Qué signos indican la deficiencia de zinc en el organismo
Aunque es poco frecuente, los síntomas de la falta de este mineral son variados y su diagnóstico requiere atención profesional; descubra las señales que envía el cuerpo
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El zinc, un mineral esencial para el correcto funcionamiento del organismo, desempeña roles cruciales en el sistema inmunitario, las funciones metabólicas y la cicatrización de tejidos. A pesar de su vital importancia, especialmente para la piel, su deficiencia puede ser subestimada, incluso cuando el cuerpo no puede producirlo por sí mismo y debe obtenerse a través de la dieta. Detectar a tiempo una carencia de este nutriente es fundamental para prevenir problemas de salud.
Los síntomas de una carencia de zinc son variados y, a menudo, inespecíficos, lo que dificulta su identificación sin asistencia profesional. Sin embargo, hay señales comunes que pueden alertar sobre la necesidad de consultar a un especialista. Entre las más frecuentes se encuentra la caída del pelo, un signo ampliamente mencionado en las investigaciones. El zinc es vital para el crecimiento y mantenimiento capilar, y su deficiencia puede provocar debilitamiento o pérdida, según Samantha Dieras, directora de Servicios Ambulatorios de Nutrición del Hospital Mount Sinai.

Asimismo, las alteraciones en la piel son indicadores importantes: se pueden observar problemas como piel seca, dermatitis, erupciones o lesiones que tardan en cicatrizar, e incluso brotes de acné. Las heridas que no cierran correctamente son una señal de alerta, ya que el zinc es crucial en el proceso de reparación de los tejidos. Las uñas también pueden manifestar la falta de este mineral, ya sea con fragilidad, crecimiento lento o las distintivas manchas blancas -conocidas como líneas de Beau-.
Otro grupo de síntomas abarca los sentidos y la función inmunitaria, donde la pérdida o disminución del gusto y del olfato puede ser un indicio de falta de zinc, ya que el mineral es esencial para el funcionamiento adecuado de los receptores sensoriales. La debilidad del sistema inmunitario, manifestada en infecciones frecuentes, es otro signo a considerar, pues el zinc contribuye a la defensa del organismo contra virus y bacterias.
A nivel cognitivo y energético, la carencia puede manifestarse como fatiga, dificultad para concentrarse, falta de atención, problemas de memoria, letargo o cambios de humor. En los niños, el crecimiento deficiente y el retraso en el desarrollo son preocupantes, mientras que en adultos puede haber pérdida de peso inexplicable y diarrea. Otros signos menos comunes incluyen problemas oculares como la ceguera nocturna, úlceras bucales recurrentes, dientes poco brillantes y débiles, o problemas de huesos. En hombres, una deficiencia severa podría llevar a hipogonadismo o disminución de la libido.

Dada la variedad y similitud de estos síntomas con otras deficiencias nutricionales o condiciones médicas, el autodiagnóstico es desaconsejado. “Es mejor hacerse una analítica en vez de ponerse a adivinar qué nos pasa”, afirma Jenna Stangland, directora de nutrición de los Minnesota Timberwolves de la NBA en diálogo con el portal Vogue España. Un médico realizará un examen físico, revisará el historial clínico, la dieta y los suplementos consumidos.
El diagnóstico de la carencia de zinc se confirma, principalmente, mediante un análisis de sangre que mide los niveles del mineral. No obstante, este análisis presenta complejidades entre las que se destaca la dificultad de una detección, ya que los niveles de zinc en sangre están influenciados por múltiples factores como el sexo, la edad, el momento de la extracción, la presencia de infecciones, los niveles de hormonas esteroideas y el catabolismo muscular. Por lo tanto, un bajo nivel en sangre por sí solo no siempre es una medida precisa de su deficiencia en el cuerpo. En algunos casos, los profesionales de la salud pueden recomendar una prueba terapéutica, para observar si los síntomas mejoran con la suplementación de zinc para confirmar el diagnóstico.

Grupos específicos de personas tienen un mayor riesgo de desarrollar deficiencia de zinc, como aquellos con trastornos gastrointestinales, antecedentes de abuso de alcohol, quienes se sometieron a cirugía de pérdida de peso, personas vegetarianas o veganas, embarazadas, mujeres en período de lactancia y niños pequeños. Identificar estos factores de riesgo junto con la presencia de síntomas puede orientar al profesional hacia un diagnóstico más rápido y preciso, lo que permitirá implementar un plan de tratamiento adecuado, que puede incluir ajustes dietéticos o suplementos bajo supervisión médica.
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