Expertos revisaron la evidencia disponible para entender qué papel desempeña este nutriente en la memoria y el envejecimiento cerebral
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Los suplementos de omega-3, conocidos como aceite de pescado, son ampliamente utilizados para cuidar la memoria y la salud cerebral. Sin embargo, las investigaciones más recientes sugieren que sus beneficios podrían ser más limitados de lo que se creía.
Un análisis publicado por The New York Times, basado en la evidencia científica más reciente y en entrevistas con especialistas en neurología y nutrición, revisó qué dicen los estudios sobre estos suplementos. El medio señaló que, aunque los suplementos omega-3 son esenciales para el funcionamiento del cerebro, los ensayos clínicos no han demostrado que consumirlos en cápsulas ofrezca los mismos beneficios que obtenerlos a través de la alimentación.
Los expertos explican que los ácidos grasos omega-3 participan en la formación de las células cerebrales, mantienen flexibles las membranas celulares y favorecen la comunicación entre las neuronas. Además, diversos estudios han encontrado que las personas con mayores niveles de omega-3 en la sangre suelen tener una mejor función cognitiva, un cerebro más saludable y un menor riesgo de desarrollar alzhéimer.
Sin embargo, un ensayo clínico reciente volvió a poner en duda la eficacia de los suplementos. La investigación, en la que participaron adultos mayores con bajo consumo de pescado, mostró que, aunque las cápsulas elevaron los niveles de omega-3 en el cerebro, no produjeron mejoras en la memoria, la función cognitiva ni la estructura cerebral frente a los participantes que no las consumieron.
Ante estos resultados, algunos investigadores consideran que muchas personas ya obtienen suficiente omega-3 mediante su alimentación.
Richard Bazinet, catedrático de Ciencias de la Nutrición de la Universidad de Toronto, explicó que el organismo también obtiene ácido alfa-linolénico (ALA) de alimentos como frutos secos y semillas, el cual puede convertirse parcialmente en otros tipos de omega-3. “Todos tomamos un montón de ALA”, afirmó el especialista.
No todos los especialistas comparten esa conclusión. Gene Bowman, profesor de neurología de la Facultad de Medicina de Harvard, sostiene que los ensayos clínicos suelen durar pocos años, mientras que las personas con niveles altos de omega-3 generalmente han seguido una dieta rica en pescado durante décadas. Por ello, considera que esa diferencia “podría tener una explicación estrictamente metodológica”.
Más allá del debate sobre las cápsulas, los especialistas coinciden en que consumir pescado suele estar acompañado de otros hábitos saludables. Richard Bazinet explicó que quienes incluyen este alimento en su dieta normalmente también consumen verduras y otros productos nutritivos, por lo que los beneficios observados podrían deberse al conjunto de ese estilo de vida y no únicamente al aporte de omega-3.
Con la evidencia disponible, los investigadores consideran que una alimentación equilibrada con fuentes naturales de omega-3, como pescados grasos, nueces y semillas, sigue siendo la mejor opción para cuidar la salud cerebral. Aunque las investigaciones continúan, los estudios recientes respaldan más una dieta saludable que el uso exclusivo de suplementos.

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