
Buscan pistas para hallar al agresor sexual que atacó a una adolescente en Miramar
La víctima, de 16 años, estaba acompañada por un amigo cuando fue atacada en una playa mientras esperaba ver el amanecer
6 minutos de lectura'


MIRAMAR.- En medio de la preocupación social en este balneario por el ataque sexual sufrido por una adolescente de 16 años, los investigadores intentan esclarecer la violación cometida en una playa próxima a la zona céntrica, donde la víctima estaba junto a un amigo, al cual el desconocido mantuvo amenazado con un arma blanca y atado.
No han trascendido por el momento detalles de avances en la causa judicial que lleva adelante el fiscal Rodolfo Moure, que ha ordenado una serie de medidas que se ejecutan con apoyo de la Subdelegación Distrital de Investigaciones de Miramar, abocada a pleno al intento de esclarecer este caso.
La víctima está acompañada de su familia, recibió asistencia médica apenas ocurrido el abuso y continúa con atención de un equipo profesional que la asiste en esta instancia de shock y crisis tras el duro momento que atravesó.
Su compañero de esa noche, también de 16 años y al que había conocido horas antes a partir de amistades comunes, fue quien primero declaró y pudo aportar a los investigadores algunos detalles más precisos sobre el sujeto que los sorprendió a la altura de Avenida Costanera y calle 33, sobre la arena y bien cerca de los murallones que lindan con las veredas altas de ese paseo.
La pareja había pasado la noche en un local bailable de las inmediaciones y cruzó la avenida para ir a la playa y, según explicaron, esperar el amanecer. Avanzaron por la arena y estaban solos cuando fueron sorprendidos por este individuo. Mencionaron que portaba una suerte de navaja o cuchillo pequeño, con el que los amenazó.
La sensación original fue la de un intento de robo, ya que les quitó los teléfonos celulares. Pero siempre con el elemento cortante como intimidación los obligó a tenderse boca abajo. Al muchacho lo ató con una prenda de vestir que le hizo sacar. A la adolescente la violó allí mismo. Luego escapó y a la carrera arrojó los dos equipos móviles, que pudieron ser hallados y recuperados por los policías que acudieron minutos después, tras los llamados y pedidos de ayuda del menor.
Los teléfonos son considerados una prueba importante porque podrían tener algún tipo de huella digital o indicio genético del autor del ataque sexual. Fueron remitidos a laboratorios forenses para su correspondiente análisis.
La otra pista detrás de la cual están los efectivos policiales y funcionarios judiciales son las cámaras de seguridad, tanto públicas y privadas, que hay en ese sector de la costa de esta ciudad. No ha trascendido si hasta el momento alguna de esas imágenes permitió algún tipo de avance hacia la identificación de un sospechoso.
Miramar cuenta con un Centro de Monitoreo municipal, con varios equipos instalados en cercanías del lugar donde se cometió el hecho, con amenazas a la pareja y el posterior abuso sexual con acceso carnal, según confirma la calificación de delito que dispuso el fiscal Moure. El repaso de esas grabaciones empiezan a marcar hacia dónde se orientará la pesquisa.
La menor recibió atención en el Hospital Municipal de Miramar, fue revisada también por médicos forenses y durante el procedimiento se hizo hincapié en la posibilidad de detectar algún tipo de elemento de prueba o indicio que pueda ser de utilidad para la identificación del autor de la violación.
Antecedentes
La tranquila ciudad balnearia de Miramar fue escenario de otros dos hechos de abusos sexuales a adolescentes durante temporadas de verano, casos que tuvieron un fuerte impacto social. En los próximos días se cumplirán 25 años de uno de esos episodios: la violación y asesinato de Natalia Melmann, de 14 años.
Esa adolescente fue atacada por un grupo de policías bonaerenses y cuatro de los homicidas siguen en prisión. Pero la causa judicial se mantiene activa, con la intención de encontrar al hombre al que pertenece el quinto registro de ADN que fue encontrado en el cuerpo de la víctima. En agosto del año pasado fueron tomadas muestras genéticas a los uniformados que cumplían servicio en Miramar el 4 de febrero de 2001, en espera de cotejar esas pruebas con el ADN del quinto asesino.
El caso de abuso sexual a una adolescente conocido en las últimas horas no solo conmovió a los vecinos y turistas, sino que también irrumpió en momentos en que familiares y amigos de Natalia Melmann preparan una marcha para recordar a la víctima y pedir que se acelere el cotejo de huellas genéticas para identificar al cómplice de los cuatro condenados. Esa manifestación se realizará el próximo miércoles, al cumplirse los 25 años del crimen.
Oscar Echenique, Ricardo Anselmini, Ricardo Suárez y Ricardo Panadero son los cuatro condenados que tiene el caso, todos con penas de prisión perpetua. A los tres primeros se les rechazó el año pasado un nuevo pedido de libertad anticipada, así lo dispuso el juez de Ejecución Penal, Ricardo Perdichizzi. El otro condenado que tuvo la causa fue Gustavo “El Gallo” Fernández, señalado como entregador de la víctima. Fernández recibió una pena de 25 años de prisión, luego reducida a 10 años.
El otro caso ocurrido en Miramar tuvo un final diferente a la investigación por la violación y muerte de Natalia Melmann. Tres jóvenes llegaron a juicio acusados del abuso sexual sufrido por una adolescente de 14 años, una agresión que habría sido cometida durante la madrugada del 1° de enero de 2019 en el camping El Durazno. El jurado popular rechazó los planteos impulsados por la fiscalía y la querella y declaró “no culpables” a los imputados.
Esa decisión fue confirmada en marzo de 2024 por la Suprema Corte de Justicia bonaerense, que hizo lugar al recurso extraordinario presentado por esos jóvenes. El fallo de no culpabilidad había sido anulado por un tribunal de Casación al que la representación legal de la denunciante acudió por entender que durante aquel debate, desarrollado a puertas cerradas en instalaciones del teatro Auditórium para asegurar privacidad de la adolescente, no se había respetado en plenitud sus derechos.






