La respuesta de expertos sobre si una o dos noches de indulgencia son realmente tan malas
5 minutos de lectura'

Aunque el término “borrachera” podría evocar recuerdos de fiestas universitarias y chupitos de tequila, tres copas de vino también cuentan. Las autoridades sanitarias federales definen la borrachera como cuatro o más copas en una sola ocasión para las mujeres y cinco o más para los hombres.
La mayoría de la gente sabe que tomar en exceso, sobre todo con frecuencia, es peligroso para la salud. Pero ¿sigue siendo arriesgado beber poco o nada durante la mayor parte del año? Consultamos con algunos expertos que estudian el alcohol para conocer su opinión.
¿Existen riesgos potenciales a largo plazo?
Al beber alcohol, el cuerpo lo convierte en una sustancia tóxica llamada acetaldehído, que puede dañar el ADN en todo el cuerpo, incluyendo la boca, la garganta, el hígado, el colon y las mamas. Cada vez que el cuerpo repara su ADN, pueden surgir mutaciones cancerosas, lo que aumenta el riesgo de padecer al menos siete tipos de cáncer.
“Muchos de estos daños se desarrollan con el consumo repetido de alcohol a lo largo de años”, explica Denis M. McCarthy, profesor de psicología en la Universidad de Missouri que estudia cómo el alcohol influye en el comportamiento.
Es improbable que una noche de borrachera provoque una afección como el cáncer, afirma el Dr. Michael Siegel, profesor de salud pública y medicina comunitaria que investiga el alcohol en la Facultad de Medicina de la Universidad de Tufts. Sin embargo, pocos estudios, si es que hay alguno, han explorado los riesgos a largo plazo de las borracheras ocasionales, por lo que no lo sabemos con certeza.

Sería difícil diseñar un estudio que investigara si una noche de fiesta resultaría en una enfermedad crónica, afirma Mariann Piano, profesora emérita de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Vanderbilt, especializada en alcoholismo. Si alguien desarrolla cáncer de estómago, por ejemplo, no hay forma de rastrearlo hasta una fiesta años antes.
“Pero el alcohol es adictivo, y si una noche de bebida conduce a muchas más, el riesgo de sufrir enfermedades crónicas podría aumentar”, dice el Siegel.
¿Qué pasa con los riesgos a corto plazo?
El consumo excesivo ocasional de alcohol podría conllevar peligros más inmediatos, incluyendo una afección que se vuelve más común durante las fiestas navideñas y de fin de año, llamada síndrome del corazón festivo. Este síndrome ocurre cuando el alcohol interfiere con las señales eléctricas del corazón que coordinan la contracción de las células cardíacas, lo que provoca un ritmo cardíaco rápido e irregular conocido como fibrilación auricular, explica Piano.
Esto puede aumentar el riesgo de accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca, especialmente en personas con mayor riesgo, como los adultos mayores de 65 años o las personas con hipertensión arterial. La mayoría de las personas que desarrollan el síndrome del corazón festivo se recuperan en unas 24 horas desde la aparición de los síntomas. Sin embargo, si uno siente que su corazón late de forma irregular y, además, tiene dolor en el pecho o mareos, considere acudir a urgencias, aconseja Piano.
El consumo excesivo de alcohol ocasional también puede cambiar tu comportamiento de forma peligrosa. Según los datos más recientes del Departamento de Transporte, los accidentes por conducir ebrio aumentan en Navidad y Año Nuevo. En diciembre de 2022, las muertes por conducir ebrio alcanzaron su nivel más alto en los últimos 15 años.
“Cuando se toma, el órgano que determina si estás incapacitado también se incapacita”, revela McCarthy. El alcohol afecta el cerebro, que regula la toma de decisiones, por lo que uno podría no darse cuenta de que está borracho.
¿Cómo podemos beber de forma más consciente durante una fiesta?
Si se sabe que se va a beber más de lo habitual, los expertos dicen que hay algunas formas de reducir, pero no eliminar, los riesgos para la salud.
- Comer primero. Si se puede comer antes de tomar alcohol, uno estará en mejor forma, dice Piano. Un estómago lleno ralentiza la absorción del alcohol, lo que le da al hígado más tiempo para procesar las toxinas. Esto puede reducir la embriaguez y los peligros que conlleva.
- Hidratarse. Tomar agua u otras bebidas sin alcohol entre tragos puede ayudar a mantenerse hidratado (lo que también puede reducir la resaca) y a beber menos en general.
- No dejarse engañar por la imagen de salud del vino tinto. Mucha gente cree que el vino, especialmente el tinto, es menos dañino que la cerveza o las bebidas espirituosas, afirma Kara Wiseman, profesora adjunta de epidemiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia. Pero esto es un error. “No importa si es vino, cerveza o licor”, resalta. El cuerpo descompone el alcohol en acetaldehído de la misma manera.
- Comprender los propios límites. Si rara vez uno toma alcohol, eso es bueno para la salud, pero también podría significar que se tiene menor tolerancia, dice Siegel, lo que hace que se sea más susceptible a tomar malas decisiones y a comportamientos arriesgados.
- No esperar a recuperar la sobriedad rápidamente. Un espresso después de cenar puede hacer que uno se sienta más alerta, pero no mejorará las habilidades motoras ni el juicio, ni permitirá conducir con seguridad, informa McCarthy. Lo mismo aplica a cualquier pastilla o tableta que afirme que ayudará a estar menos borracho. “No tenemos una ‘pastilla para la sobriedad’”, señala McCarthy. Lo único que puede ayudar a recuperar la sobriedad es el tiempo.
1El fiscal pidió la pena de cuatro años y siete meses de cárcel para Felipe Pettinato
2El estudiante de 15 años que mató a tiros a otro alumno no será juzgado por el nuevo Régimen Penal Juvenil
- 3
Luchó contra los nazis, sobrevivió a un campo de concentración y terminó siendo el villano preferido de Hollywood
- 4
El barrio porteño en el que los alquileres se cierran en tiempo récord




