En diálogo con LN+, un cardiólogo detalló su funcionamiento y remarcó la importancia de acompañar el tratamiento con un cambio de hábitos
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Un medicamento inyectable, originalmente diseñado para el tratamiento de la diabetes, se volvió tan popular por su alta efectividad para la pérdida de peso que generó una demanda que supera la capacidad de producción mundial.
Se trata de la liraglutida, un fármaco utilizado para tratar la diabetes tipo 2 y que también puede ayudar en la pérdida de peso en personas con obesidad.
El cardiólogo Jorge Tartaglione explicó este lunes, en los estudios de LN+, el funcionamiento de este medicamento, que, aseguró, utiliza con sus propios pacientes, y aclaró para quienes está indicado, sus riesgos y eficacia.

“Nosotros tenemos un componente en nuestro intestino que cuando comemos lo libera y que se llama GLP1. Le dice al estómago vaciate despacito, y además le dice al cerebro en el centro del hambre ‘bajá un poquito’, y al páncreas le dice ‘liberame insulina’. Dura muy poco, naturalmente. La industria farmacéutica logró un análogo que lo mantiene más en el tiempo. Si vos te aplicás esto, el estómago se relaja, se vacía lentamente, parece que está lleno y te da saciedad. Le dice al hipotálamo, ‘Che, no comas más que estás lleno’“, explicó el médico.
Pero aclaró: “No es para todo el mundo, sino para un grupo determinado de personas. No es la solución en general. La droga está destinada a personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 27 (sobrepeso)”.
Importancia de alimentación y ejercicio
Aunque Tartaglione destacó la eficacia del fármaco, señaló que no basta la aplicación de estas inyecciones para adelgazar. El tratamiento debe ser acompañado de una dieta sana y activada física.
“Todos tienen que hacer un esfuerzo. No es magia. Si no hago ejercicios físicos me baja mucho la masa muscular. Algún tipo de reducción debo hacer y la alimentación debe ser acorde”.

Además, remarcó que, como todos los medicamentos, este tiene “efectos adversos”. Uno de los principales, explicó, es la pérdida de masa muscular si el tratamiento no se acompaña de actividad física adecuada.
“Si lo dejaste de usar y no adquiriste un hábito de vida acorde, vas a volver a subir de peso”, anticipó.
En ese sentido, aconsejó ingerir una alimentación sana basada en la ingesta de productos orgánicos.
“Comé todo lo que se pudra. Lo que está en la verdulería, carnicería y pescadería, todo lo que tu abuela reconocería como comida. Comé todo lo que venga de la tierra”, sugirió.
Por último, señaló que la aplicación de las inyecciones requiere una estricta supervisión profesional: “Todas las mañanas una dosis determinada por el médico de cabecera”.
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