Una hormiga se sube a otra y le ofrece “servicio de limpieza”: el hallazgo científico en el desierto
El entomólogo del Smithsonian registró al menos 90 interacciones en cinco días en Portal, Arizona; las hormigas cono trepan sobre las recolectoras rojas y las acicalan
4 minutos de lectura'

El entomólogo del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian, Mark Moffett, descubrió que una especie de hormiga suele limpiar a otra en el desierto de Arizona. El hallazgo surgió al observar interacción entre insectos más pequeños y ejemplares cosechadores rojos.
La observación de las hormigas en el desierto de Arizona
El descubrimiento sucedió en el desierto de Portal, Arizona. Ese día, Moffett detectó un comportamiento inusual: varias hormigas cosechadoras rojas (Pogonomyrmex barbatus) salían de sus nidos y quedaban inmóviles en una postura rígida que describió como “muy extraña”, según relató a The New York Times.

Al observar con más atención, el especialista identificó un patrón: se acercaban a los accesos de hormigueros de una especie más pequeña y esperaban allí.
Poco después, aparecían las hormigas cono (género Dorymyrmex), que se subían sobre sus cuerpos y comenzaban a acicalarlas.
En algunos casos, hasta cinco hormigas cono se subían a una sola al mismo tiempo, en una secuencia que le recordó a los peces limpiadores del océano.
Frente a esa similitud, el especialista decidió registrar la escena con su cámara. Una de las imágenes incluso muestra a una hormiga recolectora con las mandíbulas abiertas mientras una cono la acicala entre sus piezas bucales.
Moffett guardó esas fotos durante dos décadas porque consideró que necesitaba más datos para comprender lo que había visto. Sin embargo, al revisarlas nuevamente hace poco tiempo se dio cuenta de que “tenía toda la historia en las imágenes”.
A partir de ese material, describió una asociación particular entre ambas especies y sus resultados se publicaron el lunes pasado en la revista Ecology and Evolution.
El comportamiento de las hormigas en el desierto de Arizona
Para explicar mejor ese vínculo, el investigador registró posteriormente al menos 90 interacciones a lo largo de cinco días.
La actividad de estas hormigas seguía un ritmo: comenzaba al amanecer, alcanzaba su punto máximo antes de media mañana y disminuía antes del mediodía, cuando aumentaba el calor.
Daniel Kronauer, biólogo evolutivo de la Universidad Rockefeller que estudia las sociedades de hormigas y no participó en la investigación, fue consultado por The New York Times.
El científico afirmó que la de Moffett se trata de “una observación bastante singular”. Además, señaló que este tipo de registros de historia natural puede orientar nuevas líneas de investigación.
La coreografía del contacto de hormigas que sorprendió a los especialistas
- Según el estudio, las hormigas recolectoras toleraban la interacción durante unos segundos y hasta cinco minutos, sin reaccionar de forma agresiva.
- El contacto terminaba cuando la hormiga cono se volvía molesta, momento en el que la recolectora la expulsaba.
- Moffett destacó la precisión del comportamiento y lo describió como una “coreografía”.
- En su análisis planteó una pregunta central: si estas hormigas ya se asean entre sí dentro de sus nidos para eliminar desechos y parásitos ¿qué función cumple la intervención de otra especie?
La razón por la que una especie de hormigas limpia a otra
El investigador considera que las hormigas cono podrían acceder a zonas difíciles de limpiar para las recolectoras. Para profundizar esa idea, consultó a especialistas en interacciones entre especies.
Algunas interpretaciones sugieren que las hormigas cono obtienen un beneficio nutricional. Otras plantean un posible intercambio de feromonas que facilitaría la interacción.

Entre las especialistas consultadas se encuentra Alexandra Grutter, ecóloga marina de la Universidad de Queensland, quien comparó este comportamiento con las “estaciones de limpieza” observadas en peces.
En esos casos, permanecen inmóviles mientras otros organismos inspeccionan o limpian su cuerpo.
Grutter indicó que aún no es posible determinar con precisión los beneficios de esta relación. Aun así, propuso que podría existir un intercambio de microorganismos que contribuya a un microbioma más saludable.
Otras noticias de Agenda EEUU
- 1
Por qué los astronautas del Artemis II no pisaron la Luna: este es el plan de la NASA a futuro
2La historia detrás de la frase que volvió a ser tendencia con la Misión Artemis II: “Houston, tenemos un problema”
3La NASA confirmó cuándo se verá el cometa C/2025 R3 y cómo observarlo
4Christina Koch, astronauta del Artemis II: “La Luna es la encarnación de algo que está en el corazón de cada uno y que representa la exploración y la superación”









