Natalia Oreiro contó por qué no soporta escuchar a la gente mascar chicle

Natalia Oreiro contó por qué no soporta escuchar a la gente masticando chicle
Natalia Oreiro contó por qué no soporta escuchar a la gente masticando chicle
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22 de abril de 2020  • 00:08

"Ni se te ocurra masticar chicle cuando estás con ella". La frase, dicha de boca en boca por los ocasionales compañeros de trabajo de Natalia Oreiro se convirtió en un clásico de los estudios y los sets. Sí. La actriz no soporta escuchar a la gente masticar goma de mascar, pero no es un capricho ni una fobia, es una extraña enfermedad.

En diálogo con Santiago del Moro en su programa Juntos podemos lograrlo, la intérprete uruguaya contó que padece misofonía. "Es una de las enfermedades consideradas raras. El 7 por ciento de la gente la tiene y no lo sabe, no es psicológica y no tiene cura", explicó.

Oreiro contó, además, que, desde muy chica, siente una gran ansiedad al oír determinados sonidos y recordó que, cuando iba al colegio, hacía los exámenes en otra aula porque no podía concentrarse debido al ruido.

En su caso, los sonidos que suelen afectarla son dos, el del mascado de chicle y el click de las lapiceras. "El chicle para mí es el punto máximo, la lapicera también. Hay un grupo en Argentina que tiene esta patología. Yo, por ejemplo, me subo a un auto y si el señor que maneja está con un chicle me pongo directamente auriculares", reveló.

Del Moro contó, además, que cuando la conoció, fue ella la que le informó sobre su problema: "Un día, Nati vino y me pidió que por favor me saque el chicle de la boca", rememoró.

La artista, de todos modos, explicó que no siempre es ella la que se encarga de dar a conocer su síntoma: "En el circuito de trabajo, se corre la bola de: 'mirá, no le mastiques chicle que se vuelve loca'. Pero yo me tomo el trabajo de explicarles que no es un problema de ellos, es un problema mío", afirmó.

Oreiro no es la única famosa que se altera al oír masticar chicle. Hace algunas semanas, Cande Molfese contó en El muro infernal que a ella le ocurre algo parecido. En su caso, no soporta ni siquiera verlos. "Me dan entre asco y fobia. Son dos: al chicle desenvuelto del papel y al chicle en boca". Su novio, Ruggero Parquarelli, confirmó: "Si los tengo en mi auto me pide que los saque, y si lo estoy comiendo me dice: '¡Me da un asco lo que estás haciendo!'".

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