Premios Oscar 2020: Margot Robbie y Adam Sandler perdieron por sonreír demasiado

Margot Robbie como Sharon Tate en Había una vez en Hollywood, la nominación que se le escapó a la actriz australiana, que tuvo un año para el recuerdo
Margot Robbie como Sharon Tate en Había una vez en Hollywood, la nominación que se le escapó a la actriz australiana, que tuvo un año para el recuerdo
Marcelo Stiletano
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7 de febrero de 2020  • 17:34

¿Qué une a Adam Sandler con Margot Robbie en el Oscar 2020? Que ambos quedaron injustamente marginados del reparto de nominaciones por sonreír demasiado. Para la Academia de Hollywood, identificarse con la comedia o mostrar en pantalla el mayor estado de felicidad posible en un ser humano siguen siendo asuntos incompatibles con el premio más buscado de la industria del entretenimiento.

En medio de tantas quejas sobre la ausencia de mujeres entre quienes compiten por el premio al mejor director y la omisión en la lista de candidatos de este año de aquellas minorías (la afroamericana, sobre todo) reivindicadas por la propia entidad en los últimos años, hay otro tipo de discriminación de la que nadie habla pese a la infinidad de evidencias históricas que la corrobora: al Oscar no le interesa la comedia.

Y mucho menos aquéllos actores que, de tan identificados que están con la comedia, se convirtieron en invisibles cuando acometen otro tipo de género. La prodigiosa interpretación de Sandler en Diamantes en bruto ( Uncut Gems), película que está disponible en Netflix, quedó confinada al reconocimiento de algunas asociaciones de críticos estadounidenses y a la nominación que obtuvo en los Independent Spirit, los premios del cine independiente que se entregan, como es tradición, en la víspera de la ceremonia del Oscar.

Esto quiere decir que solo algunos de los encargados de asignar nominaciones y candidaturas a los premios de la temporada alta de Hollywood vieron a Sandler en el mejor papel de su vida. Pero la Academia debe haber visto otra cosa: que el protagonista de Diamantes en bruto hizo tantas comedias en su vida que sólo podría ser reconocido por ellas. Lo demás no interesa.

Tráiler "Diamantes en bruto" (subtítulos) - Fuente: Netflix Latinoamérica

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Ya sabemos que la Academia de Hollywood prefiere las lágrimas a las sonrisas. Por un lado se muestra refractaria a valorar el mejor perfil dramático de un actor consagrado a la comedia. Y por el otro, en el caso de una actriz que había hecho todo para ganarse dos nominaciones, opta por designarla como candidata al Oscar por el papel más lacrimógeno de los dos.

Como Scarlett Johansson, Robbie tenía todo en sus manos para convertirse este año en una doble nominada al Oscar. Johansson consiguió ese reconocimiento por partida doble por Historia de un matrimonio (actriz protagónica) y Jojo Rabbit (actriz de reparto). A Robbie debió tocarle algo parecido en esta última categoría. Hizo méritos para lograrlo por sendas apariciones en dos películas que también formaron parte de esta temporada alta de premios: Había una vez.en Hollywood y El escándalo ( Bombshell), que se estrena en los cines argentinos el jueves 20 de este mes.

Trailer de Había una vez en Hollywood - Fuente: YouTube

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En la película de Quentin Tarantino, Robbie personifica a Sharon Tate y es suya la escena quizás más hermosa y feliz de todo este camino hacia el Oscar. Aquélla en la que la vemos disfrutando desde la butaca de un cine de Westwood el hecho de verse a sí misma en la pantalla en un par de escenas de Las demoledoras (The Wrecking Crew).

En El escándalo, Robbie es Kayla Pospisil, una productora que sueña con tener su propio lugar como conductora en Fox News mientras a su alrededor se oculta una trama oscura en la cual Roger Ailes, el poderoso mandamás de esa cadena, queda envuelto en sospechas de manipulación y abuso sexual.

Primer teaser de la película Bombshell - Fuente: Youtube

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Robbie se luce aquí también a través de un personaje de características ficticias que compila varias figuras de la vida real involucradas en esa situación. Pero la Academia, en su caso, parece haberse detenido en la valoración de su talento dramático. Podría decirse con todo fundamento que encarnar a la esposa de Roman Polanski resulta mucho más complicado y desafiante para una actriz, pero la historia del Oscar nos dice todo el tiempo que una actriz bonita y talentosa de las características de Robbie sólo podría ser valorada por un compromiso dramático. Recordemos que la protagonista de El escándalo, Charlize Theron, ganó su primer Oscar afeando su belleza natural hasta el extremo de quedar irreconocible en la película Monster: asesina en serie (2003).

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