Stephen Colbert recibió a Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers y John Oliver, en una noche llena de humor y dardos a Trump
A días del final de The Late Show en CBS, el presentador reunió a sus “cuatro mejores amigos de la televisión” en un encuentro memorable
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La televisión estadounidense vivió ayer una noche histórica. A pocos días del levantamiento definitivo de The Late Show with Stephen Colbert en CBS, previsto para el próximo 21 de mayo, el emblemático conductor reunió en su sofá a cuatro de sus grandes colegas y aliados del late night: Jimmy Kimmel, Jimmy Fallon, Seth Meyers y John Oliver.
El encuentro funcionó como una suerte de homenaje anticipado a una era de la televisión nocturna que ahora enfrenta un particular escenario, y sus protagonistas hicieron uso de su principal arma, el humor, para enfrentar la nostalgia y la censura que han recibido en varias ocasiones por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, por sus monólogos.
Desde el arranque, Colbert marcó el tono de la velada con una mezcla de humor negro y una lectura política sobre el peso simbólico de tener juntas a varias de las figuras más reconocidas de la pantalla estadounidense, a las que definió como sus “cuatro mejores amigos de la televisión”.

“El hecho de que los cinco estemos acá ahora mismo es, obviamente, peligroso, porque representamos a gran parte de los programas nocturnos”, dijo el anfitrión, y sumó: “Jon Stewart es el superviviente designado esta noche. Alguien tiene que sobrevivir para que el presidente se enoje con él y pronuncie nuestros discursos fúnebres”, bromeó.
La emisión sirvió en defensa del valor cultural y político del formato, especialmente en tiempos en que las decisiones empresariales y los movimientos corporativos condicionan el futuro de programas históricos. Colbert, una de las voces más incisivas de la televisión estadounidense, cuya salida de la cadena fue oficialmente atribuida a razones financieras, viene siendo respaldado por colegas y figuras legendarias como David Letterman, quienes desconfían de esa explicación en medio de la fusión entre Paramount y Skydance y las tensiones políticas que generan sus críticas hacia Trump.
Kimmel fue uno de los más filosos al hablar de la cancelación: “Les diré que cuando me sacaron del aire por unos días, la gente canceló Disney+. ¿Por qué no cancelan ustedes Paramount+? ¿Porque ni siquiera lo tenían?”, lanzó. Y fue irónico sobre la fragmentación de las audiencias: “Tenemos muchos programas. 30.000 personas viendo cada uno, y eso suma”.
Uno de los momentos más celebrados llegó cuando Colbert planteó si alguna vez sus compañeros imaginaron, al comenzar sus carreras como comediantes, que terminarían haciendo un trabajo sobre el que el presidente de Estados Unidos tendría opiniones tan contundentes.
Kimmel aprovechó para recordar su reciente cruce indirecto con la primera dama estadounidense Melania Trump: “¿Sabes qué es aún más raro? Hacer un trabajo sobre el que su mujer tiene opiniones fuertes”, dijo, a lo que Meyers agregó: “La mayoría de nosotros hemos evitado esa parte”, además de ironizar sobre la obsesión del mandatario a la hora de comentar programas en tiempo real a través de Truth Social: “Bueno, si tuviera que defender la programación nocturna, diría que los líderes del mundo libre la están viendo”.
Colbert también jugó con la idea de su “vida después de CBS”, insinuando que podría reciclarse como invitado recurrente en los programas de sus colegas y Kimmel fue el primero en ofrecerle una salida laboral sugiriendo que podría conducir su ciclo “no solo en verano”, cuando él suele ausentarse, sino “todo el año”.
“Disfruta de un merecido descanso”, le recomendó Fallon cuando Colbert le preguntó entre risas cuándo podría necesitarlo en The Tonight Show.
El anfitrión volvió a apuntar contra Trump por celebrar la inauguración de una escultura con su imagen. “Está incurriendo en cierta idolatría recreativa: celebró la inauguración de una nueva estatua dorada de sí mismo de 6,7 metros de altura en su club de golf de Miami. La ceremonia fue dirigida por un pastor seguidor de MAGA llamado Mark Burns, quien dijo: ‘Déjenme decirlo claramente. Esto no es un becerro de oro’... Un poco sospechoso negar la adoración de ídolos falsos antes de que alguien te acuse de ello”.
Stewart, desde su rol de “superviviente elegido”, elevó el sarcasmo: “Si me permiten decirlo, es una vaca adulta, una vaca de oro”, mientras que Colbert recomendó “añadirle un par de asas para que sea más fácil bajarla cuando los canadienses nos liberen”.
La aparición conjunta de los integrantes de "Strike Force Five" probablemente haya sido una de las últimas grandes fotos de una generación que transformó el late night en una combinación de sátira, análisis político y resistencia mediática.
La despedida de Colbert no solo marca el final de The Late Show tal como se conoció durante décadas; también abre interrogantes sobre el futuro del formato. Entre bromas, abrazos y dardos a Trump, el conductor que pronto dejará el aire dejó claro que incluso en su recta final sigue creyendo en el humor como herramienta para la crítica al poder.
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