
Violencia de género
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La masacre femicida en Mendoza no había sido considerada hasta ahora por la Justicia provincial como un caso integral con perspectiva de género, tal como dispone el Código Penal, en cuanto a la presencia de violencia contra la mujer y las relaciones de poder. Sin embargo, en las últimas horas, la fiscalía de Homicidios revió la calificación y decidió imputar a Daniel Zalazar, el autor de la matanza por triple femicidio, tal como reclamaban organizaciones feministas, abogados y defensores de los Derechos Humanos, a tono con la recomendación de la ministra de la Corte, Elena Highton de Nolasco, tras la marcha NiUnaMenos de mediados de mes.
El fiscal Santiago Garay, a cargo de la investigación, finalmente cambió la figura penal contra el homicida del barrio Trapiche de Godoy Cruz y dispuso imputarlo por triple femicidio agravado criminis causa por los asesinatos de Claudia Arias, ex pareja de Salazar; de Marta Ortiz, tía de la joven, y de Silda Vicenta Díaz, la abuela, y tres tentativas de homicidio, por los ataques contra los hijos de la mujer, entre ellos la beba que tienen en común, quien pelea por su vida junto a su hermano en el Hospital Pediátrico Humberto Notti. Antes de esta decisión, el funcionario judicial sólo había acusado al femicida por homicidio transversal, dos homicidios simples y dos intentos de homicidio.
Garay adujo que analizó nuevas pruebas y testimonios, sobre todo del niño de 9 años que logró comunicarse con su abuela para avisar de la masacre y evitar que la tragedia fuera aún peor, ya que Zalazar dejó abierto el gas y encendida una vela, por lo que podría haber hecho explotar la vivienda.
El fiscal, ahora, tuvo en cuenta el inciso 11 (además del 1 y 2), del artículo 80 del Código Penal que dispone la reclusión perpetua o prisión perpetua. El apartado hace hincapié en el delito de femicidio a quien matare “a una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género”. En los casos de la abuela y la tía de Claudia, además de femicidio y alevosía, amplió a la figura de criminis causa, esto es matar para lograr que otro hecho, en este caso el crimen de la ex de Zalazar, quedara impune.
En cuanto a los tres menores de edad, Garay entendió que debía imputar al homicida por triple tentativa de homicidio agravado por alevosía y por el vínculo (por el ataque a su beba). En esta oportunidad incluyó una imputación por el nene que se escondió en el baúl del auto para dar aviso de la matanza, quien logró salir ileso del conmocionante ataque del profesor de taekwondo.
Mientras Zalazar pasa sus días en la cárcel, con bajo perfil y callado, la pequeña de 10 meses y el niño de 11 años, hijo de Claudia, a quienes también acuchilló el femicida, se encuentran en mejor estado de salud. La criatura presenta un cuadro estable, sin respirador pero con bigotera, y ya se alimenta por sí misma, por lo que se espera que en las próximas horas pase a sala común. En tanto, el chico, luego de ser sometido a una neurocirugía, se encuentra estable, sin asistencia mecánica respiratoria y con tratamiento de antibióticos, aunque con pronóstico reservado por la cantidad de heridas punzocortantes que le propinó el agresor.



