Sebastián Almada: "Cuando estuve grave vi a mis padres en la puerta de terapia"

Sebastián Almada
Sebastián Almada
Liliana Podestá
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25 de agosto de 2020  • 13:03

Hijo del prestigioso humorista uruguayo Enrique Almada, Sebastián creció rodeado de artistas, algunos de ellos fueron parte del clásico ciclo de los '80, Hiperhumor. De ellos aprendió mucho de lo que hoy sabe. Nació en Uruguay y se mudó a nuestro país en 1996, con una propuesta de trabajo de Marcelo Tinelli para sumarse a Videomatch. De vasta trayectoria, Sebastián Almada hace televisión y teatro pero también es un reconocido músico, director y autor. El sábado 29 de agosto, a las 22, vuelve a subirse al escenario de un teatro para presentar un show de humor, Tertawa, de la mano de Fredy Villarreal y José María Listorti."Nos conocemos desde hace muchísimos años, pasamos de ser compañeros de trabajo a ser amigos. En el '96 vine a la Argentina y empecé a trabajar con ellos en Videomatch. Con Fredy hice tres temporadas en Carlos Paz, con espectáculos producidos y escritos por nosotros y en 2004 hice temporada en Mar del Plata con Listorti, pero nunca habíamos trabajado los tres juntos hasta que a la productora Dabope se le ocurrió juntarnos y fue una excusa maravillosa. Así nació Tertawa, que vamos a hacer en un teatro sin gente, pero lo van a disfrutar igual", se sincera Almada con LA NACION. Y agrega: "Estoy harto de los vivos de Instagram, de los zoom y está bueno volver a un teatro con todo el protocolo correspondiente, incluso guardando distancia entre nosotros. Tenemos todo lo que te proporciona un teatro, menos el público".

-¡Van a extrañar el aplauso!

-Muchísimo. Me conmueve el aplauso final porque es un reconocimiento del público. Mi padre me explicaba desde muy chico que el aplauso es como palmearte la espalda, a la distancia, como una aprobación. Realmente siento que la gente me abraza cuando me aplaude y eso no lo vamos a tener, tampoco el feedback, ni las risas. En un espectáculo humorístico vas viendo dónde ahondar un poco más, en qué estirarte o cuándo salir rápido de un chiste porque no funciona. De todos modos, tenemos la experiencia de 26 años de escenario y sabemos qué le gusta a nuestro público, que es muy variado, desde los cuarentones que nos vieron en Videomatch a los más jóvenes que nos conocen por YouTube y los más grandes. Se van a divertir mucho con Tertawa. El streaming es un detalle porque es un espectáculo teatral, no es un refrito tampoco, es nuevo. Si todo mejora podríamos hacer temporada de verano en calle Corrientes, por ejemplo.

-¿Por qué una sola fecha?

-Única fecha. No tenemos previsto repetir porque yo tengo compromisos y el 31 de agosto viajo a Uruguay y estoy todo septiembre trabajando allá.

-¿Pediste los permisos correspondientes?

-Soy uruguayo así que estoy volviendo a mi país. No necesito permisos, pero sí el hisopado y la cuarentena en Montevideo cuando llegue. Después tengo shows con mi unipersonal, Almada en des... concierto, por eso viajo, después tengo reuniones de trabajo para el año que viene. Laburo siempre en los dos países, no es que me vine y dejé todo allá. Incluso, el año que viene es probable que trabaje más en Uruguay que en la Argentina. Además toda mi familia está en Uruguay. En Buenos Aires vivo con mi mujer, Mariela, y mi hijo, Joaquín. Mi mujer es de Carlos Paz y le encanta estar en Montevideo porque es más tranquilo y la calidad de vida es otra. Con Mariela nos conocimos hace muchos años en Canal 9: ella era bailarina del staff de ShowMatch.

-¿Por qué decidiste mudarte e Buenos Aires en 1996? Ya trabajabas como actor en Uruguay.

-Sí, Marcelo (Tinelli) fue a hacer una cámara oculta a Uruguay con Andrea Frigerio, que era como un Almorzando con Mirtha Legrand. Había actores que llevaban de acá como Larry de Clay, Marcelo de Bellis, Yayo, Sergio Gonal -que hacían la parte de humor-, pero necesitaban actores que hicieran de serios porque se grababa una hora y media de programa, aunque se veían 12 minutos al aire. Yo trabajaba con Waldo (Navía) en un programa y nos convocaron. Gustó lo que hicimos, vinimos a Buenos Aires a hacer un casting y quedamos seleccionados para el staff, así que arrancamos como efectivos en 1997. Tenía 22 años y trabajaba en Uruguay haciendo un programa para chicos y un magazine que se llamaba De igual a igual con Waldo, que fue muy famoso. Después fue todo una cadena... Debe estar escrito cómo se suceden las cosas.

Sebastián Almada en Tertawa con Fredy Villareal y Jose Luis Listorti
Sebastián Almada en Tertawa con Fredy Villareal y Jose Luis Listorti

-A lo largo de los años el humor cambió y lo que causaba gracia hace veinte años, hoy no se puede hacer, ¿te adaptaste?

-En mi caso no fue un gran cambio. Si bien fui parte de algunas cámaras ocultas en el pasado, que hoy no se me cruzaría por la cabeza hacer, no me castigo porque en aquella época era normal ese tipo de humor. Hoy el mundo cambió y la cabeza de la gente también y estaría mal hacerlo, pero no me puedo castigar por lo que hice hace 20 años. Lo que puedo es no hacerlo más y adaptarme a la época que vivimos. De todos modos, tuve la escuela de los humoristas uruguayos, la que no se aprende en la escuela de arte dramático sino mamando en casa, vivir con mi papá, Enrique Almada, y que vengan Ricardo Espalter, Eduardo D' Angelo, Berugo Carámbula, Andrés Redondo y convivir con ellos.

-Claro, hacían un humor más sutil, que no pasó de moda y hoy también causa gracia y no enojo.

- Lo genial se convierte en un clásico. Alberto Olmedo y Jorge Porcel eran genios, pero hoy estarían afuera con el humor que hacían. En cambio los uruguayos no y tampoco Chespirito, ni Pepe Biondi, ni Carlitos Balá porque es tan sutil, tan blanco, familiar y sano que jamás va a pasar de moda. Podrá gustar más o menos, pero el resultado es fantástico, chaplinesco. Es clásico. Mi viejo era humorista, músico, guionista y mi niñez fue mi escuela. Después también estudié, pero la base de la convivencia y mamar esa gente fue fantástico. Me considero un privilegiado. Me rompí el alma para ser un buen músico, buen actor, buen humorista y los resultados se ven. El verano pasado hicimos Veinte millones en Mar del Plata y quisimos escribir una comedia que no pase de moda, donde no hay chicas escondidas en el placard ni amantes que caminan en corpiño por la casa.

-Hace unos años hiciste un casting para sumarte a Les Luthiers y no se dio, ¿lo viviste como una frustración?

-En algo tan importante que es que te llamen Les Luthiers, en mi cabeza se me pasaron todas las sensaciones posibles. La frustración duró 10 minutos y después me quedaron muchas cosas lindas. Esas bestias que son Les Luthiers, grandes músicos y humoristas, se interesaron en mí, algo bien debo haber hecho. Fue muy lindo que Lino Patalano me dijera que estaban estudiándome hace años y querían que hiciera audiciones.

-¿Creés que la popularidad te jugó en contra y por eso no quedaste en el grupo?

-Creo que la popularidad me jugó en contra. La gente me tenía muy identificado con Tinelli y Videomach y no es malo eso, pero es otro tipo de humor. Pienso que me jugó en contra porque en la artística y técnica hice todo bien. Pero a veces hacer las cosas bien no alcanza.

-En su momento te alejaste de Tinelli y no aceptaste seguir cuando apareció "Bailando por un sueño". Sin embargo, este año ibas a volver al programa haciendo humor, ¿cómo es tu relación con él?

- Muy buena. Hubo varias reuniones con Marcelo desde marzo y hasta hace poco, pero no se dio por los protocolos. Y, además, siempre para volver con un programa de humor y no en el "Bailando..." ni en el Cantando 2020 porque eso no es lo mío y no me interesa.

-¿Lo tenés tan claro?

-Uno va creciendo y eligiendo lo que tiene ganas de hacer y, a veces, la carrera se hace en base a los "no". Para irme a Uruguay tuve que decir que "no" a cosas que me ofrecieron para el verano y estoy tranquilo y contento con esa decisión.

Sebastián Almada hizo audiciones para sumarse a Les Luthiers, pero finalmente no fue elegido
Sebastián Almada hizo audiciones para sumarse a Les Luthiers, pero finalmente no fue elegido

-Hace unos años estuviste muy grave, internado en terapia intensiva, con dos operaciones, ¿cómo estás de salud hoy?

- Estoy bien. Hace dos años, en 2018, tuve un problema en los pulmones por una bacteria que me entró cuando me apreté un grano. Esa bacteria entró a la sangre y luego a la columna y a los pulmones. Tuve dos operaciones porque se me habían colapsado los pulmones y la pleura estaba llena de pus. Esta bacteria me destrozó y hasta que encontraron el antibiótico correcto pasaron casi tres semanas y cuando lo encontraron era tarde y tuvieron que operarme para limpiar todo. Hubo días críticos, de mucha gravedad. Estuve un mes en terapia. Y esos días graves yo pensaba que me sentía mejor. Algo muy sutil porque estaba todo enchufado, pero escuchaba en mi cabeza una voz que me cantaba "hoy me siento un poquito mejor" como un mantra. Me sonaba eso aunque estaba la tele prendida y había crímenes, incendios, habían atropellado a un caballo en la ruta, todo era caótico y horrible, pero yo seguía con ese mantra en mi cabeza. Como pude, le pedí un celular a mi sobrino para grabar esa melodía que escuchaba en mi cabeza y algunas ideas. Al tiempo, ya en casa, le pedí la grabación y era caótica, pero estaba buenísima y hasta la melodía me gustaba. Así que terminé de escribir esa letra, grabé una maqueta del tema y empecé a juntarme en forma virtual con Nexo, mi banda en Uruguay, de chico. Allá se grabaron bajo, guitarra y batería y yo grabé la voz, percusión y piano, acá y salió un tema hermoso que estrenamos el 21 de septiembre y se llama "Hoy me siento un poquito mejor" y va a salir con un videoclip en el que hay muchos famosos levantando un cartel que dice "hoy me siento un poquito mejor".

-¿Cómo es el tema?

-El tema es esperanzador, pegadizo, lindo, tanto que me llamaron de Miami Talent Group, que es un sello discográfico de los Estados Unidos, para lanzar el tema, así que se estrena mundialmente. Estoy feliz y le tengo una fe tremenda. Compongo hace muchos años y creo que a este tema me lo dictaron, es redondito, la letra, la armonía, todo. Fue mágica la forma en que nació esta canción y ya estoy preparado seis canciones más para lanzar el álbum de Nexo.

-¿Quién crees que te dictó esa canción?

-No sé, no tengo idea. Posiblemente mi viejo, desde algún lado, algún acorde me tiró. De verdad fue increíble. Lo pienso hoy y no entiendo cómo me sonaba esa canción en un momento tan tremendo. Y la escuchaba cantada por Los Tekis; eran ellos adentro mío cantando. Conté esto en la tele y ellos me pusieron un tuit que decía algo así como 'qué bueno que hayas recibido nuestro mensaje', como diciendo que me dieron fuerza en ese momento. Fue muy lindo. Ojalá algún día ellos también lo puedan grabar.

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-¿Es verdad que en esos días de tanta gravedad viste a tus padres en terapia?

- Sí, fue esa misma semana de la canción. Los vi en la puerta de terapia, a los pies de mi cama. Estaban mis padres, mis abuelos, dos tíos, fue muy loco. Le dije a mi hermano Fabián, que se quedaba esos días conmigo, que papá y mamá me habían venido a buscar y él me respondió: "No, te vinieron a curar, quedate tranquilo que te vas a quedar con nosotros". Después de eso no los vi más. Yo no atribuyo el estado que tenía a algo muy extrasensorial sino a la morfina. O tal vez si estuvieron ahí...

-¿En quiénes pensabas en ese momento?

- En mis hijos, Lola y Joaquín, en que no quería dejarlos sin padre tan temprano. Joaquín tiene 6 años y Lola, 15, es de mi primer matrimonio y vive en Uruguay con la madre. También por eso quiero estar un poco más allá. Está buenísimo pasar un tiempo todos juntos. En esos días en terapia pensaba en ellos todo el tiempo. Con Mariela tuvimos la desgracia de perder en el parto a nuestro primer hijo y fue muy doloroso, por eso Joaquín fue muy deseado. Advertimos algunas cosas raras, que no nos explicamos: por ejemplo ese parto fue el 14 de febrero y el número preferido de mi hijo es el 14, desde muy chiquito. Tal vez sean casualidades que nos ponen contentos y nos aferramos a eso, algo debe haber. Cada vez estoy más lejos de creer en Dios como una entidad que nos rige. Más bien tiendo a pensar que la vida se creó biológicamente y que no hay nada después que nos morimos. Esa es una parte, la otra más espiritual, me dice que algo más debe haber y que no puede ser que se termine todo acá. Da para una charla larga y tendida porque tal vez, si lo que dura es el espíritu, esto es un envase y estamos de paso, pero nuestro espíritu va a seguir.

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