Salida de la cuarentena: Presionado por gremialistas y empresarios el Gobierno planea una convocatoria acotada

Será una mesa para debatir la salida de la crisis, pero con pocos actores y temas bien coyunturales
Será una mesa para debatir la salida de la crisis, pero con pocos actores y temas bien coyunturales Fuente: AFP - Crédito: Alejandro Pagni
Será una mesa para debatir la salida de la crisis, pero con pocos actores y temas bien coyunturales
Santiago Dapelo
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7 de junio de 2020  • 01:22

En medio de la presión del sindicalismo y los empresarios para programar un esquema de salida de la cuarentena, el Gobierno prepara un espacio de diálogo tripartito con unas pocas sillas que ocuparán la CGT, Unión Industrial Argentina (UIA) y la Cámara Argentina de la Construcción, para tomar decisiones concretas en medio de la emergencia que permitan sostener el empleo y reactivar la economía.

Si bien aún no se definió cuándo se pondrá en marcha el comité de crisis, la Casa Rosada quiere evitar un encuentro con muchos actores. Es por eso que, en principio, los integrantes son los dirigentes y empresarios que tengan injerencia directa en los conflictos, como los representantes de la central obrera, UIA y la Cámara de la Construcción.

"Tiene que ser una mesa operativa, hay que evitar que sea de 50 personas", adelantó un hombre de extrema confianza del Presidente. El argumento es simple: en ese comité estarán representados los sectores más afectados por la crisis económica que profundizó la cuarentena.

Esto será parte de los pedidos que los líderes de la CGT, con Héctor Daer (Sanidad) a la cabeza, le presentarán al presidente Alberto Fernández en el encuentro que mantendrán esta semana, según adelantó el jefe del Estado en la conferencia de prensa del jueves en la quinta presidencial de Olivos.

El objetivo del Gobierno es lograr acuerdos "mínimos" para salir de la crisis, aunque cerca del Presidente reconocieron que aún "no tienen una hoja de ruta clara". En este punto, desde la Casa Rosada resaltaron el impacto que tuvo el pacto entre la CGT y la UIA que facilita las suspensiones del personal sin tareas por la cuarentena y fija para cada trabajador una prestación no remunerativa equivalente al 75% del sueldo neto, que fue prorrogado en los últimos días por dos meses más.

"Tienen que ser medidas transitorias para salir de la crisis, no será un espacio para avanzar con reformas estructurales", describió un integrante del gabinete. Este no será el espacio para discutir, por ejemplo, una reforma laboral.

La idea primigenia que los líderes de la central obrera le presentaron al gobierno nacional incluía empresarios, sindicatos, el campo, organizaciones sociales y la Iglesia, pero esto quedó descartado de plano. Será, según explicaron fuentes oficiales, para la etapa que comenzará con la conformación del Consejo Económico y Social, proyecto de ley sin fecha de tratamiento.

Sin respuestas concluyentes, la cúpula cegetista comenzó una serie de reuniones para sumar presión. El jueves una comitiva de sindicalistas visitó al ministro del Interior, Eduardo de Pedro, y al diputado nacional Máximo Kirchner, en la Casa Rosada. Luego, el mismo grupo de dirigentes se trasladó hacia el Congreso, donde los recibió Sergio Massa. Como adelantó anteayer LA NACION, los líderes sindicales están preocupados por los niveles de empleo. En la construcción, por ejemplo, en los últimos 18 meses se perdieron 150.000 puestos de trabajo; solo en abril fueron 35.000.

Parte de esto habló el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, en un encuentro con empresarios hace tres días cuando presentó 10 puntos para la reactivación productiva a consensuar tras la salida de la cuarentena por la pandemia de Covid-19. "Necesitamos exportar más; ningún sector productivo sobra: todos son importantes; mercado interno versus mercado externo es una falsa antinomia; no hay futuro sin políticas productivas; ninguna política productiva será sustentable si no piensa la dimensión ambiental y una macroeconomía estable ayuda al desarrollo productivo", sostuvo el funcionario.

Y agregó: "Si no mejoramos la productividad, no bajaremos ni la pobreza ni la desigualdad; una buena política productiva debe reducir las brechas de género; la apertura comercial no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que debe ser utilizada de manera inteligente y toda política de desarrollo productivo debe ser una política de desarrollo regional".

Los empresarios también preparan una serie de medidas que le presentará al gobierno nacional en los próximos días, posiblemente a fines de la semana, según adelantó Daniel Funes de Rioja, presidente de Copal y vicepresidente de la UIA. Los objetivos serán la reactivación y la reinversión, y le solicitarán al Presidente incentivos a la producción. "Son medidas para un futuro posible, estamos en un punto de inflexión", sostuvo Funes de Rioja.

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