La hija de Catherine Fulop y Osvaldo Sabatini abre su corazón en París y habla de su noviazgo con Julián Serrano, con quien lleva tres años, y de su sueño de lanzar su primer disco
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Tiene 20 años y una larga lista de sueños por cumplir: recorrer el mundo, vivir de la música, casarse con un amor que le robe el alma y bailar “hasta el último día de mi vida”. Oriana Sabatini recita sus deseos con la convicción de quien ya sabe lo que quiere. Recién llegada a Buenos Aires –después de un ping pong turístico que la llevó por París, Punta Cana, Los Ángeles y Miami– la joven actriz repasa su diario de viaje y cuenta cómo fue la experiencia de redescubrir la Ciudad Luz, esta vez de la mano de Naíma. Es que además de protagonizar la última campaña de la firma, Ori le dijo sí a la invitación de sus padres, Catherine Fulop (51) y Osvaldo Sabatini (51) para sumarse al tradicional viaje familiar a la playa que todos los años concretan junto a su hermana Tiziana (17). El destino elegido fue República Dominicana. Allí, los cuatro disfrutaron del mar y la playa, tardes de reposeras al sol y campeonatos de bowling los días de lluvia. “Nadie debería renunciar a las vacaciones en familia, son las más copadas”, dice.
–¿Cómo te fue en París?
–¡Me encantó! En realidad, ya había hecho un recorrido con el colegio, pero creo que en ese momento no supe apreciar la ciudad de la misma manera que hoy. La experiencia fue completamente distinta. Ahora que tuve que viajar por la campaña de Naíma, siento que conocí París desde otro lugar, y me gustó mucho. Incluso los días nublados la hicieron más linda, como más romántica y melancólica. París es otra ciudad sin sol y eso me pareció increíble.
–¿Qué es lo que más te gusta de tu faceta de modelo?
–[Lo piensa un poco] Los viajes me encantan. Soy de las que no se quedan mucho tiempo en un solo lugar, así que las propuestas para trabajar afuera siempre son bienvenidas. [Se ríe] Estar en cuatro aeropuertos en una semana me parece lo más. Le tengo un poco de miedo a los aviones, pero el plan de viajar por el mundo siempre es más fuerte. Por suerte, con el tiempo aprendí a resolver el problema. Sería muy tonta si dejara que el miedo me impida conocer otros países.
–Sin duda heredaste las curvas de tu mamá ¿Qué tanto te sentís identificada con ella?
–Entiendo que por un lado haya heredado su fisionomía, pero también sé que este trabajo medio te empuja a mostrar más tu sensualidad. Yo tenía 18 años y ya me ponían un body sexy para una producción. Por suerte no siento la presión de seguir el legado de mamá… A veces me pasa que la veo a ella y me sigue sorprendiendo cómo a su edad tiene la piel impecable, el pelo divino… Parece una adolescente. [Se ríe] Mamá es súper segura con su propio cuerpo y yo, en algún punto, aprendí a manejarme así también. En este trabajo tenés que estar súper con vos misma, o estás al horno; no da que te pongan una bikini y te andes tapando porque te da vergüenza. Reconozco que soy una mujer con millones de inseguridades y, por eso, trato de trabajar mi relación con lo que soy. Y no me refiero al ejercicio físico, sino también a aprender a aceptarme. Y eso, en parte, me lo transmitió mamá. A veces me pasa que me saco fotos y ninguna me gusta, pero igual las guardo porque sé que cuando tenga sesenta años no voy a poder tener esa foto. Tengo una sola vida y no quisiera arrepentirme de no haber hecho las cosas que quería por mis inseguridades.
–¿Con qué parte de tu imagen te sentís más cómoda?
–Me parece que la mirada dice mucho más que mis piernas, por ejemplo. Una puede decir mucho a través de la mirada y eso es lo interesante.
–Recién mencionabas las vacaciones con tu familia en Punta Cana. ¿Qué es lo que más disfrutaste?
–El hecho de que todos estemos por un rato fuera de nuestras rutinas y trabajos nos permite volver a conectarnos, charlar más tranquilos y reírnos de pavadas. Igual, te cuento que no siempre lo viví así. En una de las primeras vacaciones, yo estaba de novia y me costaba a horrores separarme un mes de él. Estábamos hacía un año de novios y teníamos ganas de estar juntos… Encima no tenía internet, así que la pasé re mal [risas]. Volví diciendo que nunca más me iba a ir de vacaciones con mis papás. Hoy, después de tres años de noviazgo con Julián (Serrano), ya estamos más acostumbrados a estar separados por un tiempo.
–Tus papás están juntos desde hace más de veinte años ¿Fantaseás con la idea de repetir ese modelo?
–A mí me encantaría y sé que voy a hacer todo lo posible para vivir la historia de amor de mis papás, pero en el fondo sé que eso es muy difícil. Ojalá me pase, quiero creer que también voy a vivir un amor así… Pero no sé.
–¿Hablás de tu noviazgo con tus papás?
–Sí, la verdad es que hablo bastante de mi relación y siempre me dicen que sea más relajada. [Se ríe] Yo soy muy perfeccionista y a veces exijo mucho del otro.
–¿Qué te enamora de Julián?
–Me gusta sentirme cuidada y en eso Julián está súper presente. Los dos nos contamos todo. Nunca nos escondimos nada y eso creó una confianza muy buena entre nosotros. Además, nos volvimos muy amigos también.
–¿Cuáles son tus proyectos?
–Quiero cumplir el sueño de mi disco propio y estoy a full trabajando en eso. En marzo tengo planeado lanzar la primera canción que compuse con un amigo y grabé en Los Ángeles hace poco; se llama “Love me down easily”. Si todo sale bien, tal vez a mitad de año tenga terminado el disco. Eso sería la gloria.
- Texto: Jacqueline Isola
- Fotos: Lucila Scheller para Naíma
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