Austin y la descendiente de una de las dinastías ganaderas más antiguas de Uruguay, Gabriela Perezutti, posan en su espectacular casa del Meatpacking District
1 minuto de lectura'

Se conocieron en 2001 en Buenos Aires, durante una comida que organizaron amigos en común, mientras Austin vivía en Argentina como uno de los inversores más importantes de Puerto Madero. En cuanto se vieron, sin embargo, jamás se imaginaron que diez años después se convertirían en uno de los matrimonios más representativos de la alta sociedad neoyorquina. Y aunque el camino fue largo, Austin supo desde el primer instante que sus vidas, en algún momento, se reencontrarían.
En el trayecto, sin embargo, él se casó con la cantante argentina Luli Kuks (hijastra del piloto de automovilismo Osvaldo "Cocho López") y ella, con el empresario Franklin D. Isacson –con quien tuvo a sus mellizas, Mia y Olivia–, pero el destino los unió nuevamente en 2009, cuando Austin compró parte del paquete accionario de Candela, la marca que Gabi –como la llaman sus íntimos– fundó en 2007 y que hoy está considerada una de las revelaciones del mundo de la moda estadounidense.
LA MUJER DE SU VIDA

En noviembre de 2011, después de dos años de noviazgo, Austin Hearst –60 años y nieto de William Randolph Hearst, uno de los íconos del periodismo del siglo XX y el personaje en el que se inspiró Orson Welles para dirigir Citizen K– y Gabriela Perezutti –37 años y descendiente de los Souza Batista, una antigua dinastía uruguaya de ganaderos– se comprometieron y un año y cuatro meses después, el 21 de marzo de 2013, se presentaron en el Registro Civil de la Alcaldía de Nueva York para legalizar su amor. El novio, en cuanto vio entrar a su prometida con un discreto pero elegante vestido corto de Valentino de satén color maquillaje con encaje y botas de montar en cuero beige supo que había encontrado a la mujer de su vida.
MILES DE PEONIAS Y REPLICAS DE DINOSAURIOS
Los recién casados no se conformaron con el brindis que organizaron después del Civil y, el 24 de junio de ese mismo año, armaron una fabulosa fiesta para doscientos cincuenta invitados en el Museo de Historia Natural de Nueva York, el favorito de Austin. Aunque las mesas decoradas contrastaban con las réplicas exactas de enormes dinosaurios Rex, las miles de peonías que adornaban el lugar combinaban a la perfección con el espectacular vestido que Gabi eligió para uno de los días más importantes de su vida: una creación de alta costura exquisitamente bordado en seda rosa pálida diseñado por Raf Simons para Christian Dior. Por supuesto, todo Manhattan habló por semanas enteras de esa boda, una de las más importantes del año.
A menos de un año de haberse convertido en marido y mujer, Austin y Gabi abren en exclusiva para ¡Hola! las puertas de su townhouse en el Meatpacking District, una de las zonas residenciales más exclusivas de Nueva York, y hablan de su vida en familia. "Al poco tiempo de que empezamos a salir nos dimos cuenta de que la nuestra iba a convertirse en una gran historia de amor", confiesan.
"CAI RENDIDA A SUS PIES"

–Gabi, contanos un poco de tu vida en Uruguay antes de que te mudaras a Nueva York.
–Crecí en la estancia de mi familia hasta los 5 años, cuando me enviaron a estudiar a Montevideo a la British School. Fue una infancia muy tranquila, en la que pasaba los veranos en el campo. Sin embargo, cuando cumplí 13 me "rebelé" y les pedí a mis padres que empezaran a llevarme a Punta del Este con ellos, ya que todas mis amigas vacacionaban ahí y no quería estar lejos de ellas. Cuando cumplí 17 años tomé la decisión de ir a estudiar a Australia y ahí me enamoré del mundo de la moda.
–¿Cómo llegaste a Nueva York?
–La primera vez que vine a esta ciudad tenía 18 años y recuerdo que desde que salí del aeropuerto caí rendida a sus pies. Más tarde, en el año 2000, el padre de una amiga rodó una película en la ciudad y vine a trabajar por un tiempo con él. Siempre pensé que estaría solamente un par de años, pero nunca más me fui. Es así que llevo ya más de un tercio de mi vida viviendo en Nueva York, una ciudad maravillosa que me transformó de joven a mujer y en la que pude hacer realidad mi sueño de crear mi propia marca y formar una familia maravillosa.
–Hablemos de tu faceta de diseñadora... ¿Cuándo surgió la idea de lanzar Candela, tu marca?
–Sucedió mientras trabajaba como directora de ventas de un "showroom", que fue donde conocí a las personas con las que me asocié para crearla. Todos los días me repetía a mí misma: "¡Tenés que hacer todo lo posible para que este proyecto funcione, porque si no, regresarás a Uruguay y criarás vacas y ovejas!". Sin embargo, ahora que ya pasaron varios años y que heredé uno de los campos de mi padre, me enamoré de la vida rural y me cuesta entender lo negada que estaba antes, aunque en el fondo estoy convencida de que haberme quedado en Nueva York fue lo mejor que pude haber hecho, ya que necesitaba marcar mi propio camino.
–¿Cómo definirías tu estilo?
–Campestre, prolijo, cálido y cómodo... Me encanta mezclar antigüedades y piezas rústicas. Me gustan las cosas bien hechas que pasan la prueba del tiempo. Como crecí en el campo con muebles antiguos, soy una adicta a la madera. También me gusta tener objetos de mi familia desperdigados por toda la casa, entre los que está parte de la colección de facones gauchos de plata de mi padre. A Austin, sin embargo, le gusta tener fotos de mi familia y de la suya, en cualquier lado. Es así que disfruto mezclar lo auténtico y lo personal de cada una de nuestras vidas. No soy de esas personas que compran libros solo para decorar las bibliotecas. Todos los objetos que están en esta casa eran de nuestras familias, fueron regalos o los compramos. Todo en nuestro hogar tiene su significado y eso no lo cambio por nada.
"LA PRIVACIDAD ERA UN LUJO"

–Austin, ¿cómo fue crecer siendo miembro de una de las familias más ricas y poderosas de Estados Unidos?
–Tuve la suerte de tener unos padres fabulosos, quienes creían que la privacidad era un lujo. Mi madre, Austine Byrne McDonnell, siempre me inculcó la idea de que había que valorar todo y que nada se tiene asegurado sin esfuerzo. Nunca fuimos muy conscientes de la relevancia de nuestra familia a nivel histórico y mucho menos fue una presión para mi hermano y para mí. Con mi padre siempre tuve una excelente relación y estoy muy agradecido a la vida por ello.
–Ya sos padre de tres hijos, ¿te gustaría tener otro?
–Me encantaría tener un hijo con Gabi, ¡por supuesto!
–¿Qué es lo que más disfrutan de hacer en familia?
–Cualquier plan en grupo siempre es divertido, ya sea un viaje, una aventura o un simple paseo por nuestro barrio. Adoramos jugar con Mia y Olivia, porque realmente son dos niñas muy inteligentes y divertidas. ¡Jamás nos aburrimos cuando estamos con ellas!
–¿Cómo es un día en sus vidas?
–Los fines de semana son muy tranquilos, en familia. Pero debo confesar que de lunes a viernes nuestras vidas son muy intensas: tenemos que ocuparnos con nuestros trabajos, atender a las chicas y poder cumplir con nuestra apretada agenda social. Por eso, durante los weekends nos desconectamos y disfrutamos de nuestra tranquilidad.

–Una de sus pasiones son los caballos..., ¿qué otras cosas tienen en común?
Gabi: nos encanta el cine y ver películas de cualquier época. Austin trabajó en la industria cinematográfica para Hearst Corporation por veinte años, por lo que sabe mucho sobre el tema y sus críticas siempre son muy interesantes. Los fines de semana nos internamos en el cine de casa y vemos la mayor cantidad de films que podemos. Además, todos los años participamos muy de cerca con el directorio del New York Film Festival, ya que Austin es uno de sus miembros.
HABLANDO DE AMOR
–Gabi, ¿qué es lo que más admirás de Austin?
–Tantas cosas... Su corazón, lo compañero que es, su inteligencia emocional e intelectual. Pero lo que más me sorprende de él es lo increíble que es como padrastro con mis hijas Mia y Olivia. Es un hombre muy dedicado que juega con ellas, les enseña, les hace el desayuno. Creo que tanto ellas como yo somos muy afortunadas de tener a un hombre como Austin en nuestras vidas, porque en una familia no hay nada más importante que el amor y la confianza.
–Austin, ¿qué fue lo que más te enamoró de Gabi?
–Su capacidad de dar amor y la importancia que le da a su trabajo y a la entereza personal. Es una madre maravillosa y una mujer muy trabajadora, pero, al mismo tiempo, una amazona, una mujer de campo. ¡Y eso me fascina! Puede ser la más elegante y mejor vestida del mundo, pero hay algo en ella muy campestre, relajado, que subyace. Me encanta que tenemos muchas cosas en común y que la naturaleza es una de nuestras pasiones. Con alguien como ella, no puedo pedirle nada más a la vida.
Texto y producción: Rodolfo Vera Calderón Fotos: Jesús Cordero
- 1
En fotos: del chapuzón de Irina Shayk en Miami a la salida de Bad Bunny en Brasil y la elegancia de Amanda Seyfried en Berlín
2¿Érica Rivas vuelve a trabajar con Flor Peña? El proyecto de alto perfil que uniría a las protagonistas de Casados con hijos
3Las memorias de Liza Minnelli: de su marido gay y el peligroso legado “genético” de su madre a la lucha contra los excesos
4Connor Storrie: fue mozo, aprendió ruso en ocho días y ahora está listo para conquistar Hollywood




