Ximena Caminos: la artista argentina que colaboró con Messi y hoy impulsa un arrecife artificial de 11 kilómetros en Miami
En diálogo con LA NACION, recordó su trayectoria profesional y dio detalles sobre su proyecto “Reefline” para proteger el ecosistema marino en Florida
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El arte no solo es una pintura que reposa en la esquina de un museo. Es también el reflejo de una emoción en la oración de un libro o el murmullo de los peces al desplazarse por los corales del océano. Esa diversidad es la que convierte al artista en un canal de múltiples expresiones. Así lo demuestra Ximena Caminos, una argentina que, a través de sus proyectos como “Reefline”, redefine su profesión más allá del lienzo.
La epifanía artística de Ximena Caminos
Ximena creció en una casa con donde el arte se encontraba en cada habitación, desde libros de grandes autores hasta múltiples discos de artistas de música clásica. Asimismo, su madre (quien es socióloga) solía llevarla a museos de pequeña que le parecían aburridos en un principio.

“Mi mamá tenía esa costumbre de llevarnos a cuanta exposición había siempre y de muy chica eso a mí me fastidiaba. Me encantaba mirar los libros que había en la biblioteca de mi papá, como los dibujos, pero los museos no me divertían”, dijo en diálogo con LA NACION.
Sin embargo, a los 11 años, esa percepción cambió. Durante una visita al National Gallery en Washington D. C., quedó impresionada por la obra Castle on a Rock de René Magritte por el poder que tenía el arte en el imaginario personal.
“Esa pintura le habló directo a mi imaginación. Yo tenía de chica siempre una creatividad muy prolífica y me sentí conectada en esa obra. Sentí que el tipo de imaginario que yo tenía estaba plasmado ahí. Y fue la primera vez que sentí el verdadero poder del arte“, señaló la argentina.
Los primeros pasos en el arte y sus inicios en el Centro Cultural Recoleta
Con esa epifanía presente del castillo en una roca sobre el océano, decidió que su camino estaba en los lienzos. A los 15 años, luego que su familia regresara a la Argentina en 1985, comenzó a pintar y estudió con artistas como Luis Felipe Noé (Yuyo), Oscar Boni y Pablo Suárez.

Años después, logró destacarse como artista y ganó varios reconocimientos. Sin embargo, con su carrera en ascenso, se dio cuenta de que prefería ayudar a otros artistas que consideraba mejores, antes que perseguir su propio éxito. De esa manera, a los 20 años comenzó a trabajar en el Centro Cultural de Recoleta, donde introdujo la primera computadora del centro y tuvo como mentora a Teresa Anchorena.

Estuvo en el centro cultural por diez años, allí realizó diversos proyectos, como el desfile de Royal Deluxe en la Av. 9 de Julio (que atrajo a 500 mil personas); o la muestra que hizo con la artista estadounidense Jenny Holzer. Con estos eventos, descubrió que su pasión estaba en arte a escala urbana fuera de los museos.
“Entre la muestra que hice con Holzer y la cortada de la 9 de Julio, me di cuenta de que lo mío eran la ciudad, el arte en la ciudad, el arte a escala urbana, o sea, yo le llamo acupuntura urbana”, describió. “Eso es un arte para todos”.
Luego agregó: “Ese es mi arte, no es el que está dentro de una salita en un museo. Me encanta, pero mi pasión no está en ello, sino en el sacar el arte afuera del museo y compartirlo con todos, abrir las puertas y que fluya“.
La trayectoria de Caminos con Faena Arts y su mudanza a Miami
Tras su trabajo en el Centro Cultural Recoleta, colaboró con el desarrollador inmobiliario Alan Faena en el diseño cultural de Puerto Madero, fundando así Faena Art Center para dotar a Buenos Aires de un “centro de vanguardia internacional”.

El proyecto fue un rotundo éxito en la ciudad, por lo que el socio de Alan le propuso hacer el mismo concepto en Miami. Fue que decidió mudarse a Florida en 2012, para consolidar Faena Arts en Estados Unidos y crear un corredor cultural entre los artistas del norte y sur de América.
“Mi objetivo era generar mucho intercambio cultural. Para ello, empecé a llevar artistas de Miami a Buenos Aires, artistas de Buenos Aires a Miami y consolidé un stand cultural. Incluso, corté la calle Collins, como corté en su momento la 9 de Julio".
En ese proceso de consolidar los nexos de los diferentes artistas, conoció más sobre el arte en Miami, caracterizado por ser la “capital de Sudamérica” dentro de Estados Unidos.

“Miami en el sentido artístico es una tierra muy fértil. Lo más inteligente es entender qué es lo que la ciudad necesita para poder plantar la semilla correcta“, aseguró.
“Reefline”: el proyecto ecológico de Ximena que marca un antes y un después
Mientras trabajaba con Faena Arts, Ximena tuvo otra epifanía en el campo del arte: la ecología. Poco a poco integraba el tópico en sus instalaciones artísticas a gran escala, como la obra Order of Importance (el embotellamiento de autos de arena en Miami) de Leandro Erlich, que abordaba las emisiones de carbono.

Sin embargo, su enfoque hacia el océano se posicionó durante un viaje a Jamaica para la inauguración de la fundación de su amiga, la baronesa Francesca Thyssen-Bornemisza. En ese viaje, conversaron sobre cómo los océanos no tenían un “pabellón” o una voz propia en el mundo del arte, a diferencia de los países en la Bienal de Venecia.
Ver la degradación ambiental en Jamaica y entender que el Florida Reef Tract había perdido ya el 90% de sus corales la impulsó a actuar con “The Reefline”, un corredor cultural y ecológico que sirva no solo como atracción turística, sino como una herramienta de restauración para un ecosistema marino frágil.

“Miami es una ciudad cuya infraestructura no da abasto y la gente no cuida el tesoro que hay abajo del agua. El océano es el pulmón, es más que la Amazonia. Si no hay agua, no hay verde; si no hay agua, no hay azul, no hay verde, decimos siempre. Con esto me di cuenta de que yo tengo una herramienta muy poderosa en mi mano, que es el arte”, dijo.
El proyecto recibió su primer gran respaldo a través del Knight Foundation Arts Challenge Award, un premio destinado a las ideas más innovadoras en el arte. Ganar este concurso no solo le dio el “aventón” inicial, sino también la credibilidad necesaria para convencer a la ciudad de construir un arrecife artificial de 11 kilómetros en Miami Beach.
Tras contar con el apoyo de la alcaldía y del 68% de los residentes, logró recolectar US$6,8 millones para iniciar el proyecto. Cuenta con la colaboración de figuras internacionales y locales para crear hábitats submarinos a través de diferentes fases:
- Fase 1: incorporar la obra de Leandro Ehrlich, llamada Order of Importance.
- Fase 2: presentar The Heart of Okeanos de Petro Ksewski
- Fase 3: incorporar una estrella de gran tamaño, titulada The Miami Reef Star, de Carlos Betancourt y Alberto Latorre

Asimismo, el proyecto incluye un Marine Learning Center, que consiste en una clase flotante gratuita en un barco para que niños de comunidades que no tienen acceso a la playa puedan conocer el mar.
El legado de Ximena Caminos
El lienzo final de Ximena Caminos se concentra en la naturaleza. Su foco principal está en el avance de Reefline, que se estima que culmine en diez años dado que implica solicitar una serie de permisos y estudios de impacto.

Asimismo, ha realizado otros aportes benéficos, como la colaboración con Lionel Messi y el reconocido artista digital Refik Anadol para crear una obra inspirada en el futbolista y utilizar el dinero obtenido para enviar a niños de comunidades del Caribe al colegio.
“A nivel personal me da mucha gratificación conocer a Leo, presentarlo con Rafija, hacer esa obra”, señaló.

Pero más allá de los diferentes proyectos, el legado de Caminos cita a la joven de 21 años que cerró la 9 de Julio con el desfile de Royal Deluxe. Es utilizar esa acupuntura urbana como herramienta para reparar la relación fracturada entre los seres humanos y la naturaleza.
“Mi camino tiene que ver con tratar de sanar, usar el arte como canal para sanar nuestra relación con la naturaleza, y luego, con nosotros mismos. Porque nosotros somos naturaleza, somos lo mismo, y el problema es que nos percibimos como separados. Busco crear plataformas de colaboración creativas que nos ayuden a evolucionar de una manera más lógica", reflexionó Caminos sobre su carrera fuera de los museos y con una mirada hacia el agua cristalina que aún perdura en Miami Beach.
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