Netflix:Vivir sin permiso, entre el iberinoir y la telenovela
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Vivir sin permiso (España/2018). Creador: Aitor Gabilondo. Elenco: José Coronado, Alex González, Claudia Traisac, Pilar Castro, Luis Zahera, Xabier Deibe, Alex Monner. Disponible en: Netflix. Nuestra opinión: buena.
El éxito de Fariña, una especie de iberinoir enfocado en el multimillonario negocio del narcotráfico en los años 80, animó a la cadena Mediaset, controlada por el polémico magnate italiano Silvio Berlusconi, a producir esta serie también ambientada en Galicia y atravesada por la lógica mafiosa. Pero si para Fariña los modelos más evidentes fueron Narcos y Gomorra, en el caso de Vivir sin permiso la inspiración principal ha sido, sin dudas, el culebrón familiar al estilo Dinastía que ya aparecía con condimentos diferentes en El príncipe, otra historia creada por el vasco Aitor Gabilondo.
Desde su arranque, Vivir sin permiso estuvo rodeada de una polémica que terminó favoreciendo su difusión (para un producto televisivo siempre mejor que se diga cualquier cosa que el silencio o la indiferencia): la que despertó en las redes sociales la ausencia de acento gallego en una ficción que se desarrolla en locaciones como Moraña, Vigo, el puerto de Ribeira y Santiago de Compostela.
De hecho, solo dos actores (Luis Zahera, en la piel del temible Ferro, y Xabier Deibe, el abnegado inspector policial Monterroso) son gallegos. El papel principal le tocó en suerte al madrileño Jorge Coronado, que encarna a Nemo Bandeira, implacable propietario de una gran empresa de conservas de pescado y de una de las constructoras más importantes de España, dos actividades que funcionan como pantalla protectora de su verdadera fuente de ingresos, anclada en la ilegalidad.
Pero más que la trama desarrollada a la sombra de este personaje torturado por el Alzheimer, que tiene algo de Don Corleone y otro poco del rey Lear, lo que empuja a la dramaturgia de la serie es una tormentosa saga familiar contada con los mecanismos más usuales de la telenovela. Ahí van cobrando relevancia personajes como Chon (Pilar Castro), esposa de Nemo y mujer muy decidida a alterar un esquema de lealtades que parecía inamovible, y Mario (Alex González), un ambicioso abogado y consigliere del patrón que parece una réplica del influyente Tom Hagen que Robert Duvall compuso para El padrino.
Inspirada en uno de los relatos del libro Vivir sin permiso y otras historias de Oeste, del coruñés Manuel Rivas, su narrativa está sobrecargada de cliffhangers, golpes de efecto, intrigas persistentes y giros sorpresivos. Recursos muy conocidos pero que aun así sirven para generar una dinámica virtuosa: porque atrapa y provoca el deseo de ver más, incluso sabiendo que mucho de lo que vamos imaginando probablemente ocurra, tarde o temprano.
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