Fueron voluntarias en la VIII edición de "El Placard de los Angeles", realizada en la casona que la Fundación Casa Angelman tiene en Tigre
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La mañana arrancó con amenaza de lluvia. Pero el viernes 29, a las 10.30, cuando las puertas abrieron invitando a la solidaridad, el sol brilló como si fuese primavera. "Son nuestros angelitos", decían entusiasmadas las voluntarias de la Fundación Casa Angelman, mientras colgaban la ropa donada para vender en lo que ya aspira a convertirse en un clásico: "El Placard de los Angeles", una feria de ropa con la que juntan fondos para ayudar al tratamiento integral de chicos que tienen el síndrome de Angelman.
"Me acerqué a la fundación hace cinco años, por una amiga. Este es un esfuerzo que me gratifica el alma", contó Paula Cahen d’Anvers, quien llegó con su hija, Luna Alvarez Castillo. "Ella ya vino tres veces como voluntaria. Me gusta que sea una actividad que podamos compartir". La diseñadora, que acaba de llegar de recorrer en bicicleta con amigas la Toscana, es parte de la comisión directiva. "Cuando ayudás a otro, te hacés bien a vos mismo. Pero mis ganas aumentaron cuando tuve cáncer y me curé. Una enfermedad cambia la perspectiva de tu vida", sostuvo.
Más temprano, Juliana Awada debutó como voluntaria. "Me encantó la propuesta. Traje prendas de mi firma y otras de mi hija Antonia, que no llegó a usar porque está creciendo muy rápido", decía, y se le iluminaba la cara. Esa tarde, la empresaria partió a Singapur con su marido, Mauricio Macri, que iba a una visita oficial.•
Texto: Lucila Olivera
Foto: Hernán Pepe
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