Los raros caracoles hawaianos que volvieron al bosque tras ser declarados extintos
La especie criada en cautiverio se reintrodujo dentro de un cerco en las montañas Koʻolau
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El Departamento de Tierras y Recursos Naturales de Hawái (DLNR, por sus siglas en inglés) liberó en 2024 a caracoles arbóreos de Oʻahu con el objetivo de salvarlos de la extinción. La maniobra dio resultado, ya que ahora comienzan a verse resultados positivos: la población de Achatinella fuscobasis, por su nombre científico, había desaparecido de la naturaleza en 1991. Otras especies con menos fortuna no se han salvado de la desaparición.
¿Dónde se realizó la reintroducción de los caracoles?
Los ejemplares se colocaron dentro de un exclosure ubicado en el Servicio Forestal de la Cuenca de Honolulu, en las montañas Koʻolau, en la isla de Oʻahu, informó el 10 de diciembre de 2024 el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (Usfws, por sus siglas en inglés). Estas instalaciones tienen como objetivo proteger a los caracoles de depredadores introducidos.

El sistema es administrado por el DLNR y recibe el nombre de kāhuli kīpuka y su gestión está a cargo de David Sischo.
Las estructuras actuales tienen dimensiones similares a las de una vivienda y combinan superficies lisas con barreras eléctricas de bajo voltaje, que actúan como un mecanismo disuasorio sin causar la muerte de los animales invasores. Su función es permitir la reintroducción controlada, el monitoreo continuo y la supervivencia de los caracoles en su entorno natural.
¿Cómo se inició el proceso que permitió conservar la especie?
Según informó el Usfws, el trabajo comenzó en la década de 1970, cuando investigadores de la Universidad de Hawái documentaron la biología, los ciclos de vida y la reproducción de los caracoles arbóreos, junto con su rápido declive.
En 1981, varias formas de caracoles arbóreos de Oʻahu fueron incluidas en la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
Diez años después, en 1991, el biólogo Michael Hadfield recolectó 11 de los últimos ejemplares silvestres de Achatinella fuscobasis y comenzó un programa experimental de reproducción en cautiverio, con el objetivo de evitar la desaparición total.

De acuerdo con el Usfws, en Hawái se registraron más de 750 especies de kāhuli, conocidos como moluscos arbóreos. Durante el último siglo, al menos el 60% desapareció. En la actualidad, 44 formas nativas del lugar se encuentran protegidas.
¿Qué factores explican la pérdida de estos moluscos?
El Usfws atribuyó gran parte de esta crisis a depredadores no nativos. Entre ellos se encuentran ratas introducidas en distintos períodos históricos y el caracol lobo rosado, incorporado tras la llegada del caracol gigante africano en la década de 1930. Ambos afectaron de forma directa a los grupos nativos.
Hadfield relató en una entrevista que los grupos de caracoles arbóreos podían pasar de ser poblaciones abundantes a desaparecer en poco tiempo. Explicó que, tras esos colapsos, solo quedaban las conchas, una señal que permitía identificar a los depredadores, y señaló que eso se explica porque el caracol lobo rosado extrae al animal sin dañar su estructura, mientras que las ratas la trituran.
En la misma entrevista, el investigador afirmó que antes de que llegaran estas especies: “No hay evidencia de que el caracol arbóreo hawaiano tuviera depredadores durante su período evolutivo”. Agregó que descripciones de fines del siglo XIX y comienzos del XX los mencionan colgando de los árboles “como racimos de uvas”.

¿Cómo se desarrolló la reproducción en cautiverio?
El Usfws informó que el programa se llevó en cámaras ambientales. Hadfield explicó: “Era un aparato idéntico a un refrigerador doméstico, solo que se podían programar ciclos de luz diurna y nocturna, así como ciclos de temperatura”. Agregó que los caracoles se activaban con el agua, lo que llevó a instalar aspersores adentro.
Para la alimentación, los investigadores cultivaron moho en laboratorio. Hadfield señaló: “Se podía sacar de las placas de Petri con una cuchara, se pegaba a las paredes de los terrarios y los caracoles se lo comían. Les encantaba”.
¿Cómo se financió el programa?
El Usfws indicó que la inclusión de los caracoles arbóreos de Oʻahu en la legislación de Especies en Peligro de Extinción permitió acceder a financiamiento, mitigar amenazas y proteger hábitats compartidos con otras especies. Sischo afirmó: “Hay especies que siguen vivas hoy gracias a la ley”.
Como organismo implementador de la normativa, el Usfws proporciona apoyo técnico y fondos al DLNR. Según informó el organismo, se destinaron más de 2,5 millones de dólares en subvenciones estatales competitivas para la vida silvestre, que respaldaron la reproducción en cautiverio y la reintroducción dentro de los recintos.
El caracol de Hawái que no pudo salvarse de la extinción
Los caracoles de Hawái son ampliamente estudiados. No obstante, algunos no lograron recuperarse o reintegrarse. En enero de 2019 murió George, el último ejemplar conocido de Achatinella apexfulva, también de esa región. Con su fallecimiento, se confirmó la extinción total de esa especie.
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