Qué tan malo es posponer la alarma a la mañana
En medio de las conversaciones sobre el cambio de horario en EE.UU. y sus efectos sobre la salud, muchos se preguntan qué pasa cuando atrasamos el despertador
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Dos veces al año, en la mayor parte de Estados Unidos, los residentes tienen que ajustar las agujas de los relojes debido a dos ciclos: una vez por el inicio del horario de verano, también llamado Daylight Saving Time, que comienza el segundo domingo de marzo, y otra al finalizarlo, el primer domingo de noviembre. En medio de las conversaciones sobre la hora, muchos se preguntan además qué tan dañino es posponer la alarma cuando suena a la mañana. Al parecer, esta costumbre no es tan mala como se creía.
Un estudio liderado por la Journal Sleep Research descubrió que posponer varias veces el sonido de la alarma ayudaría a que las personas se levanten de la cama más alertas. “Si la primera alarma interrumpe el sueño de ondas lentas (SWS; N3) o el sueño de movimientos oculares rápidos (REM), la siesta puede permitir la oportunidad de alcanzar una etapa de sueño más ligero (N1 o N2) antes de tener que despertarse por completo”, se explica. “Esto podría facilitar el despertar y disminuir los efectos somnolientos de la inercia del sueño, el período de transición del sueño a la vigilia caracterizado por un rendimiento deficiente”.

Así, posponer el despertador varias veces hasta dejar la cama tendría beneficios en las personas más dormilonas. “Dormir durante 30 minutos por la mañana antes del despertar final tuvo pequeños efectos sobre el sueño. Si bien la siesta no afectó claramente la somnolencia subjetiva o el estado de ánimo, puede ser beneficioso para aliviar la inercia del sueño y mejorar el funcionamiento cognitivo justo al despertar”.
El problema es el cambio de horario
Aunque posponer las alarmas no es malo, otros expertos hace foco en el cambio de horario, que se lleva a cabo en países como Estados Unidos. De acuerdo con investigaciones publicadas por Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health, “la evidencia científica apunta a un aumento agudo de las consecuencias adversas para la salud derivadas del cambio de hora de verano, incluidos ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares”, comentó el especialista en sueño Adam Spira, profesor de Salud Mental.

Por otro lado, The American Journal Cardiology publicó un estudio sobre los efectos en el corazón debido a los cambios de sueño: “La transición al horario de verano (DST) se ha asociado con un aumento a corto plazo de la tasa de incidencia (RI) de infarto agudo de miocardio (IAM)”.
Además, las repercusiones de los cambios en la medición del tiempo podrían durar hasta varias semanas en algunas personas. “La transición otoñal a menudo se populariza como un aumento de una hora de sueño, pero hay poca evidencia de que se duerma más esa noche. El efecto acumulativo de cinco días consecutivos de horarios de aumento más tempranos después del cambio de otoño sugiere nuevamente una pérdida neta de sueño a lo largo de la semana”, expresaron especialistas de Elsevier, una empresa de análisis global de Información científica, técnica y médica.
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