¿Pensaban que iba a hablar de una guitarra criolla? Sorpresa
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Resulta que Leo García es ultra fanático de los aparatos: en dos minutos puede dar una clase de historia sobre las baterías electrónicas que se usaban en el pop de los ochenta, el hip hop de los noventa o lo que sea. Pero hay uno en particular que le vuela la cabeza. Se lo compró cuando salió de gira con Soda Stereo y ahí concentra toda su actividad como productor. ¿Cómo funciona? Mejor que lo explique él.
¿Cuál es tu instrumento favorito?
El Akai MPC 2500. Es un aparato que es como un centro de producción. Y es un sampler: toma muestras digitales de sonido y uno construye la música a partir de eso. En lugar de un teclado, tiene pads, o sea que el manejo con los dedos es diferente. Pasaron años hasta que aprendí a usarlo a la perfección. Hoy soy una luz, es como una extensión de mi cuerpo.
Pensé que me ibas a hablar de una guitarra criolla…
Bueno, digamos que son los dos instrumentos que mejor sé tocar. Pero usando el MPC me desempeño con mayor creatividad. Muchos creen que soy un gran guitarrista, pero yo siento que con la criolla me acompaño nomás. En cambio este aparato es infinito, el proceso de ir probando cosas no me agota nunca. Al contrario: es un instrumento que me produce cada vez más entusiasmo.
¿Cómo lo descubriste?
Al primero que vi usar un MPC fue a Gustavo Cerati, pero después fui dándome cuenta de que es como un código de prestigio de los mejores artistas. Es el que usan Kanye West, Pharrell Williams, Dr. Dre, Daft Punk, todos los mejores productores del mundo. El inventor fue Roger Linn, el mismo tipo que primero creó la Linn 9000, una batería electrónica que escuchás en toda la música de los ochenta: desde Scritti Politti hasta Soda Stereo pasando por Prince. Después hizo la MPC 60, que es la que usaban Public Enemy y prácticamente todos los artistas de hip hop de aquella época. Después...
Está bien, veo que sos muy fan de los aparatos...
Sí, de hecho mi MPC 2500 es limited edition. Hay 500 en todo el mundo.
¿Dónde lo compraste?
En Miami, durante la gira de Soda Stereo en el 2007. Era común que con Gustavo y todo el equipo fuéramos a esas casas de música alucinantes que hay allá, que son como supermercados: en lugar de latas de tomate hay cajas de samplers.
¿Fuiste a buscar especialmente esa edición?
No, eso se me dio de casualidad. Entré al negocio sabiendo que quería un MPC, y de repente el vendedor dice: "Uh, Leo García, ¡no te puedo creer! Yo soy cordobés. ¿Nos podemos sacar una foto? ¿Qué necesitás?". Y yo: "¿Sabés qué estoy buscando? El MPC 2500". Entonces me dice: "Tengo una sorpresa para vos..."
La edición limitada. ¿Era muy caro?
A mí, teniendo en cuenta lo que te da, siempre me parece barato. Pensá el uso que le di en estos años. ¡Y el que le voy a seguir dando! Mi disco Mar lo hice todo con este aparato. Y ahora estoy haciendo bastante música electrónica, house y techno, todo ahí.

¿En vivo lo usás?
Ahora con mi banda no, pero, por ejemplo, estoy produciendo a una banda que se llama Buenos Aires Karma, y la base la hacemos con el MPC. La idea se genera con esto. Me sirve principalmente para componer la producción, ¿se entiende? Yo puedo componer canciones con la criolla, la letra y todo. Pero después en el MPC grabo voces, guitarras, programo unas bases... Es un aparato muy versátil y con mucha memoria. Apretás un botón y explota todo.
¿Qué diferencia habría con hacer eso mismo en una computadora?
Que los aparatos de Akai tienen una potencia en el conversor –o sea, en la salida donde enchufás el cable– que no tiene ninguna compu ni ninguna placa de audio. Patea como si fuera una caja directa. A veces cuando disparás una pista desde una compu, el sonido se empasta un poco, no se entiende del todo bien. Y ni hablar si disparás varias cosas a la vez. En cambio desde el MPC sale todo mucho más definido. Soda Stereo tenía el MPC 5000, que tiene 16 salidas, y de ahí mandaban coros, refuerzos de voces, loops, lo que quieras. El Indio usa ese mismo también. Me parece que me lo voy a comprar...
¿Y venderías el tuyo?
No creo. Ya vendí uno y ahora me arrepiento.
¿Lo tenés en buenas condiciones?
Sí, anda perfecto. Igual ahora lo voy a mandar a un service, porque lo uso tanto que los botones empiezan a responder menos. Con la guitarra me pasa algo similar: en menos de un año le hago agujeros a los trastes. Cuando toco, pierdo el control y pongo una fuerza exagerada en los dedos. Acá es igual: al aparato anterior he llegado a quebrarle los botones.
Por Lucas Garófalo
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