La desilusión con Obama, la nueva derecha americana y el viejo hardcore punk: antes de su primera visita a Buenos Aires, habla el líder de los Dead Kennedys
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En el fondo era todo mucho más racional de lo que parecía. Piensen en 1985, por ejemplo, que es casi el fin de la primera era del hardcore punk americano y casi el fin de los Dead Kennedys también, en el pico de su creatividad, después de discos que fundaron una escena y una retórica enteras, como Plastic Surgery Disasters o Fresh Fruit For Rotten Vegetables. Hay un home video, bestial, donde Jello Biafra, cantante, o Eric Reed Boucher, se retuerce como un animal político en celo para declarar todo lo que estaba mal con la era Reagan y todo lo que está mal con los Estados Unidos de América, como un Noam Chomsky tal vez, pero en pantalones de cuero. Igual de lúcido, igual de claro y conciso, pero en pantalones de cuero. No era un montón de espuma en la boca: Biafra dignificaba donde los Pistols sólo habían hecho un escándalo y los Clash meras alusiones. En 2000, se había postulado para presidente en las internas del Green Party del que es miembro, para salir segundo ante su líder, Ralph Nader, y también se había postulado en 1977 para alcalde de San Francisco con Harvey Milk en vida. Si ganaba, todos los policías tenían que vestirse de payasos y los automóviles quedaban prohibidos. Terminó cuarto entre diez candidatos. 1985 también es el año en que se edita Frankenchrist, donde la lógica Kennedys de música surf pasada de anfetas, hardcore discordante y abrasivo, experimentación y una seriedad mortal revestida de absurdo viene acompañada en un insert de un dibujo de H.R Giger, "Penis Landscape", que en definitiva no era más que un montón de pitos adentro de colas le vale una demanda por obscenidad gigante agitada por el PMRC de Tipper Gore que salía a cazar brujas rockeras. La demanda casi quiebra al sello de Biafra, Alternative Tentacles, y quebró a los Dead Kennedys, con los que Biafra no se lleva nada bien. 25 años después, no cambia nada: Biafra, el comentarista político más brillante y capaz de la historia del rock, hablando casi solo y contra todos. No tuvo una banda fija hasta ahora, la Guantanamo School of Medicine, con la que editó The Audacity of Hype, que suenan como los Kennedys pero en versión 2009 y mucho más maléficos y viene a Buenos Aires este 4 de noviembre y por primera vez. También, un show en Rosario el día anterior, con combis que salen desde Capital, o el viaje de egresados más punk rocker posible. Sus discos de spoken word, o precisamente, Biafra hablando sólo, como No More Coccoons o Machine Gun In The Clown’s Hand, o Lard, su proyecto industrial junto a Al Jourgensen y Paul Barker de Ministry o sus trabajos con los Melvins como Sieg Howdy son la revision del estado de los Estados Unidos. Biafra atiende el teléfono y putea porque "el tráfico en San Francisco está insoportable, mi novia se tuvo que tomar un tren y ahora me odia."
¿Y el estado de la conciencia americana?
Es terrible. Está el colapso de nuestra economía, por ejemplo, pero no es tan diabólico como lo que los fondos monetarios le hicieron a Argentina. Y hasta hay obreros que están recuperando fábricas, que están tomando el control de sus lugares de trabajo, pero lo peor de todo es que no saben que lo mismo está pasando en Argentina también. Creo que la censura en los medios es el problema central. No es la Unión Soviética o Corea del Norte, donde había o hay una deprivación total de información. No hay escasez. Al contrario: hay demasiada, y de un solo frente, de un solo sesgo. Ves la tele y está inundada de talk shows políticos que son todos de derecha, no hay nadie que diga lo contrario. De repente, Sarah Palin vuelve a ser una líder de opinión para todas estas corporaciones informativas. Rupert Murdoch con Fox News es decididamente de lo peor, pero CBS y CNN no se quedan atrás.
No hay chance de un discurso alternativo en el mainstream, por lo visto.
Es todo derecha, todo el tiempo. Por eso la gente no se educa, por eso la gente no se informa, de que hay una guerra sucia, de que hay civiles que están siendo torturados en Guantanamo o en buques prisión en la costa de Somalía, que no son equiparables a los horrores de Videla u otros hijos de puta similares, pero que están en la misma liga, y también de lo que pasa en otros lugares del mundo. Nadie está siendo educado. Ahora, hay un gran rechazo a pagar impuestos, entonces no hay presupuesto para escuelas, para aprendizaje, y obtenés una nueva generación de americanos mediocres entrenados para obedecer y funcionar en empleos de mierda.
Probablemente el americano promedio no sabe dónde está Argentina en el mapa.
Man, ¡ni siquiera saben que Argentina existe! Y dudo que sepan señalar dónde están los Estados Unidos en el mapa también. Luego, lo tenés a Obama, que en vez de postular una reforma de los medios, que en vez de señalar toda esta farsa, toda esta bullshit gigantesca, hace como Rodney King y dice: "Hey, no me peguen."
Es uno de los grandes dilemas actualmente: la desilusión por Obama. Muchos apuntan a que ningún cambio radical ocurrió en un año de presidencia, cuando "cambio" fue el gran lema Obama en un principio.
Se ve cada vez más como una pantalla de humo, como una venta de humo precisamente. Es decir, su campaña ganó el festival publicitario en Cannes, le ganó a Disney y a Microsoft. Me pregunto a quién votaron, si el público quería simplemente un presidente que se viera cool en la tele. Y con tantas malas decisiones, con tanto rechazo a gobernar, me pregunto también qué es lo que quiere este hombre. La economía colapsa en 2008, y hasta ese entonces, McCain estaba al frente en las encuestas. Aun así, Obama elige a los mismos criminales financieros que causaron todo esto y les da un empleo. Los fondos estímulo a bancos… ¡se lo quedaron los bancos, se los quedaron los ejecutivos, en vez de ir a los miles que estaban a punto de perder sus hogares!
No es su entera responsabilidad, calculo. Hay un electorado detrás.
Y esa es la segunda mitad del problema. Creo que todos creyeron que llevando a Obama a la Oficina Oval y dejándolo ahí se iban a acabar los problemas. Al final, les pareció más importante quedarse rascándose el culo, actualizando sus perfiles de Facebook o escribiendo en sus blogs que sólo los ve la gente que está de acuerdo.
Después está el movimiento Tea Party, quizá es el subproducto de dos términos de administración Bush.
¿Ves? Aquí tenemos otro ejemplo de control corporativo de la información. Cuando el Tea Party aparece en un primer momento, bueno, ¡no tenía miembros! Existió en la tele antes que en las calles. Otra vez: tené en mente quiénes son los dueños de las noticias. Hay miles de personas perdiendo sus hogares, perdiendo sus empleos, personas sumamente enojadas, y lo que más quieren los que están a cargo es que esa ira no se desbarranque, que sea dirigida, y aparece esta nostalgia por una suerte de vieja América con Sarah Palin como líder. ¿Hace falta aclarar más? Quieren prevenir el cambio real. Nadie va a mostrar un pobre en pantalla a menos que tenga un arma de fuego en la mano. De nuevo, los seguidores de Obama le fallaron completamente a su presidente. Ninguno salió a la calle. Por cada uno de estos derechistas, estoy seguro que hay diez mil que piensan como nosotros, pero esos diez mil están con el culo en la silla.
Eso es lo que falta claramente.
El otro día hablaba con mi papá, un tipo muy instruído, no sólo en historia americana sino también hasta en historia argentina, exactamente sobre este punto. El creció en la era de la Depresión, y me lo dijo muy claro: el New Deal ocurre porque miles salieron a la calle, porque el ambiente estaba por explotar, porque la gente se estaba exasperando, porque si no les daban algo, Roosevelt iba a tener una revolución en las manos.
Hace veinte minutos que estamos hablando de política. La música, bien gracias.
Bien, ahora tengo una banda.
Sí, Guantanamo School of Medicine, la primera desde los Dead Kennedys. Siempre hiciste colaboraciones con otros músicos, o spoken word. Pero nunca una banda propiamente dicha.
¡Es que siempre quise volver a tener una! La música que amo hacer es política, mi ángulo siempre es político, sentí que era más viable hacer spoken word, salir a hablar, sentí que era un crímen no hacerlo si es que tenía el don. Nunca viajé a América Latina siquiera. Sólo una vez, 1994 creo, en Brasil: toqué con los Sepultura y Gordo de Ratos de Porao. Me muero de ganas de saber cómo está.
Está más flaco que nunca, y hasta tiene un programa de televisión.
¡Ja! ¡Brillante! Y la gira nueva se enfoca mucho en el nuevo material, The Audacity of Hype, pero hay canciones viejas. Creo que si eligiera algo de cada etapa mía, cosas de Lard, con los Melvins, con D.O.A, no sé, duraría como tres horas el show, sería un concierto de los Grateful Dead. Pasaron cosas horribles en todos estos años. Me atacaron a golpes una vez en San Francisco en un show, y estuve años involucrado en una demanda judicial con los otros Dead Kennedys que casi me lleva al suicidio.
No tiene sentido preguntarte por un tour reunión.
Es que lo hubiese hecho... ¡si ellos hubiesen sido un poco más copados! Creo que al único al que le gusta la música es a Peligro, el baterista. Pero odian la visión de la banda, odian su aspecto político, querían poner "Holiday In Cambodia" en un comercial de Levi’s. No tenía ningún fucking sentido, lo mismo que esté "Too Drunk To Fuck" en una película de Tarantino. Salen de gira, ponen mi cara en los afiches, y es todo una mentira, un robo, hasta tienen un manager cristiano y de derecha. Me sentí triste y enojado, como en El Hombre Elefante de David Lynch, raptado por ese tipo horrible del circo. No son mi clase de gente. Van a tener que deshacer cada centímetro de daño antes de que me siente a hablar con ellos. Podrían haberlo hecho mejor, pero en el fondo son un montón de republicanos.
"Chickenshit Conformist" es una gran canción de los Kennedys por ejemplo. Nunca la escena punk había sido confrontada de forma tan directa en sus actitudes deficientes.
Siempre sentí que tenía que hacerlo, desde "Nazi Punks Fuck Off." Yo estaba muy desilusionado con la escena en ese momento, 1985. El hardcore se había convertido en algo horrible. No me confrontaron tanto por esa canción, al menos no tanto como yo hubiera querido, jamás la tocamos en vivo. Ya la banda se estaba separando. Pero es un buen ejemplo. ¿Qué sentido tiene cantar si no vas a confrontar lo que está mal?
Por Federico Fahsbender
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