Bienvenidos a bordo: la emoción del taxista que ganó un auto: "No me salen las palabras"

Héctor, tenía que cambiar el auto el año que viene y no tenía cómo.
Héctor, tenía que cambiar el auto el año que viene y no tenía cómo.
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15 de septiembre de 2020  • 01:11

Desde que Guido Kaczka dio positivo de Covid-19, la producción de Bienvenidos a bordo (uno de los programas más exitosos de eltrece) se encontró en la disyuntiva de qué hacer. Como es un producto que está hecho a la medida del conductor era imposible buscar un reemplazo para hacerlo sin él.

La solución que tomaron fue salomónica, y todavía hoy marea a público y prensa especializada: mantener la participación de los taxistas con locución de Kaczka desde su casa, y editarla junto a programas viejos para mantener la presencia de famosos. De esta manera, la suerte de un conductor -que se llevó un cero kilómetro jugando a las ruletas- fue editada con segmentos de un programa emitido a mediados de agosto.

Héctor es taxista desde hace 22 años, aunque combina su trabajo diario con el oficio de herrero. La cuestión es simple: pasar a lo largo de tres ruletas, con diferentes opciones y, si la suerte acompaña, llevarse un auto cero kilómetro.

El hombre de Gernica arrancó por el número 11, "mis hijas nacieron en el mes 11, y con mi actual pareja empezamos la relación un día 11". Un tiro con fuerza, muchas vueltas, suspenso, pero el dispositivo frenó en el 31. No estaba todo perdido, si en la segunda se seguía una escalera descendente o, en su defecto, saliera el cero, pintado de rojo como la banderita de "libre". Y esta vez sí, el "libre" le dio la chance para acceder a la tercera y última opción: nuevamente el 0 (ahora pintado de amarillo y negro) o el número 1. Confeso admirador del rock nacional, Guido pidió "Vencedores vencidos" de Patricio Rey y los redonditos de ricota para aplacar los nervios. "Mi auto es 2011, le queda un añito solamente y está difícil la cosa para cambiarlo".

No se sabe si fue la fuerza del tiro o la fuerza de la gente, que siguió atentamente las instancias por redes sociales. Hubo que esperar hasta el final del programa para ver cómo una oportuna frenada en el casillero pintado lo convirtió en poseedor de un taxi cero kilómetro. "No me salen las palabras", dijo Héctor con los ojos llenos de lágrimas. Mientras todos los presentes compartían la misma emoción.

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