Era una estrella de Twitter, vivía en una plaza y desapareció: así localizaron al misterioso Joaquín Carmona
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La historia de Joaquín Carmona, el tuitero especialista en atletismo que vivía en un parque de Madrid, dio la vuelta al mundo desde que Alfredo Varona publicara el lunes a las 9 de la mañana, hora de España, que había encontrado a ese hombre misterioso, que llevaba casi una década escribiendo y había logrados miles de admiradores.
En diálogo con LA NACION, desde Madrid, Varona contó el detrás de escena de cómo llegó a conocer a Joaquín. Un estudiante de maestría de Turín, una nota en el sitio web de atletismo en el que trabaja y una visita a un parque madrileño forman parte del relato del periodista, que ayudó a cambiar el curso de la vida del indigente.
"Joaquín Carmona, en el mundo del atletismo, en especial en el mundo del atletismo profesional de España, era un personaje muy codiciado porque nadie, nadie lo conocía en persona. Ni siquiera el presidente de la Federación de Atletismo de España, nadie", fue lo primero que explicó Varona a este medio, y agregó: "Tampoco el jefe de prensa de la Federación que lleva trabajando desde 1982. Nadie le podía poner una cara a esa cuenta de Twitter (@Jokin4318). Nadie sabía si se había cruzado con él, si había charlado, comido o tenido contacto. Si el nombre Joaquín Carmona era un pseudónimo o a qué obedecía ese personaje".
Para graficar la trascendencia que tenía la cuenta de Carmona, contó: "Desde julio de 2010 él estaba en Twitter y todo eso reforzaba su misterio. El 15 de marzo, cuando se declara el Estado de Alarma en España (algo similar a la cuarentena declarada en la Argentina el 20 de marzo), no vuelve a hacer ningún tuit y corre la sensación de que se trataba de un hombre mayor que el coronavirus se lo llevó entre los cientos de muertos que hubo en España".
Lo que siguió es transformar su curiosidad y la de varios en una nota publicada el sábado en La voz al corredor, la web donde trabaja Varona. "Subí un artículo que titulé "Ojalá esté en un pueblo sin wifi" acerca de cuál es era el paradero de Joaquín Carmona", recordó sobre el puntapié de esta historia.
"Tras leer el artículo, un chico que está haciendo un doctorado en química en la Universidad de Turín, Italia, me envía un mensaje directo por Twitter y me dice que él ha visto a Joaquín Carmona, en la biblioteca que él estudiaba en Madrid. Iba todos los días con una notebook desde la que, posiblemente, tuiteaba", dijo. Él periodista agregó: "Luego me dijo en qué parque de Madrid está y me dice que le pida de su parte que deje de dormir en la calle. Ahí dije ‘¡Ostia, esto es increíble!' Entonces decidí ir a ese parque esa misma tarde de sábado en Madrid".
Según explicó el periodista, encontrar a Carmona no fue difícil: "Estaba en una zona donde siempre están los indigentes y vagabundos. Me acerqué y él me conocía porque yo llevo muchos años también escribiendo de atletismo".
Una charla que terminó por cambiar el rumbo
"Con lo primero que me encontré es con su negativa a contar su historia porque me dijo que tenía miedo a lo mucho que tenía que perder. Entonces, le pregunté qué tenía que perder si ya había tocado fondo y peor no se podía estar. Encima un tipo como él, con un talento especial, un sexto sentido y que convirtió su cuenta de Twitter en una marca registrada. Le pregunté qué problema tenía de contar su historia y se negó rotundamente", dijo Varona sobre ese primer contacto con Carmona, y agregó: "Se hizo de noche mientras charlábamos ese sábado y le dije que volvería al día siguiente".
El domingo, la situación empeoró: "Fui al día siguiente y lo encuentro peor. Me dice que no había podido dormir, que estaba con el estómago revuelto, que se la pasó pensado en toda esta historia de que se conociera quién era y que él quería seguir así. Yo pensé, claro, esa es su zona de confort. Él se siente cómodo en esa situación de indigencia durmiendo sobre un colchón todo herrumbrado con una computadora muy vieja y rodeado de lo peor".

"Más que trabajo periodístico, pensé que mi labor allí era más de trabajador social porque entendí que si difundíamos esta historia, aunque no era seguro, podría aparecer mucha gente interesada en ayudarlo", dijo el periodista de 46 años, y remarcó: "Me parecía una pena dejar el caso así, no porque vaya a sacar la historia otro periodista cosa que a mí no me cambiaría la vida, sino que pensé que contar su historia sí podía cambiarle la vida a Joaquín que es la que especialmente necesita cambiar".
Tras esta segunda charla, que tomó sus horas, Varona consiguió que el tuitero estrella le diera permiso para compartir su identidad. "La historia salió el lunes a las 9 de la mañana. A esa hora, Joaquín tenía 16 mil seguidores de Twitter. Dos días después, está por encima de los 30 mil".
La primera noche en una cama después de una década
Pero, más allá del éxito virtual, la vida del indigente comenzó a cambiar. "La de anoche fue la primera, después de 4000, en la que Joaquín volvió a dormir en una habitación, en un hostal que se lo abrieron para ese fin", contó el periodista a LA NACION, y agregó: "Además, recibió cuatro ofertas de trabajo de calidad y se han creado varias recaudaciones que permitieron conseguir más de 30 mil euros. Yo creo que donde los datos hablan, las palabras sobran".
"Es un hombre que reúne enormes contradicciones. Por un lado, esa brillantez para hablar sobre atletismo se opone a es un hombre que no se ha puesto un dorsal de competición en toda su vida. Que no hizo una carrera en su vida", dijo admirado Varona, y explicó cómo Carmona se volvió fanático del atletismo: "Sin embargo, en 1983, viendo el Mundial de Helsinki y cuando era un niño se enamora del atletismo. Como decimos acá, la mejor patria es la infancia, y eso no se olvida nunca. Ahí comienza a recopilar todos los datos del atletismo y las historias con una memoria descomunal".
Ante la consulta de si Carmona le contó cómo llegó a vivir en la calle, el periodista respondió: "Aún no sabemos cuándo tocó fondo. No he tenido tanto tiempo para hablar con él. Lo que me contó es que tuvo un quiosco de helado cerca del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid. Después vendía diarios, nunca tuvo trabajos de calidad hasta donde sé. No se puede hacer muchas preguntas a un hombre que, muchas veces, divaga. Él me dejó una frase que yo publiqué. Me dijo que lleva 10 años sin hablar con la gente, que son los años que lleva en la calle, porque en la calle la gente no se habla. Eso es verdad".
Sobre cómo está el hombre, a dos días de que se conociera su historia, el periodista dijo: "Le escribí para ver cómo había pasado la primera noche y no me contestó. No me molesta. Hay que tener mucha paciencia con él porque está viviendo en una nube. Es como si hubiese entrado a La Bombonera y lo aplauden 50 mil personas. Es como sentirse Maradona con la pelota. Pasó de la nada al todo. Del cero al infinito. Es algo de otra galaxia".
"Llevo muchos años apretando la tecla y jamás pensé que esta historia pudiese llegar hasta donde ha llegado. Me parece una cosa bestial. Nosotros estamos ahora hablando a miles de kilómetros. Es tremendo. Pero en el camino hay preguntas sin respuestas que, poco a poco, se irán contestando con el tiempo. En dos tardes con él no podés conocer a una persona, a lo sumo, tantearla. Más a una persona tan vulnerable como él con estas circunstancias", cerró Varona.
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