar en barco, porque tenés que tomarte ferrys para recorrer los países escandinavos o cuando estás de gira por el Reino Unido. También viajé por Grecia y Turquía en crucero con mi esposa para aprender más sobre historia antigua y buscar inspiración para componer, y es de ahí de donde salió "She Wolf". Ahora, la idea de subirme a un barco completamente lleno de metaleros, uf... va a ser una locura. Muchos creen que eso de tocar en el agua no va a ser más que una anécdota pero para mí va a ser increíble, todos rockeando y el crucero moviéndose de un lado a otro, no quiero imaginarme las cosas que van a ir cayendo del barco. Una locura.
Recibiste críticas por tu show junto a la Orquesta Sinfónica de San Diego, incluso antes de tocar. ¿Qué balance hacés de eso?
Creo que tenés que ser fiel a vos mismo, no importa quién seas. Nuestros fans saben que yo siempre hice lo que quise. También lo saben los críticos, por más que algunos de ellos sean unos imbéciles totales. Yo sé que tienen que hacer ese trabajo, y que hay periodistas que son buenas personas, pero hay otros que sólo buscan escribir mierda sobre la gente. Prefiero enfocarme en la gente buena, en los que ven esto y dicen "esto es un desafío", "esto es bueno para el heavy metal porque mucha gente piensa que los metaleros son limitados en sus habilidades y en su inteligencia". Es como cuando fui a la Casa Blanca al congreso anual del Partido Demócrata, cuando participé en una ley que fue aprobada y me reuní con el Presidente... eso no fue bueno sólo para Dave ni para Megadeth, fue bueno para todos nosotros, fue bueno para el metal. Cuando la gente es demasiado idiota como para entender eso, me alegro de que ser tonto no sea contagioso.
Fuiste muy crítico de cómo funciona la industria musical. Hoy, con tu propio sello funcionando, ¿en qué buscás trabajar distinto?
Si tuviera un sello muy grande, cosa que aún no tengo porque Tradecraft recién está empezando, cambiaría la forma en la que se trabaja con las bandas para que un disco tenga éxito. Hay un gran malentendido, que es que la gente cree que si sabés tocar dos acordes sos músico, y no es así. Lo que pasa con muchas bandas es que se forman con uno que sí es músico y dos o tres de sus amigos del barrio o compañeros de la secundaria, y eso hace que no sean tan buenas como podrían serlo. Un sello les tiene que decir "nos gusta lo que hacen, pero deberían cambiar a un par de integrantes". Es duro, pero es así. En cambio, a nosotros la discográfica nos pedía sacar a Vic de la tapa de un disco o cambiar el logo para que no sea tan puntiagudo, y uno los mira con cara de "¿de qué estás hablando?". No es ese su rol.
Hace algunos días se cumplieron doce años del momento en que la banda anunció su disolución por tu lesión en el brazo. ¿En algún momento realmente creíste que no ibas a volver a tocar la guitarra?
Creo que nunca voy a olvidarme de eso. El dolor que tenía era eso que se siente cuando se te duerme un brazo o una pierna pero mucho más fuerte y sin parar, desde que me despertaba hasta que me iba a dormir. Fui al médico, me empezó a explicar sobre la recuperación y le pregunté cuándo volvería a tocar la guitarra. "No, hijo, no vas a volver a tocar nunca más", me dijo. Lo miré y mi cerebro empezó a dar vueltas. "Me voy a casa", me dije, "no voy a aceptar esto". Y no lo hice. Estaba en Texas, así que debía volver a mi casa en Arizona. Allá conocí a este doctor hindú, Raj Singh, y empezamos a trabajar. 17 meses después, yo ya estaba tocando la guitarra de nuevo. De todos modos, esa lesión sigue afectando a mi cuerpo y volví a tener el mismo dolor en el dedo meñique de la mano izquierda dos veces desde entonces. Trato de cuidarme, me ejercito y presto atención a las señales que me da el cuerpo, pero no tengo dudas de que podré seguir tocando un tiempo más.
¿Estás más atento a la noción de la muerte? Cuando falleció Jeff Hanneman hiciste un comentario sobre que "el tiempo es corto"...
Mirá, yo estuve muerto una vez, en 1992, lo suficiente como para que llamen a mi mujer y le den la noticia. Por alguna razón milagrosa reviví, no sé por qué, no me interesa, pero pasó y desde ese momento quiero hacer un buen uso de mi vida. Eso es algo que muchas veces no entienden; hay gente que se la pasa criticándome en sus sitios web y a mí me importa un carajo; yo estuve muerto y volví a vivir, no voy a andar preocupándome por las cositas que dicen sobre mí. Sí me voy a preocupar por las millones de personas en el mundo que me aman y que me valoran. Hay gente cuyo único objetivo en la vida es hacer que otros sean infelices y yo no soy así, soy un tipo feliz. Yo me divierto arriba y abajo del escenario, hacer daño no es lo mío. Si lastiman a mis amigos reacciono, pero no soy una persona violenta. Estudio artes marciales y con eso aprendés que a medida que sumás conocimiento y alcanzás un cinturón negro, y luego otro, y luego otro más, te volvés más inteligente y más peligroso, pero buscás la paz con más fuerza. Yo prefiero estar en un círculo de diez personas que me abrazan que estar solo con un guardaespaldas al lado. Tener un guardaespaldas le hace creer a la gente que no es bienvenida, y yo quiero estar cerca de mis fans.
Por Ignacio Guebara
Notas relacionadas
Megadeth agrega fecha en Vorterix
1Cómo vivió Mirtha Legrand las horas previas a su cumpleaños: un reencuentro, un detalle en la vajilla y un premio
2Se reprograma MasterChef: por el debut de Gran Hermano, el reality de cocina cambia de horario
- 3
En fotos: de la gran noche de Guillermo Francella al apoyo incondicional de sus hijos Yoyi y Nicolás
4Gran Hermano 2026: uno por uno, quiénes son los participantes de esta nueva edición





