Siguiendo con la saga lanzada hace unas semanas, aquí analizamos la decena ganadora entre lo más influyente del rock y pop internacional editado hace tres décadas; pasen, lean, escuchen y recuerden que ninguna selección es definitiva
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Los 80 fueron tiempos extraños. El pop y el rock explotaron en récords de ventas e impacto social inimaginados. La circulación global de la música tomó dimensiones sobrenaturales y la aparición de un nuevo jugador en el tablero cambió la forma de desarrollo de la industria.
El 1 de agosto de 1981 la cadena MTV inició sus transmisiones con el grupo inglés The Buggles y el clip del tema "Video Killed the Radio Star". Las radios y sus estrellas siguieron existiendo, por supuesto. Pero la explosión de la era de los videos impuso que todo proyecto musical debiera tener una imagen atractiva –real, modificada y/o malversada según los escrúpulos de los involucrados– para los parámetros de la época. Las excepciones existieron siempre, pero durante los 80 la imagen pareció ganarle más que nunca a la música.
En la Argentina, 1982 resultó un año particularmente dramático. El 2 de abril tropas argentinas recuperaron las Islas Malvinas por una decisión del presidente de facto Leopoldo Fortunato Galtieri. La aventura, respuesta británica mediante, duraría poco más de dos meses, se cobraría la vida de centenares de conscriptos argentinos, y dejaría expuesta la total irresponsabilidad del gobierno militar. Durante el conflicto se prohibió la difusión de música en inglés en las radios argentinas, lo que paradójicamente le daría un espacio de crecimiento casi inédito a muchos artistas hasta hacía muy poco prohibidos o ignorados. Pero esa es otra historia.
Esta nota es una excusa para repasar y discutir qué pasaba en el planeta del rock y del pop internacional hace 30 años a través de una selección de diez discos fundamentales y una serie de bonus.
Thriller de Michael Jackson
Luego del exitoso Off the Wall (1979), Michael Jackson se propuso conquistar el mundo y lo logró con uno de los discos más exactos de la historia. Thriller se entiende a partir de nueve tracks con alma de hit. Desde la marcial y bailable "Wanna Be Startin Something", que incluye unos coros de latir tan africano que en rigor eran un "préstamo" del tema de Manu Dibango "Soul Makossa"; "The Girl is Mine", debut del matrimonio por conveniencia con Paul McCartney; "Beat It", un funk/rock/pop que presentaba a un Michael al tope de su capacidad como intérprete y la guitarra de Eddie Van Halen prendiéndose fuego; "Billie Jean", con una de las mejores líneas de bajo de la historia —hecha con un sintetizador—; y el tema que le da nombre al disco, una historia bailable de terror. Los videos, las coreografías, el talento y el olfato de Jackson para articular el gusto popular y la innovación hicieron de Thriller el disco más exitoso de la historia. Las estadísticas son abrumadoras. Thriller vendió 40 millones de copias durante la era del vinilo y superó los 104 en CD.
The Number of the Beast de Iron Maiden
La pérdida de un cantante puede ser la herida de muerte para cualquier banda. Iron Maiden (1982) y Killers (1981) ya habían demostrado que la banda de Steve Harris era algo muy serio, por eso el despido de Paul Di'Anno generó dudas e incertidumbre. Claro, sólo hasta que los escépticos escucharon a Bruce Dickinson. El ex cantante de Samson exhibió de inmediato un enorme carisma, pero ante todo una voz poderosa como un trueno, capaz de fundar una estirpe que haría escuela en el heavy metal. Pero para que el debut del cantante explotara en toda su dimensión se necesitaban grandes composiciones y "The Number of the Beast" las ofrece de principio a fin. ¿Qué más se puede decir a esta altura de megaclásicos como "The Number of the Beast" –el tema– y "Run to the Hills"? El resto del disco nunca pierde la compostura y sigue constituyendo una descarga imperedecedera de imaginación y metal inclemente.
Pornography de The Cure
Todavía lejos del éxito masivo, con Pornography The Cure llega al límite de su angustia existencial y abismo gótico. Paradójicamente –o no tanto– este cuarto disco de la banda también pudo ser el último: el en aquel momento trío navegaba entre la locura y la autodestrucción y a mitad de la gira Simon Gallup (bajo) fue despedido y Robert Smith se fue a tocar con Siouxsie and the Banshees. Pornography ofrece un sonido minimalista, oscuro, tribal y casi asfixiante. Se trata de ocho canciones donde no brillan las melodías ni los estribillos, pero sí una atmósfera de desolación que para muchos constituye el mejor momento de The Cure. La fuerza de "One Hundred Years", el crescendo de "The Hanging Garden" y el agobio inclemente de "Pornography" marcan el norte de un trabajo sin respiros. Con el tiempo llegarían los años de gran popularidad y canciones más radiables.
Nebraska de Bruce Springsteen
Con Nebraska, Bruce Springsteen sorprendió a sus fans y sobre todo a su compañía discográfica. Mientras todos esperaban más descargas explosivas de rock y testosterona, The Boss se encerró y registró diez canciones frágiles y austeras, que comenzaron a darle estatura de cantautor. Nebraska es una colección de composiciones casi huérfanas de esperanza, que retratan el lado oscuro del sueño americano. Se escuchan guitarras acústicas, eléctricas y harmónicas, pero es la voz casi desgarbada de Springsteen la que le da carnadura y profundidad al trabajo. Poco después, Born in the U.S.A. transformaría a Springsteen en una mega estrella global. Pero el tono confesional e intimista de este disco sigue siendo uno de los momentos más logrados de su larga carrera.
1999 de Prince
Desde una perspectiva actual, no resulta sencillo comprender el impacto de Prince en la escena global, allá por el final de los 70 y principios de los 80. No sólo se trataba de sus dotes como cantante, compositor, guitarrista –muchas veces menospreciados– y bailarín. Prince tenía una enorme visión como productor que marcó el sonido de una era. El rol de la percusión, el manejo de los planos en las mezclas y una simplicidad que le daba más potencia a su discurso musical fueron reiteradamente imitados, pero nunca igualados. 1999, originalmente editado como un doble vinilo, representa una expresión acabada de esas perspectiva única de funk, soul, rock, R&B y pop. El ritmo monumental de "1999", el pop más tradicional de "Little Red Corvette" y la invitación al baile de más de seis minutos llamada "Let's Pretend We're Married", convirtieron al artista en ese momento conocido como Prince –y ahora también, pero no por unos cuantos años– en algo serio. Lo mejor estaba por venir.
Rio de Duran Duran
La duranmanía explotó con Rio, el segundo disco del quinteto inglés, y fue posible a partir de una serie de hedonísticos videos difundidos sin piedad por MTV. Influenciados por David Bowie y Roxy Music, menos audaces, pero siempre efectivos, Duran Duran encarnaba gran parte de la nueva estética de la época: juventud, belleza, consumo y liviandad. Pero detrás de todo eso había una banda sólida que concentraba sus mayores fortalezas en el bajo de John Taylor, los teclados de Nick Rodhes y cierta vocación camaleónica. Los hits del álbum fueron los rock/funk/bailables "Rio" y "Hungry Like the Wolf", y la balada "Save a Prayer". Pero la perla es "The Chauffeur", una composición sinuosa y oscura que mostraba una faceta desconocida de la banda. Menospreciados por la crítica, Duran Duran se sobrepuso a reiteradas crisis internas, cambios de tendencias y –contra muchos pronósticos– siguen en actividad.
Screaming for Vengeance de Judas Priest
Uno de los fuertes de Judas Priest es su capacidad para reinventarse. Screaming for Vengeance constituyó un nuevo estándar para el metal en general y Rob Halford y compañía en particular. El cuarteto británico apretó las tuercas y logró su sonido más macizo y agresivo hasta el momento. En ese contexto, brilla el tándem de guitarras de Glenn Tipton y K.K. Downing, y la infatigable voz de Halford. El disco tiene todo en su lugar exacto: los riffs pegan donde tienen que pegar, los solos agitan y agitan, y Halford no perdona ni un segundo. El himno "You've Got Another Thing Comin" traspasó todas las barreras del género. Pero el poderío de "The Hellion/Electric Eye" y "Riding on the Wind" también continúan inspirando a generaciones y generaciones de metaleros. Lo bueno para Judas y sus fans es que con el tiempo la banda seguiría demostrando que no le faltaba nafta para renovar y potenciar su propuesta.
Avalon de Roxy Music
Avalon fue el octavo y último disco de Roxy Music, y el puente hacia la carrera solista de Bryan Ferry. Incluso varias de las formas y preceptos estéticos de este trabajo –por ejemplo, del tema que le da nombre– serían revisitados y perfeccionadas por Ferry poco después. A pesar de tratarse de un álbum de despedida, Avalon difícilmente pudo ser más exitoso y coherente. La clave sigue siendo el new romantic/glam rock –la salida de Eno le dio mayor poder a Ferry y también menos audacia a la banda–, pero siempre enfundado en canciones cuidadas al milímetro y melodías redondas. "More Than This" fue el gran éxito que la radio y las cadenas de videos amaron, "Take a Chance With Me" también obtuvo reconocimiento, pero la lenta cadencia de la canción "Avalon" –potenciada con una gran performance de Ferry– resultó lo más original del trabajo. Una despedida que no dejó margen a reclamos.
The Dreaming de Kate Bush
Kate Bush se ganó un lugar relevante en la escena global con la canción "Wuthering Heights" (1978). No se trataba sólo de un hit. Era la cabecera de playa de una voz particularmente sinuosa y expresiva, capaz de desarrollarse en un rango de cuatro octavas, y una mirada artística capaz de desarrollarse al margen de toda moda y tendencia. The Dreaming es un profundo telar de pianos que juegan entre la furia y la desolación, loops vocales y guitarras oblicuas. Ese collage vital no es casual ni caprichoso: se trata del resultado directo del debut como productora de Kate. "Sat in Your Lap" es un aluvión de estímulos sonoros; "Leave it Open" ofrece una melodía casi optimista; y el clima más tortuoso "Get Out of My House" marcan el tempo de un trabajo por momentos portentoso, pero siempre femenino, "The Dreaming" funciona como un ejercicio de búsqueda audaz de una compositora e intérprete influyente y al mismo tiempo única.
Violent Femmes de Violent Femmes
Hay bandas y discos que no son del todo comprendidos en su tiempo, pero a medida que pasan los años se convierten en una gran fuente de inspiración. Exactamente eso paso con el debut de los Violent Femmes. Gordon Gano (voz, guitarra), Brian Ritchie (bajo) y Victor DeLorenzo (percusión) entraron en la historia, pero ocho años después, cuando completaron más de un millón de placas vendidas. Violent Femmes –el álbum– es un compendio de canciones que juguetean entre el folk, el punk y el post-punk con una soltura y desparpajo llamativos. Si le sumamos que las letras desbordaban frustración adolescente –entre lo romántico y lo sexual– pueden entenderse por qué este álbum se transformó en un referente ineludible para la posterior generación indie. El disco abre con la veloz y adictiva "Blister in the Sun", un canto a la masturbación y con el tiempo el máximo hit de los Violent Femmes.
Por Sebastián Feijoo
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