“Se nos vino el mundo abajo, nos destrozaron”: el dolor de la familia de Joaquín Ibarra, el joven asesinado por dos menores en Tucumán
Marisel, hermana de la víctima, contó que era un “niño familiero y sin maldad”; por el crimen hay dos menores detenidos
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“Se nos vino el mundo abajo, nos destrozaron”. Con esas palabras, Marisel Núñez describió el momento en que se enteró de que su hermano, Joaquín Ibarra, había sido baleado por dos menores de edad en la ciudad tucumana de Alderetes. “Fue una llamada de cinco minutos. Nos indicaron que vayamos al hospital, que estaba grave y ahí nos dieron la peor noticia”, expresó en una entrevista telefónica con LA NACION.
El joven de apenas 21 años recibió un disparo en la madrugada del lunes, en la manzana 1, casa 32, del barrio Julio Abraham en la localidad situada en la periferia de la capital provincial. Había ido a visitar a un amigo cuando los sorprendieron dos delincuentes en moto mientras esperaba en la puerta. A pesar de no oponer resistencia y de entregar sus pertenencias, uno de ellos lo asesinó a sangre fría.

“Mi niño no se resistió en ningún momento. No sé por qué me lo han matado, me lo han matado porque sí. No sé, no entiendo, sinceramente. Es algo que no puedo creer todavía. Me duele el alma, estoy destrozada, me siento vacía. Y lo han matado para robarle un pantalón y una remera. ¿Quién no tiene un pantalón y una remera hoy en día? Todos tenemos", manifestó la mujer de 30 años.
De acuerdo a su relato, Ibarra había completado la secundaria, había realizado cursos de operador de computadora y de auxiliar de farmacia y su próximo paso era estudiar ingeniería: “Siempre se la pasaba haciendo algo, estudiando algo, pero ya no, ya no lo voy a ver más”.

El joven realizó la primaria en la Escuela Juan Crisóstomo Méndez, en la localidad de Banda del Río Salí, donde vivía junto a su madre y padre. Luego, pasó a la Escuela de Comercio en la secundaria: “Allí también lo querían un montón, incluso las autoridades. Muchísimo, por excelente niño, porque nunca fue irresponsable”, recordó su hermana.
“Era respetuoso por sobre todo, nunca fue rebelde. Era especial, lo querían todos. La gente que se acercó a saludarnos, que lo conocía a él y no a nosotros, nos felicitó por la manera de criarlo. Era todo lo que estaba bien, un niño sano, amable. Era el niño de la casa, no tenía maldad y me lo han arrebatado, me lo han quitado”, dijo conmovida la hermana de la víctima.

Sobre sus hábitos, la mujer contó que era “muy familiero” y que muy pocas veces salía de su casa. Lo más habitual, relató, era que sus amigos, a quienes calificó como “excelentes y sanos”, lo visitaran a él en su domicilio sobre la calle Reconquista y no al revés: “Nunca se paseaba de noche. Siempre volvía al amanecer, de día, para darnos tranquilidad”.
Sin embargo, en la madrugada del lunes, la situación fue distinta. El joven salió de su hogar cerca de las 2 y caminó aproximadamente 15 cuadras desde Banda del Río Salí a Alderetes para visitar a su amigo. La instrucción de la familia era que avisara al llegar, pero la comunicación que recibieron fue de la Policía.

“Él dijo que iba a avisar cuando llegara, pero nos llamaron cinco minutos después para decirnos que le habían pegado un tiro en la cabeza. Y ahí se nos vino todo el mundo abajo. Ahí nos destrozaron”, manifestó.
Joaquín había cumplido 21 años el 4 de noviembre. No solo era hijo, sino hermano y también padrino de las dos hijas de Marisel: “Una de ellas cumple 13 años el sábado y había planeado que nos juntemos en algún lugar con pileta para que pasemos su cumpleaños, pero con su padrino. Y ahora se lo quitaron”.
El crimen
El episodio ocurrió en la madrugada del lunes y fue registrado por una de las cámaras de seguridad de la zona. Según la reconstrucción del caso, a las 2.24 el joven fue a visitar a un amigo y estaba esperando que le abriera la puerta cuando fue sorprendido por dos delincuentes que circulaban en moto.
Uno de los asaltantes bajó del vehículo y le exigió a Ibarra que entregara lo que llevaba. La víctima alzó las manos y dejó caer una bolsa que llevaba consigo. El sospechoso la levantó y se alejó un paso para acercarse a su cómplice, pero después regresó y lo golpeó con el arma en la cabeza; en ese momento salió el disparo y Joaquín Ibarra cayó.
Luego de ser asistido por vecinos, y tras un llamado al 911, Ibarra fue trasladado al hospital Ángel Cruz Padilla. Llegó en estado crítico y a pesar de la atención de los médicos falleció horas después, a las 5.05, según se informó.
Por el crimen, fueron detenidos dos menores, identificados con los alias “Thiaguito”, de 17 años, y “El Chuequito”, de 16. Ambos eran investigados por su posible vinculación a una banda que se dedicaba al robo de motocicletas, según informó la Policía de Tucumán a LA NACION. El martes fueron trasladados al Instituto Julio Argentino Roca, donde permanecerán alojados preventivamente durante cuatro meses.
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