La banda marplatense prepara show porteño, gira y nuevo material, aunque renuncia a la edición discográfica; "El CD es un formato obsoleto y vulnerable", dispara Pato Duhalde, su cantante
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"El CD está muerto. La música, intacta". Después de cuatro discos de estudio y 17 años de ejercicio profesional (que incluyó contratos discográficos, mecenazgos de productores y teloneadas internacionales a granel), la banda marplatense Dios Los Cría anunció en diciembre de 2010 su abdicación a los estándares comerciales del rock business con dos apelativos conjugados entre la profecía autocumplida (¿acaso alguien podrá discutir el ocaso del compact?) y el propósito de mantener en vigor su propuesta artística más allá de los formatos convencionales del mercado. Una decisión que comenzó a considerarse a partir de Justo cuando nos estábamos quedando sordos (2006), idea tan ambiciosa que obligó a rescindir de común acuerdo el contrato que los unía a EMI desde el disco anterior (innominado, aunque conocido como El álbum blanco) debido a que el sello no estaba dispuesta siquiera a costear el arte de tapa bidimensional.
"Nuestro último disco de estudio significó un esfuerzo muy grande para nosotros y entendimos que el CD se estaba convirtiendo en un formato obsoleto y vulnerable", explica Pato Duhalde, ánima esencial de DLC y, probablemente, una de las plumas más notables del rock argentino. "El mundo estaba cambiando y la gente se acostumbró a conseguir lo que quisiera por Internet. Ir en contra de eso era imposible. Incluso, pensamos editar en pendrive o en algún formato similar. Estamos hablando de hace cinco años atrás, cuando Facebook casi ni existía. La cuestión es que no le encontramos la vuelta y todo parecía llegar a su fin, así que a mediados de 2008 dejamos de tocar y estuvimos casi un año y medio en silencio".
Sin embargo, comenzó a emerger como consecuencia centrípeta de ese ruido blanco el airado reclamo de muchos fans, tan acalorados estos por la decisión que, en un momento determinado, la banda tuvo que dar de baja el foro de su página oficial por el tenor de las discusiones. Así fue como, entonces, el grupo decidió retomar la actividad, aunque ya prescindiendo de las obligaciones discográficas. "Decidimos colgar todo nuestro trabajo en Internet y evitar las tensiones de tener que hacer un disco, porque cada canción es en sí mismo una obra también", defiende Duhalde, cuyo único punto en común con el ex Presidente será, tal vez, en el futuro, "cuando nos una el nombre de una calle, en algún momento". O no.
Este jueves 10 de mayo harán su presentación porteña de rigor en El Marquee. O "darán misa", como llaman a los shows en vivo aquellos feligreses que los vieron por salas marplatenses como Elvis, GAP o Abbey Road. Será antes de retomar las carreteras con una mini gira por La Plata, Córdoba, Rosario y Santa Fé, y a poco de editar Siete canciones vivas, el postergado disco en directo que resumirá dos décadas de una formación completada por el bajista Alfredo Martínez, el baterista Mariano Mendoza y los guitarristas Antonio Torres y Leo Pino (éste último en reemplazo del histórico Hugo D’Intino), y que será colgado gratuitamente en la web tras las exitosas experiencias de "Mil noches de locura", "Épica" y "Arty", temas que -entre los tres juntos- orillaron las 20 mil bajadas desde acá.
¿Hacia donde creés que puede evolucionar una banda que abandona el formato físico del disco?
Hacia una idea de crear la música con la total libertad que necesita un artista, tratando de abandonar los condicionantes de los últimos tiempos, en donde ninguna compañía te editaba si no tenias dos hits en tu disco o ninguna radio te pasaba las canciones si cada una de ellas excedía los tres minutos. Con esa concepción, canciones como "Riders on the storm" o discos como The Dark Side of the Moon jamás se hubiesen difundido. ¿La industria evolucionó o involucionó?
¿Tan nefasta fue la experiencia con discográficas?
Editando, fueron excelentes experiencias; parte de un proceso que, a decir verdad, nunca nos favoreció. Grabando, se trataron de momentos creativos y artísticos inigualables, donde podían estar tirando bombas atómicas en la esquina y a vos lo único que te preocupaba era conseguir ese sonido que te daba vueltas por la cabeza. Aprendimos mucho, sobre todo cómo trabajar profesionalmente. Las mejores experiencias siempre están abajo del escenario, no arriba.
¿Dios Los Cría es una banda de culto o qué?
Muchos de nuestros fans nos llaman "el secreto mejor guardado del rock nacional" y me gusta esa clasificación porque, a decir verdad, en los últimos quince años no me identifica ni me sorprende casi nada de lo que el rock propuso, y menos aún en Argentina. Por lo tanto, es lógico también que el público que gusta del rock nacional no se interese por lo que hacemos. Lo que más nos une y nos hace entendernos con nuestro público es la misma disconformidad hacia la música actual.
Por Juan Ignacio Provéndola
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