En su segunda visita a la Argentina, el trío dio un show memorable y demoledor; crónica y fotos
1 minuto de lectura'
En números, cada visita de Jon Spencer a la Argentina duplicó la convocatoria de la anterior. Primero, aquel mítico debut de la Blues Explosion en Cemento en el 2001 para unos pocos privilegiados; después, ese Niceto a medio llenar con su proyecto de rockabilly Heavy Trash; y finalmente, la legitimación por parte del público en ese mismo escenario con el regreso a las andadas de la JSBX después de casi cinco años de silencio. La vuelta del trío que patentó en los ’90 el rock de guitarras sin bajo, y que perdió ese reconocimiento masivo contra los White Stripes, decidió volver a las andadas una vez que Meg y Jack dijeron buena suerte y hasta luego. ¿Casualidad? Puede que no. ¿Importa? Mucho menos.
Desde el comienzo con "2 Kindsa Love", de Now I Got Worry, queda definido el juego de roles en el escenario. Russell Simins es el encargado de sostener y hacer mutar sin preaviso el ritmo desde una batería mínima casi del mismo tamaño de su cuerpo mientras Judah Bauer se ocupa de los riffs y arreglos más detallistas sin que se le mueva siquiera un músculo facial ante los momentos más caóticos, con la misma parsimonia con la que toca con Cat Power. Y está Spencer, claro, que se sacude y grita como un sacerdote (muy) poco ortodoxo, arenga como un MC old school, exuda sexualidad y encara a su público como si estuviera hablándole a una mujer ("Thank you honey", fue la segunda frase más escuchada de su boca después de, obvio, "Blues Explosion!"). En ese quilombo de personalidades, radica su química, ahí es donde está la gracia.
A pesar de haber estado inactivos varios años, la química entre los tres sigue intacta. Mientras un plomo cambiaba el redoblante que Simins rompió al ¡segundo! tema, Spencer y Bauer empezaron una improvisación a la que el baterista se sumó sobre la hora para convertirla de un segundo al otro en "I Wanna Make It Alright". Poco después, "Sweet N Sour" parecía responder a la pregunta "¿Cómo sonarían los temas de los Stones tocados por los Stooges?". La fórmula, si tuviera que ser patentada, sería la de free garage, un rock en constante cambio ajeno a la estoicidad que varios le han impuesto al género. El sonido no es un tema menor: la voz de Spencer retumba de lleno en reverbs, y su operador técnico (¿el cuarto integrante?) le da al grupo espacialidad en los momentos más caóticos.
Pasada la primera hora de show, "Burn It Out" (De Damage, el último trabajo de JSBX hasta la fecha) y "Bellbottoms" dejaron los vúmetros picando en rojo para después bajar medio cambio con una versión extensa de "Magical Colours", como para recobrar el aire. Después, Spencer y Bauer desaparecieron brevemente del escenario y Simins aporreó toscamente la chancha de su batería, como si fuera un llamado tribal a sus compañeros de ruta. Así, "She Said" (lo más cercano a un hit que tuvo el trío por estos lares gracias a su video vampírico) y "Dang", con Judah sacándole el sonido más oxidado posible a su armónica, coronaron hora y media de show. Al igual que en sus siete discos de estudio, en vivo Jon Spencer Blues Explosion confirma que no hace falta una artillería de recursos para hacer algo destacable cuando lo importante son las buenas ideas y las ganas de hacer algo genuino. Y una noche de miércoles, tres tipos sin más que dos guitarras y una batería volvieron a demostrar que tienen con qué. La pregunta sigue siendo la misma: ¿cómo carajo lo hacen?
Por Joaquín Vismara
1Gran Hermano 2026: uno por uno, quiénes completan la lista de esta generación dorada
2Gran Hermano 2026: uno por uno, quiénes son los participantes de esta nueva edición
3Rating: cuánto midió la segunda gala de ingresos de Gran Hermano Generación Dorada 2026
4Luis Landriscina y Betty: un amor para toda la vida






