Milton Pereyra, el delantero de la Sexta de Boca que se fue a Napoli por la patria potestad
Se sumará al equipo donde juega un excompañero suyo, quien también emigró por el mismo mecanismo
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Milton Pereyra cumplirá 18 años el próximo 11 de mayo. Como menor de edad, este delantero de 1,85 metros, gran juego aéreo y facilidad para asociarse con sus compañeros, hizo uso de la patria potestad para emigrar. Y dejó la Sexta División de Boca -13 goles en 26 partidos en 2025- para ponerse la camiseta de Napoli, donde jugará en el equipo Primavera (Reserva). Allí coincidirá con otro extalento xeneize, que también se fue de Boca Predio sin dejar un peso: Francisco Baridó. Ambos tendrán una primera misión: salvar al equipo partenopeo del descenso.
Pereyra, nacido en Buenos Aires, estaba en Boca desde 2015, cuando arribó al club llevado por Luis Luquez para hacer una prueba. Después de mostrarse, quedó y fue fichado. La altura, siempre superior a la de sus compañeros, le facilitó la tarea de hacer goles. “No entendía nada, me dijeron que juegue de nueve y yo no sabía dónde colocarme en la cancha porque venía del baby que era solo el 11 y el 7 arriba pero me acostumbre y quede. Mi objetivo es poder vivir del futbol y llegar a primera, un objetivo lejano seria jugar un mundial”, dijo hace unos años en declaraciones a @Boca_late, una cuenta de Instagram que sigue el día a día del semillero xeneize.

En medio de su camino como uno de los tantos proyectos de la cantera, Pereyra tuvo un día de gloria. Fue el 16 de septiembre de 2023. Aquel sábado, la AFA le mandó a Boca una carta firmada por el entonces gerente de selecciones nacionales, Omar Souto. El delantero estaba convocado para la Sub 15. Era su primer llamado. “Después de tanta lucha y sacrificio, llegó. Les quería agradecer a mi familia, mis amigos, y a todos los que me acompañan. Estoy súper contento por este momento”, publicó entonces en una historia de Instagram.
Le seguiría más tarde un llamado a la Sub 17, por lo que a medida que progresaba en la cancha, Pereyra se mantenía en el radar de los máximos responsables de las selecciones argentinas. En julio pasado, dos compañeros suyos en la Sexta como Kevin Pica Ferreira -extremo derecho- y Joaquín Piñeyro -delantero- firmaron contrato con Boca hasta fines de 2027. A Pereyra, en cambio, no lo ataron. Y se fue.
El flamante refuerzo de Napoli tiene como ídolo a Lionel Messi y en aquella nota con @Boca_late aseguró: “Siento que tengo que dejar todo por el club en el que juego. Creo que es importante nunca dejar de entrenar, siempre ir para adelante y entrenar como jugás los partidos”. Un sitio dedicado al mercado de transferencias de Napoli divulgó incluso una foto de Pereyra firmando el contrato con su nuevo club hasta mediados de 2028 y con opción a extenderlo por un año más.
Pereyra no es el primer caso -hace unas semanas River perdió a Luca Scarlato, capitán de la séptima división y días más tarde firmó un convenio con Parma, de Italia, el club que lo reclutó por la patria potestad- ni será el último. Por eso es que en la última reunión del comité ejecutivo de la AFA los dirigentes decidieron que aquellos futbolistas juveniles que decidan emigrar mediante este método no serán convocados a las selecciones argentinas: Sub 15, Sub 17 y Sub 20. El objetivo es limitar el perjuicio para los clubes argentinos, que forman a los jóvenes para que los terminen disfrutando otros clubes, sobre todo extranjeros. En este caso puntual, Boca sólo podría aspirar a cobrar derechos de formación cuando Pereyra sea transferido en un futuro.
La AFA remarcó en un boletín oficial que su idea es “ordenar el proceso formativo [de los futbolistas jóvenes] y evitar salidas prematuras que perjudiquen el desarrollo deportivo, con la creación de un marco reglamentario más claro para proteger a los clubes y a los propios juveniles”. Fue después del caso Scarlato y antes de la salida de Pereyra rumbo a Napoli.
El mecanismo de la patria potestad no es nuevo, y se basa en la decisión familiar de emigrar a otro país. Los padres se llevan a sus hijos que, como son menores de edad, los acompañan. Como muchas veces cuentan con pasaportes europeos, ni siquiera ocupan cupo de extranjero. Los clubes formadores, entonces, se ven perjudicados por este artilugio legal. Y los compradores -que en realidad no pagan sino que a lo sumo firman un convenio, como hizo Parma con River en el caso Scarlato- se benefician del talento gratis. Otros casos similares fueron los de Matías Soulé y Benjamín Garré (Vélez), Giuliano Simeone, Thiago Geralnik y el mencionado Scarlato (River).
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