Spinetta Jade, Soda Stereo, Charly y otros siete discos publicados en 1984; mirá la selección y sumá tu propuesta
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Virus – Relax. Después de la partida del guitarrista Ricardo Serra, y sin el aporte de Roberto Jacoby como letrista, la banda de los hermanos Moura decidió reformular algunos esquemas y mostrarse en clave synth pop gracias al aporte de la por entonces incipiente tecnología MIDI. La lavada de cara le valió al grupo platense su merecida proyección regional, algo que se enfatizaría al año siguiente con su quinto disco, Locura.
G.I-T. – G-I.T. Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth tenían ya bastante camino transitado en el rock local, cuando Charly García los convirtió en el núcleo duro de su banda de apoyo durante principios de los ’80. Después de la grabación de Piano Bar, el trío decidió cortarse por su lado, y tuvo el visto bueno del ex Sui Generis, que se cargó la producción de su debut homónimo.
Los Twist – Cachetazo al vicio. Tras el éxito de La dicha en movimiento, el grupo liderado por Pipo Cipolatti y Daniel Melingo puso las miras en Ibiza para registrar su segundo disco. Sin el aporte de Fabiana Cantilo, que abandonó la banda para probar suerte en su carrera solista, Los Twist continuaron la línea establecida en su álbum debut, con su fórmula de rockabilly, swing y algún toque jazzero, tamizados a través de un humor tan ingenioso como absurdo.
Spinetta Jade – Madre en años luz. En su cuarto y último álbum al frente de Jade, el Flaco hizo lo que mejor le salió en toda su carrera: tomar distancia de lo hecho anteriormente. Madre en años luz se define casi por oposición con Bajo Belgrano, su anterior trabajo, con la banda redefinida como un quinteto con la llegada de Juan Carlos Fontana en reemplazo de Diego Rapoport, y con Lito Epumer en guitarra. El primer tema del disco, "Camafeo", se convirtió al año siguiente en un jingle de Rock & Pop, fundada en 1985.
Andrés Calamaro – Hotel Calamaro. Con un título que puede leerse como un guiño al Morrison Hotel de The Doors, El Salmón aprovechó el tiempo muerto mientras se terminaba el tercer disco de Los Abuelos de la Nada para dar forma a su primer disco solista. En sintonía con la dirección del pop de aquel entonces, el debut en solitario de Calamaro es un fiel retrato del signo de aquellos tiempos.
Soda Stereo – Soda Stereo. Mucho antes de la explosión regional, Cerati, Alberti y Bosio plasmaron en 1984 un debut en plan new wave. Bajo la producción de Federico Moura, el trío dejó a la vista sus influencias y un costado histriónico y lúdico (véanse las letras de "Dietético", "Mi novia tiene bíceps" o "Te hacen falta vitaminas"), en un resultado final que con el paso del tiempo sirve como testimonio de las fijaciones (el culto al cuerpo, las ganas de pertenecer a la elite, el miedo a la Guerra Fría) de un sector de la población durante los ochenta.
Charly García – Piano Bar. En su tercer disco solista, el ex Serú Girán puso el foco en el sonido de su banda (a los ya mencionados GIT, se suma un joven Fito Páez en teclados). El resultado es un disco directo y simple, que se encuentra entre lo mejor de su obra, lejos de la new wave de su antecesor, Clics Modernos, en donde cada tema tuvo su propio destino como clásico para las masas.
Viuda e Hijas de Roque Enroll – Viuda e hijas de Roque Enroll. El primer grupo integrado exclusivamente por mujeres irrumpió en la escena local con una propuesta que mezclaba imaginario kitsch, versiones de temas de los 50 y 60 en castellano (en su debut está "Bikini a lunares amarillo diminuto justo") y un nivel sutil de picaresco y provocación sexual que supo sintonizar con el destape que se vivió en el país con el regreso de la democracia un año antes.
Los Abuelos de la Nada - Himno de mi corazón. En lo que sería el último álbum de estudio con la formación estable de la segunda encarnación de los Abuelos, el grupo trabajó en Ibiza un disco en el que priman las composiciones individuales por sobre el trabajo colectivo. La experiencia devino en un notable uso de máquinas y programaciones, como lo atestigua el tema que da nombre el disco, compuesto sobre un poema que Miguel Abuelo dedicó a su pareja de aquel entonces.
Fito Páez – Del 63. Tras foguearse como músico en las bandas de Juan Carlos Baglietto y Charly García, el rosarino decidió probar suerte sólo a sus 21 años. Acompañado por amigos del calibre de Daniel Wirtz, Fabián Gallardo, César Franov y Daniel Melingo, Fito se mostró por primera vez como intérprete, con un recorrido variopinto por sus intereses (del rock al folklore, pasando por la rumba y algún guiño a la bossa nova), cuyas buenas intenciones contrastan con un sonido que mereció mejor suerte.
Miguel Abuelo - Buen día, día. El líder de Los Abuelos también decidió cortarse solo mientras la banda daba los toques finales a su tercer disco en Ibiza. El proyecto, que llevaba varios años en gateras, incluye una relectura de "La balsa" de Los Gatos, una versión nueva de "Mariposas de madera" junto a Gato Azul Peralta y la musicalización de la que sea tal vez su poesía más conocida, que con el paso de los años se convirtió en una suerte de despedida antes de tiempo que hiela la sangre y conmueve en dosis iguales.
Por Joaquín Vismara
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