Carlos Portaluppi: "El oficio de actor me ha llenado de amor"

Carlos Portaluppi: "Debemos ser más solidarios y cuidarnos"
Carlos Portaluppi: "Debemos ser más solidarios y cuidarnos" Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot
Alejandro Rapetti
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16 de septiembre de 2020  • 18:58

Asegura que no le gusta hablar mucho de sí mismo porque cuanto menos se sepa del actor, más se le cree al personaje. Correntino, el gran actor Carlos Portaluppi se crió en la ciudad de Mercedes, donde vivió hasta los 17 años junto a sus padres y tres hermanos. Su padre, Carlos, trabajaba en la actividad agropecuaria, y desde chico aprendió a plantar arroz, manejar tractores y montar a caballo.

Un buen día, en el quinto año del Normal de Mercedes, una profesora de francés lo convocó para participar en una obra de Florencio Sánchez, que asegura, lo marcó para siempre. Luego fue a La Plata a estudiar Arquitectura, pero al llegar a cuarto año decidió dejar la facultad y viajar a Buenos Aires a estudiar actuación con Lito Cruz. "Yo venía siguiendo la carrera de Lito en el cine, en la televisión, sus trabajos realmente maravillosos. Además siempre lo escuchaba hablar de su amigo, Robert De Niro. De Taxi Driver en adelante, todos queríamos ser De Niro, así que lo busqué por la guía telefónica y me fui a estudiar a su estudio de la calle Suipacha", recuerda.

De a poco, Portaluppi comenzó a transitar un largo y prestigioso camino en la actuación que ganó mayor popularidad hacia fines de la década del 90 con el exitoso unitario Vulnerables, que marcó una bisagra en su carrera. A partir de entonces transitó por diferentes programas como El club de la comedia, El sodero de mi vida, Amas de casa desesperadas, Epitafios, La dueña, Los vecinos en guerra, participó de algunos capítulos de Mujeres Asesinas o Cuéntame cómo pasó, en la TV pública. Entre sus trabajos más recientes se destacó por Morcilla, como se llama su personaje de la serie El marginal, creación de Sebastián Ortega, que lucha por conservar sus redes de poder en el ámbito de un sistema carcelario violento.

En teatro, últimamente se lo vio en Bajo terapia, de Daniel Veronese (actualmente disponible en la plataforma Teatrix) y, más recientemente, en Perfectos desconocidos, bajo la dirección de Guillermo Francella.

Por lo pronto, al 20 de marzo, cuando se decretó la cuarentena, Portaluppi se presentaba en las últimas funciones de ParaAnormales, también dirigido por Daniel Veronese, y transitaba la tercera semana del rodaje de Chau, Buenos Aires, una película del director Germán Kral ambientada en la crisis de 2001, junto a Rafael Spregelburd y Marina Bellati, que debió interrumpirse a mitad de camino.

Desde entonces, transita la cuarentena en Buenos Aires junto a su hijo Julián, de 14 años, que alterna un período de tiempo con él y otro junto a su madre, la dramaturga y directora de teatro Florencia Bendersky.

Así, después de más de cinco meses de confinamiento, el próximo 27 de septiembre volverá a la pantalla en una nueva faceta como anfitrión y presentador vía streaming del espectáculo Amami Alfredo, un recorrido musical por La Traviata, de Giusepe Verdi, junto al barítono Fabián Veloz, la soprano Patricia Deleo y el tenor Santiago Sirur, acompañados al piano por Gabriel Vinker.

"Es una propuesta de Florencia Bendersky y Pablo Quinteros, ambos formados en la lírica, que desarrollaron este proyecto que se llama Opera 3.0 con el objetivo de sumar nuevos públicos al género. A partir de este material basado en la ópera La Traviata, los cantantes van a presentarse desde el teatro Picadero y yo desde mi casa, presentando cada acto y contando aquello que no se puede ver. Además, esto tiene la novedad que una vez que el espectador ingresa, a través de una aplicación podrá obtener material extra sobre la obra, información sobre su historia, los lugares donde se desarrollan las escenas y un montón de documentación que va a enriquecer el recorrido por la ópera", adelanta.

Además, el 22 de octubre estrena el film La dosis por Cine.Ar, ópera prima de Martín Kraut, junto a Ignacio Rogers y Lorena Vega, donde se pone en la piel de un enfermero cincuentón que trabaja desde hace 20 años en un pabellón de cuidados intensivos, hasta que el arribo de un colega pondrá en marcha los engranajes de este thriller psicológico, atravesado por la medicina ilegal y dilemas éticos como la eutanasia. "Es un enfermero que en común acuerdo con los pacientes, decide darle final al sufrimiento por razones humanitarias. Pero aparece otro que plantea otra situación, amenaza su continuidad en la clínica y empieza a aplicar otro método un poco más perverso aún. Está inspirada en el caso de dos enfermeros uruguayos, que hacían esto en Montevideo y nunca recibieron condena", adelanta,

Carlos Portaluppi
Carlos Portaluppi Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿Cómo llevás el confinamiento?

-En estas circunstancias, primero estamos contentos de encontrarnos bien de salud. Y ahí vamos, colaborando un poco con las tareas on line de mi hijo, que es como volver a los estudios. Después, como la gran mayoría, estoy remando esta situación compleja, porque son ya cinco meses sin ingresos, sin trabajo; el propietario del departamento me viene aguantando, vengo acumulando deudas, cosas que en algún momento va a haber que hacerse cargo y no deja de ser alarmante. No salgo más que para llevar a mi hijo a la casa de su madre y alguna que otra compra indispensable. Me veo con amigos vía Zoom y me he dedicado mucho a la poesía, a hacer lecturas, vivos en Instagram (@carportaluppi) como para mantener la cabeza aireada. También estoy haciendo un corto con el celular para Fundación SAGAI. Es un monólogo basado en un cuento de Fontanarrosa, me dirige Fito Yanelli vía Zoom y yo lo actúo y lo filmo muy cinematográficamente con el celular y se va a poder ver desde la web y las redes sociales de la Fundación. Es también una ayuda para los actores que estamos en la lona, y si bien es algo más bien simbólico, sobre todo, es una ayuda mental para estar activo en el oficio.

-¿Morcilla va a seguir en El marginal?

-Morcilla es un personaje que intenta estar bien con todo el mundo. En su momento era un poco la cabeza pensante de El Sapo Quiroga, y tenía cierto poder ahí adentro, sobre todo en el patio de la cárcel, de los sub 21, pero cuando aparecen los hermanos Borges (Nicolás Furtado y Claudio Rissi), comienza la rivalidad y, finalmente, consiguen derrocar al El Sapo. De a poco, Morcilla empieza a perder poder y le llega la debacle. Tuve la suerte de trabajar en las tres primeras temporadas, pero en la cuarta ya no voy a estar.

-Desde tu debut en aquella obra de Florencio Sánchez ya cumpliste 36 años en el oficio de la actuación. ¿Cuál dirías que es tu marca personal como actor?

-Mi marca tiene que ver mucho con la formación, con el oficio. Es transmitir el pensamiento del autor a través del personaje. Me gusta contar historias y, en ese sentido, lo que importa es el cuento, ponerse detrás del personaje, pero ir adelante con el pensamiento del autor. Es muy ecléctico, cada personaje va a depender de a dónde me dispara el pensamiento, y ese pensamiento me va a llevar a una línea de acción y de emoción diferente, donde mi sensibilidad aflore de determinada manera.

-¿Cómo sentís que te forjó el oficio en todos estos años?

-Sin dudas, me ha enriquecido muchísimo emocionalmente, culturalmente, amorosamente. Me ha llenado de amor. Y esa es de la única manera que concibo las cosas por hacerse. En ese sentido, me abrió la cabeza para expresar mis sentimientos con amor.

-Trabajaste en cine, en teatro, en televisión. ¿Tenés preferencia por algún formato?

-Siempre dije que prefiero estar donde está la buena historia, el buen proyecto; donde está la buena dirección, el buen equipo, la buena producción, y ahí va la elección. Es cierto que el teatro me da la mayor comodidad, porque mis raíces tienen que ver con eso, con haber recorrido muchos sótanos. He construido teatros, escenografías que transité. Eso como actor te da mayor seguridad, saber que las tablas que estás pisando tienen tantos clavos o 17 tornillos. Pero la energía y el amor que le pongo al teatro es la misma en el cine o la televisión

-¿Qué mirada tenés sobre el momento actual del país?

-Es un momento atravesado por circunstancias que complican más, esto de la grieta que se mete en el plano de una situación crítica como es esta pandemia del covid, y me parece que es un momento en el que hay que reflexionar.Sé que estamos todos muy necesitados del trabajo, de comer, pero realmente hay que entender que tenemos que cuidarnos, y si no lo hacemos entre todos no tiene sentido. Vemos lo que está sucediendo en Europa, donde han atravesado situaciones muy críticas desde el inicio de todo esto, con desbordes sanitarios en países que estaban más preparados que nosotros, ahora con algún rebrote, y es una situación de alarma para no volver a caer en la misma instancia de inicios de marzo. En ese sentido me parece que tenemos que ser un poco más solidarios, cuidarnos entre todos. Podemos discutir políticamente, ideológicamente, pero con respeto.

-¿Y respecto de la actividad teatral?

-No sólo de la actividad teatral; la actividad cultural viene de un embate tras otro, y si bien el teatro nunca muere, esto fue casi un remate.

-¿Recibiste algún tipo de subsidio?

-Todavía no, he solicitado la beca del Fondo Nacional de las Artes, y estoy esperando novedades. Ayer me dijeron que habían salido los sorteos, que figura mi DNI, pero aún no me han notificado nada oficialmente. Sí he recibido el apoyo de SAGAI que te contaba antes, pero para el crédito a tasa cero no califiqué.

Carlos Portaluppi estrena film en pandemia: La dosis, de Martín Kraut, desde el 22 de octubre
Carlos Portaluppi estrena film en pandemia: La dosis, de Martín Kraut, desde el 22 de octubre Fuente: LA NACION - Crédito: Alejandro Guyot

-¿Qué opinás sobre el registro del teatro grabado o el teatro en vivo por streaming?

-Es una alternativa, no nos quedó otra a los que queremos hacer cosas. No es lo mismo estar en una sala, porque el teatro en definitiva lo completa el público, tiene un ida y vuelta que no te da el cine o la televisión, pero al menos es algo que está en una etapa experimental. Por otra parte, plataformas como Teatrix, donde por ejemplo se puede ver Bajo terapia, tienen una producción extraordinaria, con cinco cámaras, de muy buena calidad. No es teatro, pero es un muy buen registro. Y lo que te da es que podés ver, por ejemplo, a Alfredo Alcón, que lamentablemente ya no está más con nosotros, pero quedó su obra, te permite ver las maravillas que hacía Alfredo.

-¿Cuándo pase la pandemia, como imaginas el regreso a las salas?

-Creo que el regreso va a ser muy paulatino, va a llevar tiempo recobrar la confianza necesaria para entrar nuevamente a un espacio cerrado como es un teatro. No sé qué va a suceder cuando me vuelva a parar arriba de un escenario. La penúltima función de ParaAnormales, antes de que comience todo esto, se me cruzó en la visión una persona sentada en primera fila con un barbijo, y fue muy shockeante, muy deserotizante porque no sabía qué le estaba pasando a ese tipo atrás de la mascarilla. Ahí me llego una especie de tristeza en mi corazón.

PARA AGENDAR

  • Amami Alfredo. Domingo 27 de septiembre, a las 19, vía streaming desde el teatro Picadero. Presentación y relatos a cargo de Carlos Portaluppi. El estreno será acompañado por el lanzamiento de la app Opera3.0, en play store desde el 21 de septiembre. Entradas por Plateanet, 500 pesos.
  • La dosis, película de Martín Kraut, junto a Ignacio Rogers y Lorena Vega, desde el 22 de octubre, en Cine.ar.
  • Bajo terapia, de Daniel Veronese. Con Mercedes Scápola, Carlos Portaluppi, Manuela Pal, Darío Lopilato, María Figueras, Héctor Díaz

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