Paradojas del Chaco, entre el corte de luz y los bonos
Hay consenso sobre que los indicadores económicos y sociales mejoraron con la gobernación de Capitanich, pero una seguidilla de problemas complicaron su gestión
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RESISTENCIA- A un costado de la ruta, cerca del puente General Belgrano, que une esta ciudad con la capital de Corrientes, el cartel que promociona el frustrado "Superclásico de las Américas" entre la Argentina y Brasil aún está allí, como la postal de lo que no pudo ser. "No sé por qué sigue ahí. Tendrán vergüenza hasta de venir a sacarlo", se ríe Lucas Silva, un remisero correntino que tiene muy presente la noche del 3 de octubre, cuando un corte de luz impidió la realización del match que el gobernador Jorge Milton Capitanich promocionaba con orgullo en las redes sociales antes del escandaloso final.
El episodio, aún latente en la memoria de los chaqueños, fue el primero de una serie de infortunios que acosan al joven mandatario provincial desde entonces. La polémica pesificación de bonos dolarizados y el crimen de la joven Tatiana Kolodziey fueron otros hechos que conmovieron y afectaron al gobernador kirchnerista, en cuyo despacho también se acumulan crecientes dificultades financieras, conflictos gremiales serios como el de los paros docentes y judiciales, y hasta algunas rebeliones internas dentro del PJ, que lidera de manera indiscutida.
Capitanich, quien hace poco más de un año festejaba aquí, y muy sonriente, junto con Florencio Randazzo y Amado Boudou, su aplastante victoria sobre sus rivales de la UCR, y soñaba con ser recambio presidencial en 2015, tiene ante sí una realidad diferente. Hoy medita ser candidato a senador el año próximo para recuperar la iniciativa política, mientras se rumorea que prepara cambios en su gabinete y otras "medidas fuertes" que lo saquen de la crisis.
En principio, los números de la gestión y buena parte de la oposición chaqueña coinciden en que Capitanich logró, en cinco años de gestión, mejoras indudables en lo social y económico. Los opositores también acuerdan con el propio gobernador en que las mejoras son "muchas, pero insuficientes", para el poco más de millón de chaqueños.
Es que los males endémicos de buena parte del país se repiten en esta provincia. Según la consultora Economía y Regiones, casi seis de cada diez pesos que ingresan en las arcas provinciales provienen del gobierno nacional. Los empleados públicos, según el centro de estudios Nelson Mandela citado por la diputada nacional Alicia Terada (CC-Chaco) representan "el 30 por ciento de la población activa, dato no desmentido por el gobierno", según afirmó la legisladora cercana a Elisa Carrió.
Para colmo, el gobierno nacional ha comenzado a ajustar sus envíos de fondos a las provincias, y Capitanich, aun siendo uno de los preferidos de la Presidenta, no es la excepción. "El presupuesto 2013 nos ignora a los chaqueños, y muchas de las obras públicas proyectadas tienen presupuesto cero para el año próximo", denunció el también diputado nacional Hugo Maldonado (UCR).
Como ejemplos, el legislador cita el sistema de defensa del puerto de la localidad vecina de Barranqueras y el siempre postergado Gasoducto del NEA, uno de los anhelos del gobernador, que "no tiene partidas asignadas para el año próximo, recién para 2014", según expresó el diputado.
Para Capitanich, sin embargo, "la provincia ha mejorado en todos los índices", y detalla una serie interminable de datos y números, "empezando por un aumento del 40 por ciento en el PBI provincial.También en salud, educación, pobreza e indigencia", se entusiasma el gobernador en su despacho, mientras se acerca a una serie de mapas ubicados en las paredes, con planes de obras proyectadas para los próximos meses y años. "Está bien que para Buenos Aires no sea mucho, pero los chaqueños van a tener fibra óptica en poco tiempo. ¡Va a quedar para la historia! Acá hay que cambiar la cultura en muchos sentidos", dice el mandatario con una mezcla de ironía y resentimiento.
En el frente interno también tiene roces crecientes. En paz fría con su vicegobernador Juan Carlos Bacileff Ivanoff, quien en enero lo denunció por usar el avión oficial para irse de vacaciones, Capitanich debió soportar que su ex ministro de Economía y actual titular de la Legislatura, Eduardo Aguilar, impulsara la semana última un proyecto de ley para poder auditar online las cuentas públicas. Por suerte, el gobernador cuenta con el apoyo del ultrakirchnerista Gustavo Martínez, "superministro" y contrincante interno, que también supo criticarlo duramente y que considera que "hoy es el tiempo de Coqui", como le dicen por aquí al gobernador.
El radicalismo, divido entre el sector del ex gobernador Angel Rozas y el liderado por la intendenta de Resistencia, Aída Ayala, también tiene matices. Más duro, Rozas pone el acento en que "sigue habiendo dos Chaco, una rica y la otra muy pobre, y en los últimos años esto no se ha revertido". También advirtió que el reciente y polémico pago en pesos de una deuda provincial "va a traer consecuencias a largo plazo para la provincia. Hay un campeonato entre gobernadores kirchneristas para ver quién está más cerca de la Presidenta", fustigó el ex mandatario (1995-2003) en su departamento, ubicado a pocas cuadras de la plaza 25 de Mayo.
En un despacho donde prima el naranja, con muebles modernos y una gran pecera multicolor, Ayala asegura que tiene una relación "de respeto" con Capitanich, pero critica la "falta de trabajo" y la injerencia creciente de "grupos piqueteros, a quienes se les da de todo y se los alimenta desde el poder político" para complicar su gestión. Curiosamente, cerca de él puntualizan: "En la provincia Coqui sigue bien en las encuestas, la que bajó fue Cristina".
Nadie por aquí cree que el liderazgo político de Capitanich esté amenazado. Ante los malos vientos, él sigue con su rutina hiperactiva: trote y gimnasio con personal trainer a partir de las 6 en el club Sarmiento, desayuno y trabajo durante toda la jornada, en general hasta bien entrada la noche. "Uno hace todo el esfuerzo para cumplir metas de gestión para hacer las cosas bien, pero existen imponderables", dice Capitanich con un dejo de resignación.
Confía en que su mala hora pase pronto. Aunque su ex esposa, la hoy diputada Sandra Mendoza, comente entre íntimos y con ironía: "A Coqui se le apagó la luz el día que se divorció de mí".
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