Es venezolano, vive en Orlando y reveló cómo algunos vendedores de autos se aprovechan de los latinos: “Son abusivos”
El migrante de origen latino que lleva siete años en Estados Unidos denunció las prácticas de los concesionarios, que se aferran al desconocimiento financiero de los extranjeros para inflar precios, agregar cargos ocultos y vender financiamientos engañosos
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La aspiración del auto propio suele ser uno de los primeros objetivos para muchos latinos que llegan a Estados Unidos. Esa ilusión, sin embargo, se convierte a menudo en una pesadilla financiera debido a prácticas poco transparentes de algunos concesionarios de automóviles. Según contó Jonathan López, un venezolano que vive hace siete años en Orlando, el negocio de “los dealers” no es una estafa en términos legales, pero sí está diseñado para maximizar ganancias a costa del desconocimiento del consumidor.
Autos más caros que en el mercado: la trampa en la que caen los migrantes recién llegados a EE.UU.
A través de prácticas que rozan lo ético, los concesionarios juegan con las expectativas de los inmigrantes latinos por medio de financiamientos con intereses inflados, productos innecesarios y términos poco claros.

“El negocio de los concesionarios se aprovecha del desconocimiento del comprador, especialmente del latino inmigrante”, sostiene López en diálogo con LA NACION. La falta de educación financiera y el desconocimiento sobre cómo funciona el crédito en Estados Unidos son las principales herramientas que utilizan los dealers para aumentar sus ganancias a expensas de compradores desprevenidos.
En su cuenta de Instagram, López hizo un reel que se volvió viral. En él analiza cómo las prácticas de financiamiento de vehículos pueden resultar en pérdidas terribles para los compradores. El venezolano expone el caso de una persona que compró un Toyota Camry 2019, financiando 37 mil dólares, cuando el mismo modelo con 29 mil millas (poco más de 46 mil kilómetros) se vende en el mercado por US$ 24 mil.

Al revisar el contrato, señala una desproporción inicial de US$ 6000 solo en el precio del auto. Además, se suman US$ 4000 adicionales en garantías adquiridas el día de la compra, elevando la desproporción a US$10 mil. Al sumar el impacto de los intereses y la depreciación del vehículo, el comprador terminará pagando unos US$ 45 mil por un auto que vale US$24 mil, es decir, una deuda negativa de aproximadamente US$15 mil.
Las estrategias más comunes de los concesionarios
Una de las prácticas más comunes, según López, es la inclusión de cargos ocultos o falsos al precio del vehículo. “Muchos concesionarios anuncian precios atractivos para atraer clientes, pero cuando llega el momento de cerrar la compra, aplican cargos adicionales que no fueron divulgados previamente”, explica. Estos cargos pueden incluir tarifas de certificación, protecciones antirrobo, recubrimientos de pintura y otros productos adicionales que el comprador nunca solicitó.
Además, los términos de financiamiento suelen ser presentados de forma confusa. Esto lleva a muchos latinos a firmar contratos sin entender completamente las condiciones. Por ejemplo, los intereses inflados y los plazos extendidos terminan duplicando o incluso triplicando el costo real del vehículo. “El desconocimiento sobre el crédito en Estados Unidos es la mayor ventaja que tienen los dealers para vender financiamientos abusivos”, advierte López.
Otro punto crítico es la falta de transparencia en el historial del vehículo. Muchos latinos, entusiasmados por la idea de tener su propio auto, omiten revisar detalladamente el historial del vehículo. De esta forma, compran autos con problemas mecánicos previos o involucrados en accidentes.

Las consecuencias de los descuidos: una deuda interminable
Las prácticas engañosas de los concesionarios, además de impactar en el precio del auto, sumergen a los compradores en un ciclo de deudas difícil de romper. Según López, el endeudamiento excesivo puede afectar la capacidad financiera de los inmigrantes para cubrir necesidades básicas y ahorrar para el futuro.
La situación empeora cuando los compradores no pueden afrontar los pagos mensuales inflados y terminan perdiendo el vehículo debido a la recuperación del mismo por parte del prestamista. “Esto no solo deja a la persona sin transporte; también daña su calificación crediticia y complica futuras adquisiciones como viviendas o préstamos personales”, explica López.
Consejos para una compra segura
La clave para evitar estas prácticas engañosas, según López, es la información. “Es fundamental verificar el precio total del vehículo, incluyendo todos los impuestos y cargos adicionales, y no firmar nada hasta estar completamente seguro de los términos”, recomienda. Además, sugiere revisar el historial del auto para detectar posibles accidentes y problemas mecánicos previos.

Otro consejo importante es no dejarse presionar por los vendedores. “Si el concesionario se muestra reacio a proporcionar información clara o presiona para una decisión rápida, es mejor tomar distancia y evaluar otras opciones”, afirma.
Finalmente, López insiste en la importancia de contar con una asesoría profesional independiente antes de firmar cualquier contrato. “Esto permite identificar cláusulas desfavorables y negociar en favor del comprador, garantizando una compra segura y beneficiosa”, asegura.
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