Después de tocar el Album Negro en reverso y mientras prepara una película en 3D, la banda habla de los traumas, los prejuicios y las ganas eternas de seguir siendo los más grande; en esta entrega: habla James Hetfield
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Es una ocasión histórica. Una tarde, hace algunos meses, en su estudio al norte de San Francisco, Metallica está tocando en su totalidad, y por primera vez en el orden original, uno de sus discos más famosos, Metallica, de 1991, también conocido como el Album Negro. También lo tocan de atrás para adelante, comenzando por el emotivo final, "The Struggle Within", y terminando con la exultante amenaza de "Enter Sandman". "No está escrito en ningún lado que si tocás un disco entero tengas que hacerlo de adelante para atrás", alega el baterista Lars Ulrich.
Ulrich, el cantante y guitarrista James Hetfield, el guitarrista Kirk Hammett y el bajista Robert Trujillo tocaron el Album Negro en su festival Orion Music + More, que se celebró en junio en Atlantic City. También tocaron Ride the Lightning, de 1984, también por primera vez. Eso, sumado a una serie de ocho shows que dieron en México D.F., donde utilizaron un sofisticado escenario nuevo que forma parte de la película en 3D que Metallica está preparando con el director Nimród Antal, agitó la temporada de la banda heavy metal más grande del mundo.
En la edición de noviembre de Rolling Stone, habla cada uno de los miembros de la banda en cuatro entrevistas exclusivas. En esta primera entrega...
Habla James Hetfield
Fue un año agitado para ustedes, y ni siquiera sacaron un disco. Cuando vienen a este estudio, ¿es como venir a una oficina?
No, para nada. Me encanta venir. Me siento seguro. Me siento yo mismo. Afuera, no tanto. Cuando llego acá, me siento centrado. Me siento bien.
Cuando trabajábamos en otros lugares, había otra energía. Cuando grabamos en Dinamarca, dormíamos en el cuarto donde se guardaban las cintas. Nos levantábamos, bajábamos a grabar, después subíamos y nos acostábamos. Pero esto es lo máximo. Si estás en una banda de rock, querés esto. Y nosotros lo conseguimos.
El lugar donde compusimos Master of Puppets [de 1986] estaba en Carlson Boulevard [en El Cerrito]. Había un garaje donde nunca estacionábamos ningún auto. Había una batería, un par de amplificadores... No sabés el olor que tenía la alfombra, qué asco. Lo iban a demoler, era un edificio histórico [sonríe]. Quería comprarlo y ponerlo ahí [señala la sala de grabación]. Poner el viejo garaje en nuestro nuevo garaje. Pero tuve que renunciar a él.
Después de treinta años, muchas bandas empiezan a bajar el ritmo.
Muchas bandas deben decir: "¿Qué se sentirá cumplir 30 años? No llegamos". Mucha gente quiere que paremos. Es un problema muy lindo. ¿Por qué parar? Hay muchas cosas copadas para hacer. No quiero decirle que no a algo y después pensar: "Qué boludo. Me perdí una oportunidad que no voy a volver a tener".
Hace veinte años, mucha de esa misma gente pensaba que ustedes eran capaces de caminar sobre las aguas.
La gente piensa: "No hacen lo que quiero que hagan. Hicieron un disco con Lou Reed. Yo no quería eso". Están enamorados de algo que no es. O están enamorados de algo que cambia, que necesita su espacio. No pueden pretender contenerlo.
Cuando tocaron las canciones más viejas en los shows que hicieron en diciembre del año pasado en el Fillmore para celebrar sus 30 años, ¿te reconocías en la persona enojada que fuiste en esas letras? Ahora sos una persona diferente de la que escribió "Of Wolf and Man".
O "Dyers Eve", que es pura bronca. [Hace una pausa.] Cuando miro fotos viejas, veo a alguien que es feliz: sonríe, hace tonterías, dice groserías en momentos impropios, pero es feliz de verdad. Pero cuando se cerraba la puerta, era una persona solitaria, desagradable, odiosa. Le agradezco a Dios por esa música. Ultimamente, hay una parte romántica que extraño. Miro esas fotos y quiero ser esa persona otra vez. Después veo la relación que tengo con mi banda, con mis amigos, especialmente con mi familia, y pienso: "No tendría todo esto si siguiera siendo esa persona".
¿Hay canciones del Album Negro que te cueste cantar hoy?
No. Son una expresión de cómo me sentía entonces. Ahora lo veo más claro. "The Struggle Within", no soy psiquiatra, pero salta a la vista. "Don’t Tread on Me", "Sad but True", "My Friend of Misery", esas canciones dicen mucho de lo que vino después. Cuando [el artista] Pushead hizo la tapa de "Sad but True", con la calavera que se mira a sí misma, yo no tenía idea de que la dualidad era tan evidente en ese tema. Se dio cuenta: el bien versus el mal, la persona que yo era en público y la que era en secreto. Me alegra ser un poco más transparente de lo que pienso que soy. La gente me ayudó más por eso.
¿Cómo escribís letras metaleras enojadas ahora que dejaste atrás la bronca?
Preguntale a mi mujer por qué me enojo y quiero hacer mierda el coche. Todo sigue estando ahí. Ojalá no estuviera. Pero ¿por qué escaparse de eso? Mejor entenderlo y usarlo. Cuando me siento así, agarro una hoja y una lapicera. Agarro la guitarra. Me pongo a componer. Porque no se fue. Mi familia quiere que se haya ido. Pero no.
¿Tenés un régimen mental o emocional para manejar eso?
Obviamente, las reuniones de los doce pasos. Meditar. Rezar. Todo eso me ayuda a darme cuenta de que lo que siento viene de algún lugar. Para entender mi ciclo: me siento inseguro, uso la rabia para probar quién soy y para conseguir lo que quiero, y luego me deprimo. Y después vuelvo a la inseguridad. Es un ciclo, no muy diferente del alcohol: todo o nada. La historia me dice que no va a durar para siempre. Pero cuando estoy en eso, estoy en eso.
¿Cuánto compusiste para el próximo disco?
Tengo sólo 846 riffs.
¿Es una cifra exacta?
En iTunes, podés ver cuántos temas tenés. Y eso no incluye las pruebas de sonido, el boludeo. Enchufás un amplificador. De repente te entusiasmás: se te ocurrió un riff. "Loco, ¿de dónde sacaste eso?". Acá no podés evitar que te graben.
Pero Lars, el acaparador de Metallica, está obsesionado con revolver debajo de cada piedra: "Esto podría estar buenísimo". Sí, todo podría estar buenísimo. Pero ahora tengo algo nuevo. Ese es el quid de la cuestión. Hay un riff de una gira de hace cinco años que está increíble. ¿Lo sigo sintiendo mío? No te preocupes. Se me va a ocurrir algo mejor.
¿Hay demasiadas distracciones –las giras, el festival, la película– que te aparten de tu ocupación principal de...?
¿Componer canciones? Totalmente. Esta semana tenemos entrevistas, sesiones de fotos, grabar videos. ¿Cuándo vamos a ponernos a componer? "Tenemos que ensayar el Album Negro." Me encantaría sentarme a componer un disco sin tener que preocuparme por lo otro.
¿Qué te parecen las películas en 3D? Cuando escucho esa frase, me preocupo.
Pensás en Pixar. Nosotros queremos hacer algo que te vuele la cabeza. Quiero que tenga trama, que sea de culto. Es un poco ridículo hablar en profundidad sobre esto, cuando todavía no sé cómo va a ser.
¿Cómo surgió la idea?
Surgió de grabar las últimas giras. Muchos chicos no vieron la escena de destrucción [de la gira de ...And Justice for All], o el nido de serpientes [de la gira de Metallica]. La idea es editar lo mejor de eso. ¿Y por qué no hacerlo en 3D?
¿Tienen un presupuesto?
Sí. Es demencial. Básicamente, son los ahorros de todas nuestras vidas. No sabemos qué carajo estamos haciendo. Pero queremos intentarlo.
Me sorprende que después del accidentado documental Some Kind of Monster, de 2004, quieras hacer otra película.
Tal vez alguien más tenga que ir a rehabilitación por ésta. [Risas]. ¡Rehabilitación en 3D!
Por David Fricke
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