Una de las empresas de autos más grandes del mundo cambiará parte de su modelo de negocio; en esa línea, dejará de fabricar dos modelos en lo inmediato
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Tesla, el gigante de la automoción eléctrica, anunció un giro estratégico el pasado 28 de enero, volcándose de lleno en la robótica. La compañía comunicó que cesará la fabricación de sus modelos de alta gama, el Model S y el Model X, en su planta de California.
El objetivo es reconfigurar ese espacio para producir los robots humanoides Optimus, un movimiento que marca un punto de inflexión en la trayectoria de la empresa de Elon Musk, revelado durante la presentación de sus resultados financieros.
La medida subraya la ambición de Tesla de enfocarse en un “futuro autónomo”, según definió Musk. El CEO detalló que la meta es alcanzar una producción de un millón de robots Optimus al año en la fábrica de Fremont. El espacio, antes dedicado a vehículos de alta gama, ahora se destinará a estos androides, señalando una clara nueva dirección estratégica.

Este cambio ocurre en un contexto de desafíos para Tesla en el mercado de vehículos eléctricos. Durante 2025, la compañía experimentó una caída del 3% en sus ingresos, totalizando US$94.800 millones, el primer descenso anual de facturación en cinco años. Además, perdió su liderazgo mundial en el mercado de vehículos eléctricos frente a la china BYD.
Las entregas anuales de la automotriz de Musk cayeron por segundo año consecutivo, registrando 1,6 millones de unidades en 2025, un 9% menos que en 2024. En contraste, BYD reportó un crecimiento cercano al 28% en entregas de autos eléctricos a batería, alcanzando 2,3 millones de unidades en el mismo período.
La creciente competencia y el vencimiento de créditos fiscales en Estados Unidos presionaron las ventas de la compañía estadounidense. Ante este panorama, la empresa apuesta fuertemente por la conducción autónoma y nuevas líneas de negocio, como los robotaxis y los robots humanoides, para impulsar su crecimiento futuro. “Es parte de nuestro cambio general hacia un futuro autónomo”, explicó Musk, reafirmando la visión de la compañía.

Las implicaciones financieras de esta transformación son evidentes. En el total de 2025, la ganancia neta de Tesla sufrió una contracción del 26% interanual, situándose en US$5.900 millones. A pesar de estas cifras, la compañía planea elevar su gasto de capital a más de US$20.000 millones este año, con una fuerte inversión en inteligencia artificial y robótica. Tras el anuncio, las acciones de Tesla subieron alrededor de un 2% en las operaciones posteriores al cierre del miércoles.
Musk aprovechó la conferencia con inversores para advertir sobre la potencial competencia en el sector de los robots humanoides, señalando a China como un rival formidable. “Hasta donde sabemos, hoy no vemos competidores significativos fuera de China, pero China definitivamente será un competidor muy duro, no hay dos maneras de verlo”, afirmó Musk, y añadió: “Creo que fuera de China mucha gente tiende a subestimarla”.
En cuanto a su tecnología de conducción autónoma, Tesla lanzó la versión supervisada de su sistema Full Self Driving (FSD) en Corea del Sur durante el trimestre octubre-diciembre de 2025. La compañía reportó que los clientes recorrieron más de un millón de kilómetros con este software en un solo mes tras su lanzamiento. Sin embargo, la aprobación regulatoria en China para desplegar esta función, una de las más esperadas, aún no se ha concretado.

Las cifras de ventas en el mercado chino también reflejan la desaceleración de Tesla. Aunque la compañía no desglosa sus ventas por región, datos de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros indican que la fábrica de Shanghái entregó un total de 851.732 vehículos en 2025, incluyendo ventas locales y exportaciones. Esto representa una caída del 7,1% en comparación con 2024.
Tanto las ventas domésticas como las exportaciones desde la planta de Shanghái mostraron un retroceso, con 625.698 vehículos vendidos en el mercado chino en 2025, un 4,8% menos que el año anterior. Este panorama subraya la necesidad de Tesla de diversificar sus fuentes de crecimiento y explorar nuevas fronteras tecnológicas, apostando por la robótica y la autonomía como pilares fundamentales de su estrategia a futuro, ante un mercado automotor eléctrico cada vez más competitivo y desafiante.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
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