De Loredo ubicó un alfil en el Comité Nacional de la UCR y empieza a rearmarse para disputar la gobernación de Córdoba
El exdiputado nacional apuesta a liderar la oposición a Martín Llaryora; busca reunir el apoyo de intendentes; el desembarco en la estructura nacional y el frágil vínculo con LLA
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Rodrigo De Loredo ya tiene su mira en 2027. Tras su salida de la Cámara de Diputados en diciembre, el radical busca rearmarse y posicionarse para competir por la gobernación de Córdoba. Al margen de la construcción de La Libertad Avanza en su distrito, se aboca a fortalecer su imagen para una eventual negociación con el sello violeta y ganar influencia dentro de la estructura de la Unión Cívica Radical (UCR), donde logró ubicar a una de sus alfiles en el Comité Nacional.
En el arco opositor cordobés prevén que el gobernador Martín Llaryora convocará a elecciones provinciales para abril del año que viene y que las elecciones municipales podrían adelantarse a marzo. Por eso -y en medio de lo que consideran un período de debilidad para el mandatario peronista, en especial tras el revés electoral en los comicios nacionales del 26 de octubre- sus principales dirigentes empiezan a trabajar por construir una alternativa que suceda al peronismo al frente de la provincia.
De Loredo ya anticipó, a fin del año pasado, su voluntad de liderar esa alternativa y, con su salida de la Cámara de Diputados, tras no haber acordado su integración a la lista de La Libertad Avanza, busca volver a posicionarse en el escenario local para hacerse con ese lugar. “No se puede ser gobernador desde una banca legislativa”, explicó en noviembre, previo a que se venciera su mandato en la Cámara baja.
Voy a gobernar Córdoba. pic.twitter.com/47SXnRIBLv
— Rodrigo de Loredo (@rodrigodeloredo) November 11, 2025
Por entonces, el radical ya hacía una sentencia arriesgada. “En 2027, vos vas a entrar al cuarto oscuro y va a haber una boleta que diga Rodrigo De Loredo”, afirmaba. Ahora, trabaja para apuntalar esa promesa con el engranaje territorial que controla el radicalismo en la provincia y apunta a asegurarse el apoyo de los jefes comunales de su partido.
De Loredo ya había intentado competir por la gobernación de Córdoba en 2023, pero terminó cediendo su lugar al dirigente del Frente Cívico, Luis Juez. Se presentó, entonces, como candidato a la intendencia de la capital provincial, un puesto que perdió ante el peronista Daniel Passerini por una diferencia de alrededor de ocho puntos.
Los esfuerzos del exdiputado para volver a la primera plana de la política local cobrarán un nuevo impulso en febrero, cuando inaugure una serie de recorridas por municipios bajo dominio radical. Así, busca ampliar una colección de apoyos locales que le permita mostrar músculo político y que ya exhibe en sus redes sociales a través de la cuenta @intendentescondeloredo. Tiene -según consigna en las publicaciones- el respaldo de Marcos Ferrer (Río Tercero), Roberto Casari -jefe comunal de Vicuña Mackenna y presidente del Foro de Intendentes radicales de Córdoba- y Rubén Dagum (Almafuerte), entre otros.
Todos ellos participaron en diciembre -según informan medios locales- de un almuerzo de fin de año en la casa de De Loredo, quien les ratificó su intención de disputar la gobernación. “El año pasado en esta misma casa y esta misma galería les dije que quedaban 1000 días para hacernos cargo del gobierno de la provincia y que personalmente asumiría ese desafío. Bueno, tenemos que descontarle unos 400″, sostuvo en el encuentro al que también asistieron concejales como Elisa Caffaratti, presidenta del bloque radical en el Consejo Deliberante de la capital provincial. Es también la nueva espada de De Loredo dentro de la estructura del radicalismo nacional.

Según pudo saber LA NACION, Caffaratti ocupará una de las vacantes reservadas para los gobernadores en el Comité Nacional. Se sumará a instancias del gobernador mendocino Alfredo Cornejo, que mantiene una alianza de años con el expresidente de la bancada radical en Diputados. Luego de mantenerse al margen de la designación de Leonel Chiarella -afín al gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro- como titular del espacio, el mandatario y su par chaqueño Leandro Zdero decidieron nombrar a sus representantes ante la cúpula partidaria.
De los tres lugares de la Mesa Directiva que corresponden a los gobernadores cercanos a Javier Milei, dos irán para Mendoza y Chaco -con Pamela Verasay y Marcos Resico como representantes- y el tercero quedará en manos de De Loredo. “Algunos quieren seguir el camino de [Martín] Lousteau que nos llevó a una derrota. El problema no es la disidencia, sino el ser oposición por ser oposición en sí”, indicó una fuente de este sector del partido centenario a LA NACION: “Por eso decidimos integrar la Mesa y no romper, para dar la discusión interna”.
Buscan marcar una línea interna menos hostil con La Libertad Avanza ya que -argumentan- el último ciclo electoral demostró que el votante radical es favorable al partido de Milei. Se abocarán, también, a ofrecer una alternativa al alineamiento con Provincias Unidas, que logró hacerse con la presidencia del partido a través de Pullaro. Es que, además de gobernadores radicales, la alianza federal está integrada por Llaryora, a quien De Loredo buscará derrotar el año que viene.

Entre la búsqueda de apoyos locales y su involucramiento en la discusión nacional, De Loredo apuesta a posicionarse como un actor de peso en el escenario provincial. Debe mostrarse competitivo no solo ante el radicalismo, sino también ante otros sectores antiperonistas seducidos por la avanzada libertaria. Tras su visita a la provincia en diciembre pasado, Milei volverá al distrito peronista este viernes para participar del Festiva de Jesús María. Sus recurrentes viajes son un síntoma más de sus aspiraciones en el terruño de Llaryora.
Según pudo saber LA NACION, aunque la mesa política se activará recién en marzo, en LLA ya trabajan en la construcción de una alternativa para desplazar al peronismo. Es una tarea conjunta con Pro, por impulso de la legisladora Laura Rodríguez Machado, el Frente Cívico de Juez e incluso dirigentes de la UCR como la exdiputada nacional Soledad Carrizo. “Hay que formar un frente amplio para terminar con el gobierno del peronismo”, señaló la dirigente radical en diálogo con este medio.
De Loredo también tiene esta misma vocación frentista, pero la promesa de su candidatura podría ser un obstáculo para consolidar un antiperonismo monolítico. Es que el diputado nacional del oficialismo Gabriel Bornoroni también se entusiasma con desembarcar en el Panal, como se conoce a la sede del gobierno cordobés, el año que viene y concederle a LLA una de sus primeras gobernaciones.

Es una puja que hoy está latente. Quienes están involucrados en la construcción del frente antiperonista en la provincia indicaron a LA NACION que, pese a su sintonía con LLA, De Loredo aún no se integró a estas conversaciones. Su campaña para liderar la alternativa opositora tampoco fue bien recibida en LLA, que mantiene una relación ambigua con el expresidente del bloque radical en la Cámara baja. “Cayó muy mal lo de Rodrigo diciendo ‘soy yo o yo’”, indicó un dirigente afín al sello violeta.
El respaldo que logre reunir De Loredo durante el período estival podría ayudarlo a limar esas asperezas y dejarlo mejor posicionado en la discusión de ese frente. Entre otros sectores de la oposición, sin embargo, tienen algo claro y así lo expresan: “No hay tiempo para esperar la fumata blanca en el radicalismo”.
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