
Violencia de género
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Ayer a las 14, en la zona de Caballito, un patrullero detuvo a una mujer y a un hombre por lesiones recíprocas en la vía pública. Ambos fueron trasladados a la comisaría número 10, donde permanecieron en celdas aledañas. Feliciana Bilat se encontraba a la salida del consultorio de una psicóloga, donde esperaba que su hija de 9 años terminara una sesión. En ese momento, su ex pareja, Nicolás Balerdi, se acercó, y luego de escuchar las amenazas, Bilat sacó de su cartera un recipiente con gas pimienta que llevaba como defensa personal, y se lo arrojó al hombre..
Ya separada de su pareja en abril de 2010, Bilat lo denunció por abuso sexual de la hija de ambos, que en ese momento tenía 4 años. Según las declaraciones, un día su hija había vomitado en el jardín y tuvo que volver a su casa. Mientras miraban juntas un canal infantil en la televisión, la niña le contó que su padre había abusado de ella. La menor también relató en Cámara Gesell cómo tenía que practicarle sexo oral, y además, dibujó sus genitales e hizo que dos muñecos se besaran cuando jugaba. Sin embargo, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 17 absolvió a Nicolás Balerdi del delito de abuso sexual el año pasado, desestimando los peritajes realizados por el Cuerpo Médico Forense y los relatos de la pequeña en Cámara Gesell.
Fuentes cercanas al caso comentaron a LA NACION que el hombre tenía una medida de restricción, la cual estaba violando, y además increpó, hostigó y amenazó a Feliciana en la vía pública. Los efectivos que detuvieron ayer a Feliciana y a su ex pareja, los pusieron en celdas adyacentes, separados solamente por unos barrotes. Él la amenazó todo el tiempo que estuvieron detenidos; inclusive llegó a hacer un gesto desafiante, al sujetar su propio cuello con la mano abierta, simulando lo que le ocurriría a ella una vez que salieran de la comisaría.
Mariela Labozzetta, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada de Violencia contra las Mujeres (UFEM) concurrió al lugar, junto con un grupo de psicólogas de la Brigada Móvil que atiende a víctimas de violencia, dependiente del Ministerio de Justicia de la Nación. “Por suerte la dejaron salir de la celda a Feliciana para que pueda hablar con las psicólogas", contó Labozzetta a LA NACION. "Incluso permitieron que ella se retirara antes que él, alrededor de las 19, en un patrullero, para proteger su seguridad y para evitar que a la salida se cruce con la familia de su ex pareja, que ya se encontraba en el lugar”, continuó.
A la salida también se habían agrupado muchas organizaciones en defensa de Bilat, como "Yo No Miento", contra el abuso sexual infantil, y muchas personas que protestaban por la situación que vivió Bilat y su hija. También acudió personal de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad, de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las Víctimas (DOVIC) del Ministerio Público Fiscal, y de la Comisión sobre Temáticas de Género del Ministerio Público de la Defensa. También intervino en la causa el Juzgado Correccional Número 8.
Según el relato de Bilat, la policía no creía que ella tenía una orden de restricción válida contra Balerdi. Asimismo, ella tuvo una actitud de defensa en una situación donde hay antecedentes de violencia, y por lo tanto no tendrían que haberla detenido. “Afortunadamente, Feliciana es una persona que está muy fortalecida”, indicó Labozzetta. “Es fundamental revertir la práctica policial de imputar por lesiones recíprocas a la mujer víctima de violencia, junto con el hombre agresor. Hay que trabajar en la formación de género de los funcionarios judiciales y policiales”, finalizó.
Como informó LA NACION en julio del año pasado, Billat afirmó con bronca frente a los Tribunales porteños que el sistema judicial "no deja de pisotear la cabeza" de su hija y la suya, al referirse a la absolución de Balerdi, su ex marido, a quien ya en 2009 había denunciado por violencia de género. También lamentó de que su hija, actualmente de nueve años, "está mal". "Yo le había dicho que no siempre la Justicia es justa, que en la mayoría de los casos de abuso sexual es más fácil culpar a la madre de loca que al padre de pedófilo", sostuvo.



