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Semana Santa

Huevos protagonistas: ¿los de Pascua y los de Pesaj tienen un origen compartido?

Daniela Chueke Perles
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17 de abril de 2019  • 14:57

Este año las Pascuas cristianas y judías coinciden el viernes 19 de abril. Sabemos que ambas celebraciones tienen un origen común: Cristo estaba conmemorando la cena pascual que realizan los judíos cada año para recordar la salida de Egipto, donde fueron esclavizados.

Si bien su significado es completamente diferente para cada creencia religiosa, hay algunos símbolos de la tradición que son los mas difundidos sin que sepamos muy bien su origen y es imposible no sospechar que pueden tener algo en común. Entre ellos hay varios ejemplos.

El huevo de Pascua y la matzá (pan ácimo), son los que asociamos con sendas festividades. Pero lo que pocos saben es que el Pesaj, tal el nombre de la pascua judía, también incluye un huevo en su plato ceremonial, la keará.

En cuanto al huevo de chocolate y los huevos que se comen y/o regalan en la Pascua, se sabe que tienen un sentido lúdico, familiar, es la sorpresa que se reserva para el domingo de resurrección.

¿Tienen estos huevos un mismo origen? ¿Hay algún significado que los liga o es pura casualidad?

Momento de satisfacer la curiosidad. Aunque, vale decirlo, quizá no por completo...

El huevo de Pesaj: algunos lo comen, otros no

Uno de los componentes de la Keará, bandeja que contiene los alimentos de Pesaj, es el huevo
Uno de los componentes de la Keará, bandeja que contiene los alimentos de Pesaj, es el huevo Crédito: Shutterstock

La referencia más temprana a comer huevos en el seder (la cena pascual judía) se encuentra en el comentario escrito por el Rabino Moses Isserles (1520-1572) sobre el código de la ley judía llamado Shulján Aruj. En algunos lugares es costumbre comer los huevos como parte de la comida, aunque al no haber una bendición especial sobre este elemento en particular, no es obligación consumirlo.

Isserles no sabía cómo surgió la costumbre de comer el huevo pascual, pero dio a sus lectores dos teorías. O bien los huevos simbolizan el luto por la destrucción del Templo en Jerusalén. O bien, es una representación simbólica del sacrificio pascual, que fue interrumpida con la destrucción del Templo por los romanos.

El hecho de que el Rabino Isserles estuviera discutiendo la ingestión del huevo demuestra que la costumbre de comerlos en la Pascua existía en Europa central en el siglo XVI, y probablemente se extendió desde allí. Sin embargo, el huevo existió en la mesa de la Pascua siglos antes de Isserles. Sólo sirvió un propósito diferente.

El intenso debate rabínico se centraba en la cantidad de matza y hierba amarga que se debe comer en la Pascua. La respuesta estándar es "kaza'it", la cantidad equivalente a una aceituna.

Esta parece ser una respuesta bastante precisa y definitiva, pero por alguna razón, los rabinos debatieron este asunto durante siglos. Postularon un montón de respuestas diferentes, y una de ella fue utilizar el tamaño de un huevo como medida estándar.

Bandeja de Pesaj y Huevos de Pascua
Bandeja de Pesaj y Huevos de Pascua Crédito: Pinterest

Maimónides (1135-1204) dijo que la cantidad de matzá obligatoria y hierba amarga era solo un tercio de un huevo. El rabino Shlomo ben Aderet (1235-1210) dijo que la cantidad debería ser un cuarto del volumen de un huevo. El rabino Joseph Karo (1488-1575) abogó por medio huevo.

Quizás, originalmente, los huevos en la mesa de la Pascua estaban allí como una medida de referencia para el volumen, y más tarde se les dio un significado simbólico vago.

Uno de ellos es que el huevo duro (no dijimos hasta ahora pero es así como se lo sirve en la bandeja cereomonial, duro y en su cáscara) representa según varias interpretaciones, el símbolo de la fuerza de la fe, que como el huevo al ser cocido en agua hirviente, se consolida y se vuelve más resistente.

El huevo de Pascua: ¿cuándo aparece el chocolate?

Conejo y huevos de chocolate en Moshu, muchos restoranes los agregan a su carta de Pascuas
Conejo y huevos de chocolate en Moshu, muchos restoranes los agregan a su carta de Pascuas Crédito: Gentileza

El significado más popularizado es que los huevos, además de un juego para los niños, y los no tanto, que deben buscarlos por la casa para comerlos el domingo de Pascua, es que este simboliza la resurrección y la vida de Jesús.

Aunque si hay que hablar de sus orígenes, la primera referencia escrita a la entrega de huevos de Pascua parece estar en alemán (ostereyer) y se escribió en 1407. Se cree que esta costumbre llegó a Alemania de los pueblos eslavos de Europa del Este, aunque no existe evidencia escrita, pictórica u otra de la existencia de esta costumbre entre los eslavos.

Aún así, un origen eslavo parece bastante probable porque la costumbre de colorear huevos en la Pascua es muy frecuente en las tierras eslavas, lo que parece indicar que es una tradición consagrada por el tiempo y no un préstamo reciente de Alemania. La costumbre también es común entre los miembros de la Iglesia ortodoxa siria (o siríaca), la Iglesia maronita siria y la Iglesia apostólica armenia, que cortaron los lazos con la Iglesia ortodoxa oriental en los siglos quinto y sexto. De aquí, muchos deducen que la costumbre de pintar los huevos existía antes.

Siguiendo esta evidencia al cristianismo ortodoxo primitivo, la costumbre parece haberse originado en la Mesopotamia, a partir de la tradición de decorar huevos y colocarlos sobre la mesa en Nowruz. Esa es la celebración del año nuevo zoroastriano que se lleva a cabo en primavera, en la época de la Pascua. El zoroastrismo fue la religión principal de la Mesopotamia en el momento en que el cristianismo se afianzó.

Hay otra posibilidad, no muy consensuada pero sugerida por Jacob Grimm en su libro sobre mitología germánica "Deutsche Mythologie". Según él, los huevos eran parte de la celebración de la primavera de la diosa Ostre u Ostara , que dio su nombre a la Pascua. Una teoría que circula ampliamente es que el conejo era el compañero de la diosa germánica (por quien supuestamente se usa la palabra alemana para Pascua - Ostern). La tradición proliferó cuando las tribus germánicas se convirtieron al cristianismo.

Un inconveniente con esta teoría es que la única referencia que conecta a esta divinidad pagana con los huevos es una única referencia escrita por el monje inglés Bede, el Venerable (que vivió de 673 a 735). La verdad es que se sabe poco acerca de la religión y las costumbres de los antiguos alemanes.

Otro origen que se atribuye a la costumbre de los huevos decorados y de chocolate, que es más aceptada y acaso más probable, es la tradición cristiana de abstenerse de comer huevos durante la Cuaresma, los 40 días antes de la Pascua. Dado que las gallinas todavía ponen huevos durante la Cuaresma y no se suponía que debían comerlos, algunas personas pueden haber pensado que decorarlos para saber que no debían ser consumidos era una buena idea, y listo: así nació el huevo de Pascua.

El conejito de Pascua, símbolo de la fertilidad
El conejito de Pascua, símbolo de la fertilidad Crédito: Gentileza

Un significado más conocido es que los huevos simbolizan la vida eterna y la fertilidad, Y este tal vez sí sea un origen común ya que el Éxodo de Egipto y su salida de la esclavitud también es vista como un nuevo comienzo, una celebración de la vida.

Que sean de chocolate, como todos amamos, es más una cuestión de gustos modernos, que se amplió y creció por motivos más comerciales que de otro tipo. ¡Pero cómo nos gustan!

Agradecimiento al rabino Gabriel Setton de Beit Jabad Caballito. Fuentes consultadas: National Geographic y Aish Hatorá.

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