Coronavirus en la Villa 31. "Nos sentimos abandonados: hacer cuarentena sin agua es imposible"

Fuente: Reuters - Crédito: Magali Druscovich
Evangelina Himitian
(0)
5 de mayo de 2020  • 10:32

"Nos sentimos abandonados. Hacer aislamiento sin agua es imposible", dice Cinthia Ramírez Cuevas, de 36 años, que vive en un tercer piso en el barrio 31, a pocas casas de donde vivía la mujer que murió el fin de semana, la primera víctima en las villas de la ciudad. "¿Sabés cómo vivía? Eran cuatro familias, 13 personas en total compartiendo un baño. Y desde hace diez días no tenían agua", dice con la voz angustiada.

Cinthia tiene tres hijos y desde hace diez días que no se baña. El pelo le quedó duro. Por las noches, deja una canilla abierta y si escucha que subió agua, salta de la cama y empieza a lavar los platos y poner ollas y cacharros para juntar agua, lo mismo que si escucha que empieza a llover. Pero es poca agua para bañarse, la usan para "higienizarse". Y tienen un tarro con agua y lavandina para lavarse las manos. Es fundamental que quede agua para tirar al inodoro. "Si no, los contagios van a ser peores", dice. "Estoy realmente asustada. En la casa de abajo vive una familia con cinco hijos, todos menores de ocho años. Hay muchos casos en el barrio. Y desde que no hay agua, cada vez hay más", dice.

El contagio de coronavirus se disparó en las últimas horas en las villas de la ciudad. Seis de los cien muertos dentro de la ciudad vivían en asentamientos. Esta mañana, el ministro de Salud porteño, Fernán Quirós confirmó que son 249 los infectados que viven en barrios vulnerables. Solo ayer se sumaron 26 casos. Los números preocupan por la rapidez de su crecimiento y por la situación de vulnerabilidad sanitaria de las familias que están viviendo, en muchos casos sin acceso a agua potable.

De hecho, hoy se puso en marcha un operativo en la Villa 31 para identificar cuadros febriles de vecinos y, en su caso, hacerles un testeo para verificar si están contagiados de coronavirus.

El Gobierno de la Ciudad había informado ayer que 223 personas se contagiaron del nuevo coronavirus Covid-19 en los barrios vulnerables. Los más afectados son la Villa 31, con 133 casos y la villa de Barracas 1-11-14, con otros 67. El jueves de la semana pasada, la cifra de contagios en esas áreas era de apenas 124, según informó el presidente del Instituto de la Vivienda de la Ciudad (IVC), Juan Maquieyra. Es decir, que hubo un aumento exponencial, del 80% en cuatro días. El 24 de abril, solo se habían registrado siete casos. Ante esta situación, el gobierno porteño anunció que lanzará un plan para detectar casa por casa, que se trabajará reforzar la seguridad, la higiene y el acceso a alimentos en los barrios más vulnerables. Sin embargo, mientras no se resuelta el problema del agua.

Se estima que la población residente en barrios vulnerables y villas llega a las 235.000 personas, distribuidas en unos en más de 52.000 hogares. Esto equivale al 7,7% de la población porteña.

Hacer cuarentena sin agua y tarea sin internet

"El agua se cortó hace diez días y no tenemos respuestas. Desde el Gobierno de la Ciudad y Aysa se pasan la pelota. El contagio en el barrio se detonó y no va a parar", dice Cinthia, que es vendedora ambulante. Tiene tres hijos: uno de dos años y otro de dieciocho que fueron a Paraguay con el papá y no pudieron volver. Su hija, Jésica, de 15 años vive con ella. Le mandan la tarea por Google Classroom. Hace unos días la llamaron porque no se conectaba. "No tiene computadora ni tenemos internet, con mi teléfono en seguida nos quedamos sin datos", dice. Ahora, un compañero le manda las cosas por WhatsApp y ella completa lo que puede en un cuaderno, que promete entregar a la vuelta a clases.

Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Para bañarse, Jésica tuvo que romper la cuarentena: se fue a la casa de una amiga que tenía agua y le prestó la ducha. Con ellas también vive Romina, una chica misionera, de 20 años, que vino a Buenos Aires para tramitar su documento. Nunca tuvo uno, porque como nació en la casa, la mamá nunca la anotó. El trámite quedó a mitad de camino por la cuarentena. Cinthia ahora está sin trabajo y colabora con un merendero que servía la leche a 30 chicos y hoy tienen 300 personas que van a buscar una merienda reforzada: Reforzada significa con un plato de guiso, fideos o lo que sea. El comedor depende de Nueva Mayoría, organización que forma parte del Frente Patria Grande. "Los días que no tenemos agua, no les podemos servir. Y es muy triste la cara de los que llegan y se enteran que no hay nada. Se van a la cama sin comer", cuenta.

Ante las críticas por la falta de protocolos específicos y medidas de prevención de contagio de coronavirus en las villas, el Gobierno nacional anuncia hoy, junto con los gobiernos de la Ciudad de Buenos Aires, de la provincia de Buenos Aires y de la municipalidad de Quilmes, un operativo sanitario de detección temprana en villas porteñas y bonaerenses. En el distrito porteño, el operativo Detectar (Dispositivo Estratégico de Testeo para Coronavirus en Terreno de Argentina) se iniciará en el barrio Padre Mugica (exvilla 31), en Retiro.

Contagios en situación de calle

Ayer también se conoció un informe del Observatorio de Derecho a la Ciudad y de la Cátedra Libre de Ingeniería Comunitaria, basados en las cifras del Boletín Epidemiológico que publica el Gobierno de la Ciudad, donde se indica que dos personas que viven en situación de calle se contagiaron de coronavirus. El primero de los casos se produjo en uno de los paradores atendidos por Cáritas, y el segundo, se confirmó en el Centro de Integración "Che Guevara", sostenido por la organización Proyecto 7, que montó un centro para que personas en situación de calle puedan cumplir con el aislamiento y lleva el slogan "La calle no es un lugar para vivir". Esta agrupación acudió a la Justicia para pedir que el gobierno porteño desarrolle un protocolo para el aislamiento de las personas en situación de calle.

El juez de primera instancia en lo Contencioso Administrativo Martin Furchi, le dio la razón a la organización y le ordenó, hace dos días a la administración porteña que «arbitre en forma urgente los medios necesarios para prevenir, detectar y evitar el contagio y propagación del virus SARS CoV 2 (COVID-19) entre los asistentes y residentes del centro", así como en los paradores y centros de día que administra la ciudad. Significa que ante un pedido de auxilio, el SAME deberá dar prioridad al llamado de estos centros, así como se debe hacer en los geriátricos, por la alta concentración de personas allí dentro.

Hay otros barrios vulnerables afectados, que hasta el reporte de ayer indicaba tres casos en el Barrio Ramón Carrillo; dos en Ciudad Oculta; dos en Barrio 20; uno en Barrio Fátima; uno en Barrio 21-24; uno en Rodrigo Bueno; uno en Piletones; otro en el Barrio Mitre y once de vecinos que viven en barrios vulnerables pero eligen no dar a conocer su paradero.

En tanto, el equipo de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Ciudad trabaja con 75 casos sospechosos de haber contraído el virus, por tratarse de contactos estrechos de los casos positivos.

Ante el nuevo escenario del alto número de casos positivos, el gobierno de Horacio Rodríguez Larreta diseñó un plan de trabajo enfocado en cuatro ejes, según detallaron en un comunicado de prensa.

Campaña de difusión y concientización sobre las formas de contagio. Refuerzo en la seguridad alimentaria que incluye comedores, merenderos y centros de primera infancia y alcanza a 258.174 personas. Acciones de higiene y salud urbana que incluyen desinfecciones vivienda por vivienda. Medidas para el cuidado para adultos mayores con promotores sociales y voluntarios para que su aislamiento sea a la vez lo más estricto y llevadero posible. El operativo alcanza a los 29 barrios populares porteños. Esto incluye a las villas, asentamientos y núcleos habitacionales transitorios.

"Los vecinos y las vecinas están haciendo un esfuerzo enorme quedándose en sus casas, manteniendo la distancia, tomando los recaudos. Lo que sucede es que la cuarentena se estructura e implementa con una modalidad particular y diferente a la del resto de los barrios, principalmente por las características específicas de espacio e infraestructura, pero también, por ejemplo, porque, por la situación económica, no se puede salir a hacer compras para varios días o deben salir a los comedores comunitarios, por ejemplo".

"Durante este tiempo hemos multiplicado todos los recursos físicos y materiales del Gobierno de la Ciudad: pasamos de alimentar 100.000 personas a 260.000 en los comedores comunitarios; reforzamos los operativos de higiene, limpieza y desinfección; lanzamos un plan especial para los adultos mayores que no puedan hacer el distanciamiento social; pusimos en marcha una campaña de concientización en cada territorio con altoparlantes, calle por calle y por redes sociales. Además, estamos complementando el trabajo del Ministerio de salud, incorporando operativos de vacunación para adultos mayores en los barrios más poblados y sumando logística propia para traslado de casos sospechosos, con buses y unidades móviles", dio María Migliore, ministra porteña de Desarrollo Humano.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.