Cuenta regresiva para el regreso del hombre a la Luna tras medio siglo: qué busca EE.UU. con la misión Artemis II
Mientras Estados Unidos busca recuperar la iniciativa frente al avance de China, la misión Artemis II marcará el primer viaje tripulado hacia la Luna desde 1972 y pondrá a prueba la ambición de la NASA de volver a alunizar antes de que termine la década
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CABO CAÑAVERAL, Florida.– La NASA se prepara para lanzar a la primera tripulación de astronautas hacia la Luna en más de 53 años con su segunda misión Artemis II, un vuelo de prueba clave dentro de los objetivos lunares más amplios de la humanidad, mientras Estados Unidos busca reafirmar su liderazgo en el espacio frente a la creciente competencia de China.

Tres astronautas estadounidenses y uno canadiense despegarán el miércoles a las 19.24 (hora argentina) a bordo de la cápsula Orion de la NASA y del cohete Space Launch System para una misión de prueba de 10 días alrededor de la Luna y de regreso a la Tierra, en un viaje que los llevará más lejos en el espacio de lo que cualquier ser humano ha llegado hasta ahora.
“Nuestro equipo ha trabajado extremadamente duro para llevarnos a este momento”, manifestó el director de lanzamiento Charlie Blackwell-Thompson. “Sin duda, todas las señales indican que ahora mismo estamos en excelente forma”.
Los directivos señalaron que el cohete funciona bien luego de la más reciente ronda de reparaciones y los meteorólogos indicaron que el clima debería cooperar.
La misión es el primer vuelo de prueba tripulado del programa Artemis de la NASA, el principal esfuerzo de Estados Unidos para comenzar vuelos regulares a la Luna, con un costo estimado de al menos 93.000 millones de dólares desde 2012.
Desde el Apolo 17, en 1972, ningún ser humano volvió a pisar la superficie lunar, una hazaña compleja que la NASA pretende repetir en 2028 en el accidentado polo sur de la Luna.

Estados Unidos es el único país que logró llevar seres humanos a otro cuerpo celeste, con los seis alunizajes del programa Apolo, impulsados entonces por la competencia con la antigua Unión Soviética.
En los últimos años, los funcionarios estadounidenses pusieron el foco en China, un rival tecnológico de peso que avanzó de manera sostenida en su propio programa lunar, con una serie de alunizajes robóticos y el objetivo de enviar su propia tripulación a la superficie en 2030.
La tripulación
El astronauta Reid Wiseman comandará la misión, que contará con Victor Glover como piloto y Christina Koch y Jeremy Hansen como especialistas. La tripulación, anunciada en 2023, marca hitos al incluir a la primera mujer, la primera persona de color y el primer canadiense en una misión lunar.
“Estamos listos. El equipo está listo. El vehículo está listo”, afirmó Wiseman desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida.

Tras varios retrasos por ajustes técnicos que obligaron a descartar ventanas de lanzamiento en febrero y marzo, la tripulación ingresó en cuarentena el 18 de marzo en Houston —como parte del protocolo previo— y llegó a Florida en los últimos días.”
Koch dijo el domingo que la Luna es una “placa testigo” de la formación del sistema solar y un escalón hacia Marte, “donde quizá tengamos más posibilidades de encontrar evidencia de vida pasada”.
“Muchísimos países reconocieron el valor de seguir explorando el sistema solar, hacia la Luna y luego hacia Marte”, dijo a los periodistas. “Reconocen que no solo podemos obtener todos estos beneficios extremadamente tangibles, sino que además tenemos la oportunidad de responder la pregunta que podría ser la pregunta de nuestra vida: ¿estamos solos?”.
“Responder esa pregunta comienza en la Luna”, agregó. “La pregunta no es si debemos ir, sino si debemos liderar o seguir”.
A través de una serie de misiones Artemis cada vez más avanzadas, que se extenderán hasta la próxima década, Estados Unidos busca sentar un precedente sobre cómo otros países operarán y convivirán en la superficie lunar, donde algún día los países y las empresas podrán explotar los recursos minerales de la Luna y prepararse para misiones mucho más difíciles hacia Marte.
La participación de Hansen forma parte de un acuerdo firmado en 2020 entre la NASA y la Agencia Espacial Canadiense.
“Fue el resultado de décadas de contribución e inversión estratégica de nuestra parte lo que llevó a esta participación”, dijo Mathieu Caron, jefe de la oficina de astronautas de la agencia canadiense, al citar los aportes de Canadá en robótica para la Estación Espacial Internacional.
Potencial económico
La NASA depende de una amplia red de empresas en su programa lunar, con la esperanza de estimular en el futuro un mercado comercial en la Luna, cuyo valor todavía es difícil de estimar, según los analistas.
Boeing y Northrop Grumman lideran el desarrollo del SLS, mientras que Lockheed Martin construye la cápsula Orion para la NASA. SpaceX y Blue Origin desarrollan sus propios módulos de alunizaje con financiamiento de la NASA, aunque bajo contratos que les permiten ofrecer esas naves a otros clientes.
Un informe de enero de PricewaterhouseCoopers estima ingresos por 127.000 millones de dólares hacia 2050 provenientes de actividades en la superficie lunar, con inversiones que podrían alcanzar entre 72.000 y 88.000 millones de dólares en el mismo período.

Por ahora, y también en el futuro cercano, serán los gobiernos los que impulsarán las estrategias lunares y los ingresos de las empresas. Faltará mucho tiempo para que la infraestructura clave, como los sistemas de energía y comunicaciones, se desarrolle al punto de permitir un crecimiento comercial en la Luna independiente del financiamiento estatal, sostuvo Akhil Rao, economista de la consultora Rational Futures y ex economista de investigación de la NASA.
Rao, que integró el grupo de economistas y especialistas en política espacial de la NASA despedidos el año pasado durante los amplios recortes de personal federal impulsados por la administración Trump, dijo que no ve “un valor económico de corto plazo que las empresas puedan obtener y que permita a la NASA desentenderse”.
La misión Artemis II supondrá una prueba más exigente para la cápsula Orion y el cohete SLS, que ya realizaron una misión similar no tripulada en 2022. Los astronautas pondrán a prueba sistemas críticos de soporte vital, interfaces de tripulación, navegación y comunicaciones.
El despegue está previsto para el miércoles, aunque podría concretarse cualquier día hasta el 6 de abril, dependiendo de las condiciones meteorológicas en Florida y de cualquier inconveniente de último momento con el cohete. Luego se abrirá una nueva ventana de lanzamiento, determinada en gran medida por la mecánica orbital entre la Tierra y la Luna, el 30 de abril.

Artemis III, prevista para 2027, implicará que la cápsula Orion se acople en órbita terrestre con los dos módulos lunares de la NASA: el sistema Blue Moon, de Blue Origin, la empresa de Jeff Bezos, y Starship, de SpaceX, de Elon Musk. Esa delicada maniobra servirá para demostrar cómo los módulos recogerán a los astronautas antes de dirigirse hacia la superficie lunar.
Esa misión fue incorporada al programa en febrero por el nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, un multimillonario astronauta privado que modificó el programa con nuevos objetivos. Su decisión postergó el primer alunizaje tripulado del programa hasta Artemis IV, que está prevista para 2028.
Agencias Reuters, AP y ANSA
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