
Violencia de género
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A dos semanas del asesinato de Claudia Schaefer en el country Martindale, de Pilar, se conocieron las conclusiones de la autopsia que indicaron que el cuerpo de la mujer tenía 74 heridas cortantes y punzantes. La lesión más grave y que le provocó la muerte estaba en el cuello.
Según informaron fuentes judiciales, el hallazgo de 74 lesiones en el cuerpo no implicaría que el agresor le hubiera asestado la misma cantidad de puñaladas. Varias de esas heridas, según se consignó en el informe, correspondían a lesiones compatibles con el intento de la mujer por defenderse. Esto significó, según el forense, que una misma puñalada pudo haber provocado más de un herida, por ejemplo, cuando la víctima colocaba sus manos delante de su cara o torso para tratar de quitarle el cuchillo al atacante.
Por el homicidio de Schaefer, de 44 años, fue apresado su esposo, Fernando Farré, de 52.
En el informe de la autopsia se consignó que la víctima recibió un golpe en un ojo que tuvo como objetivo minar su resistencia y, luego sobrevino la sucesión de puñaladas. De acuerdo con el forense que revisó el cuerpo, dicho golpe fue producido en vida y tenía como objetivo minar la resistencia de la víctima.
Las conclusiones de la autopsia sirvieron a los investigadores para confirmar cómo fue la mecánica del homicidio. Resultó compatible con el relato que aportó el abogado de Schaefer que había concurrido a la casa que el matrimonio alquilaba en el country de Pilar para acompañar a la mujer en la audiencia en la que tenía previsto retirar una serie de objetos de la vivienda.
En algunos tramos de la declaración de 15 páginas, el letrado recordó que cuando oyó los gritos de Schaefer pidiendo auxilio corrió hacia el vestidor e intentó abrir la puerta a los golpes. Tanta fuerza hizo que se quedó con el picaporte en la mano.
Luego corrió hacia el jardín, donde la madre de Farré le pedía a los gritos a su hijo que no matara a su nuera. Casi al mismo tiempo arrojaron una silla contra la ventana y rompieron el vidrio. Para entonces, Farré había reducido a su mujer y la tenía contra el piso. El letrado recordó que al escuchar los gritos de la madre, Farré levantó la vista unos instantes, los miró y luego bajó la mirada para seguir apuñalando a la madre de sus hijos.
Antes de solicitar el procesamiento con prisión preventiva de Farré, como supuesto autor del femicidio de Schaefer, la fiscal esperaba el resultado de una serie de peritajes, entre los que figuran el análisis de la sangre encontrada en los dos cuchillos que estaban al lado del cuerpo de la mujer.
El informe del forense que realizó la autopsia y que reveló que el cuerpo tenía heridas de defensa sería compatible con el hecho de que Farré habría llevado los cuchillos y habría planeado el asesinato.
Según consignó la agencia Télam, el forense detalló en la autopsia que algunas de las 74 puñaladas presentaban signos de "escasa vitalidad", lo que significa que el asesino la seguía apuñalando cuando la víctima estaba agonizando o ya había fallecido.
Si bien la defensa de Farré intentará demostrar que el empresario actuó en estado de emoción violenta cuando mató a su mujer y no comprendía la criminalidad de sus actos, la fiscal tratará de probar que se trató de un hecho doloso y que habría sido el punto final de una serie de hechos de violencia que se registraron en el seno de la pareja.
En las últimas, cabe recordar, dos empleadas domésticas afirmaron que presenciaron varias discusiones entre Schaefer y Farré, algunas de las cuales terminaron con golpes.
Varias de esas peleas ocurrieron delante de los hijos de la pareja y llegaron al extremo en el que uno de los chicos gritó: "Basta papá. No le pegues más a mi mamá".



