El Groove de Karamelo Santo

Con un recorrido festivo por los ritmos de Latinoamérica, Karamelo Santo se transformó en un colectivo artístico para mostrar su nuevo disco
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6 de marzo de 2012  • 16:25

"¡A ti que te gusta tanto, el Karamelo Santo!", es el grito de fiesta que aparece en el call & response, esa vieja práctica tribal que propone el Gody Corominas promediando el show que Karamelo Santo ofreció el sábado pasado en Groove. Y esa tribu de peregrinos festivos que colma el boliche de Plaza Italia para celebrar la presentación oficial de Karamelo Santo, el primer disco del grupo desde la partida del cantante, compositor y (ex) líder Goy Ogalde, responde en la arenga festiva que cita al viejo hit del benemérito Gogó Andreu.

La comunión con sus seguidores se corresponde en la continuidad de un proyecto que empezó hace dos décadas: ahora el grupo se transformó en un verdadero colectivo artístico. En esa dirección, la incorporación del DJ cordobés Fede Flores, es un paso más en la transformación hacia una big band latina y contemporánea. La propuesta es, como siempre, un recorrido por Babilonia en guagua, con el reggae como un hipotético hilo conductor de una travesía por los ritmos del continente. Con el corazón en la Madre Tierra y sus ritmos de raíz, y con la Antena Pachamama sintonizando el rock y la vanguardia global.

Hace diez años que Karamelo gira por Europa, y allí ha ganado un merecido prestigio que no es casual: es un set elevado y ajustado en la solvencia y la precisión de una base rítmica infernal (Mariano Ponce de León en batería, el movedizo Diego Aput en el bajo), sumada a las teclas de Lucas Villafañe y la sección de vientos comandada por el saxofonista Pablo Clavijo (responsable, también, de los mejores arreglos de vientos que ha dado el rock argentino en la última década). El Piro Rosafa y Gody Corominas comparten (pero no acaparan) el rol de frontmen. Rosafa crece en el flow y el ala reggae, mientras que Corominas –líder, en paralelo, de La Brizuela Mendez- se carga con el ala latina, con los festejos peruanos ("El Alcatraz"), el joropo venezolano ("Llevate mi corazón") y las cumbias, marca registrada de los mendocinos.

La ductilidad del grupo queda plasmada en la recreación de los hits de G.I.T. junto a Alfredo Toth y Pablo Guyot, productores del nuevo disco, que provocan un revival ochentoso con "La calle es su lugar (Ana)" y "Es por amor". Y no son los únicos invitados, porque por el escenario también desfilan Corvata, de Carajo (en "Diente"), los vientos de Pampa Yakuza, el periodista (y guitarrista) Daniel Jimenez, los percusionistas Leo Ramella y Cristian Canatelli (en buena parte del show), Marcos y Fede (cantantes de Avanti esperanza) y hasta Nehuén, el hijo de Piro, heredero de una tradición musical y rebelde.

Fede Flores, sobre una base electrónica, tira guiños a Deep Purple y los White Stripes, también hay versiones de Marley ("Get Up, Stand Up" y Sumo ["No tan distintos (1989)"], hay una arenga contra la minería a cielo abierto (con todo el público sentado, en esa oda relajada a la Madre Tierra que es "Grita la Pachamama") y hay un clima festivo que dura todo el show y que termina con el escenario copado de fanáticos, que demuestra que a pesar del elevado standard de calidad de su set (¿ya dijimos que es una de las mejores bandas que hay acá?) nunca se olvida de sus raíces punkies.

Karamelo Santo toca este sábado 10 en Mendoza y el show de puede escuchar en directo a través de www.vorterix.com

Por Humphrey Inzillo

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