El plan de Messi para brillar a los 39, la conexión con Qatar y los tres datos que lo tienen alerta
El rosarino se prepara en Inter Miami, rumbo al definitivo desafío de su carrera: defender la gloria de Qatar
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La Argentina empieza la defensa del título mundial el 16 de junio frente a Argelia, a las 22 de nuestro país, en el Arrowhead Stadium de Kansas, la casa de los Kansas City Chiefs de la NFL, la liga profesional de fútbol americano de Estados Unidos. Lionel Messi va a cumplir 39 años apenas 8 días después.
El 17 de enero pasado, Inter Miami, el club que probablemente sea el último de su carrera (lo seduce Barcelona, lo desea Newell’s), empezó con la pretemporada, la etapa física y futbolera en la que los equipos calientan motores para la exigencia anual. En el caso de Leo, es algo más: la plataforma de despegue definitivo para su último Mundial.

En PSG, en la antesala de la gloria eterna, hizo la mejor pretemporada de su vida. Y una sutileza: lo ayudó el calendario… al igual que ahora. Se presentó en Qatar en la mitad de la temporada europea (la que rige el fútbol mundial, de julio a junio), por primera vez en su vida y en el pico de su rendimiento. El calendario norteamericano está invertido respecto del europeo, un contexto similar a la anterior Copa del Mundo.
Será su sexto Mundial, todo un récord. En las anteriores cuatro experiencias, no hubo pretemporada previa: terminaba de jugar en Barcelona, descansaba entre cuatro y diez días y se sumaba a la selección, casi en continuado. Estados Unidos-Canadá-México lo esperan con el tanque medio lleno, no estará agotado.
Con 35 años y cinco meses, Messi jugó el Mundial en 2022, mientras que la temporada europea se frenaba recién a una semana del partido inaugural. En su segundo año como jugador de París Saint Germain, Messi disputó 13 de los 15 partidos de la Ligue 1, con 7 goles y 10 asistencias; en la Champions League actuó en cinco de seis encuentros y aportó 4 tantos y la misma cantidad de asistencias.

Si se quita el primer Mundial (19 años, casi no jugó), siempre llegó a las citas con un mínimo de 46 y un máximo de 54 partidos. Los 22 días de descanso entre el último partido previsto con Inter Miami y el primero del Mundial (están en duda los amistosos con México y Honduras), serán fundamentales.
Carlos Bilardo solía decir que los mejores jugadores en la anterior temporada a un Mundial nunca podían ser decisivos en una Copa del Mundo porque salían campeones de la Champions League, de las ligas locales y tenían 50 partidos en sus cuerpos, sin descanso ni pretemporada.
A Messi siempre le pasó esa situación. La ventaja: va a tener pocos partidos jugados. A Qatar llegó con 19, con la temporada que arrancó a fines de julio y ahora debería llegar con un máximo de 21. Lo adverso: va a tener 39 años, habrá altas temperaturas y los traslados son extensos (largas horas en avión, de una sede a otra), a diferencia de Qatar, que se comprimió todo en una sola ciudad.

Y algo más, aunque con gusto: si la Argentina llega al tramo decisivo, serán 8 partidos, en lugar de 7.
De todos modos, la clave no es la pretemporada, ni siquiera el plan que tienen en mente Leo, Javier Mascherano, el entrenador de Inter Miami, ni Lionel Scaloni, el conductor de la selección. Se trata del descanso previo a la pretemporada. Antes de aquella, durante 2022, tuvo un mes de vacaciones. ¿Y ahora? El 6 de diciembre jugó la final de la MLS y tuvo un mes y medio de relax, antes de arrancar el decisivo 2026.
En la antesala del encuentro frente a Arabia Saudita, el 22 de noviembre de 2022, Leo mostró algunas de sus cartas. Varias se replican, casi cuatro años después. Le preguntaron si había realizado un trabajo especial. “Sinceramente no, es un momento diferente en la temporada con muchos menos partidos. Siempre me sentí bien con la continuidad de jugar, agarrar ritmo, con más minutos encima. Eso fue lo que intenté, hasta llegar acá. No hice nada especial, me cuidé y trabajé como hice toda mi carrera sabiendo que es mi último Mundial, mi última oportunidad de conseguir eso que todos queremos”, sostenía.
Ahora sí, verdaderamente, será el último. Aunque con Leo nunca se sabe. “Me siento muy bien físicamente. Creo que llego en un gran momento tanto en lo personal como en lo físico. No tengo ningún problema, entrené diferenciado porque tenía un golpe, solo por precaución. Pero nada raro”, advertía algunos detalles. Y dejaba sobre la mesa otro concepto valioso.
“Es diferente el momento quizá, porque es otro instante de la temporada. Normalmente es al final de temporada, cuando tenés un mes para prepararte para el Mundial. Acá no tuvimos tiempo para eso y sabíamos que iba a ser así. Llegamos bien, siempre es especial jugar un Mundial”, contaba. Esa situación que ahora van a sufrir las figuras de Europa (la final de la Champions será el 30 de mayo, la Premier League, la Serie A y la Liga acaban seis días antes), ni roza al rosarino.
¿Cómo se preparó en las anteriores mundiales? ¿El punto en común es exclusivamente Qatar?
Más joven, más explosivo. Determinante como solista y en el cierre de las competencias: todo aquello ocurrió en los cuatro casos anteriores. En la antesala de Oriente Medio, en cambio, Scaloni ya advertía esa otra mirada. Que se potencia ahora, lógicamente. “Es mucho mejor jugador que antes, cuando se pasaba a todos y hacía lo que quería con la pelota. Ahora entiende más el juego”, contaba. Y le agregaba más conceptos a esa idea. “Obviamente, cumple años como todos, pero la madurez es importante y para él también”, desarrollaba.
En Alemania 2006 cumplió 19 años. Jugó 23 partidos y marcó siete goles en esta temporada en Barcelona. Llegó al Mundial con tres meses de inactividad en Barcelona por una lesión en el isquiotibial izquierdo. Se estimaba que tenía para un mes de recuperación y fueron dos y medio. Apenas jugó un amistoso contra Angola el 30 de mayo (2-0, sin goles). En la copa, fue suplente. Tres partidos y un gol. Sólo uno como titular con el grupo definido (Países Bajos, 0-0). Su primer gol fue ante Serbia y Montenegro (6-0), en el debut.
En Sudáfrica 2010 cumplió 23. Venía de una etapa colosal: 42 goles en 46 encuentros. Botín de Oro, campeón de liga con Barcelona. Sin registros de lesiones. Sólo se perdió dos partidos en la temporada, en septiembre de 2009, por una sobrecarga muscular. Jugó los cinco partidos en la copa, sin convertir.
En Brasil 2014 cumplió 27. Seguía siendo espectacular en Barcelona (siempre lo fue, en realidad): 41 tantos en 46 juegos. En septiembre de 2013 sufrió un desgarro y estuvo 21 días sin jugar. En noviembre, otro desgarro en el bíceps femoral (algo más grave) lo dejó 57 días afuera. Se perdió 17 partidos: lo que nunca. Pero no registró lesiones en los cinco meses previos al Mundial. Siete partidos, cuatro goles. Y la final más dolorosa.
En Rusia 2018 cumplió 31. Los números seguían siendo monstruosos: 45 gritos en 54 partidos. En marzo sufrió molestias en el aductor y se perdió dos partidos con la selección (amistosos con EE.UU. y Costa Rica). Sin lesiones graves en toda la temporada. Titular, cuatro partidos, un gol. Erró un penal.
En Qatar 2022 tenía 35. 10 goles en 19 partidos de julio a noviembre en PSG: era su mejor momento en Francia. En octubre se perdió dos partidos en París por una sobrecarga en la pantorrilla; luego, por precaución, no jugó ante Lorient, el 6 de noviembre. No tuvo lesiones graves antes del Mundial. Figura, siete partidos, siete goles, falló un penal (metió cuatro).
¿Y ahora? Va a cumplir 39 durante la copa. Será durante la mitad de la temporada de la MLS y los torneos satélites. Juega ahora cuatro amistosos y, luego, 14 encuentros por la MLS. En la Concachampions, mínimo dos partidos, máximo 7: o sea, máximo 21 partidos oficiales.
Su último partido será el 24 de mayo de 2026 contra Philadelphia, en el Chase Stadium. Son exactamente 22 días entre el último partido con Inter Miami y el debut de la selección.
Tiempo atrás, Leo había advertido que iba a tomar la decisión de jugar el Mundial (o no, algo que parece imposible) durante esta pretemporada. “No quiero ser una carga, me quiero sentir bien físicamente, estar seguro de que puedo ayudar y aportar cosas al grupo”, aseguró, en noviembre pasado. Ahora, Mascherano contesta y pregunta esa hipótesis. “¿Ves a Messi en el Mundial?”, le consultaron. Y el subcampeón del mundo en Brasil 2014 fue contundente: “Sí, ¿por qué no?”.
En la preparación rumbo al debut en la MLS (el próximo 21 ante Los Angeles FC), Inter Miami sigue con los ensayos. Perdió 3-0 con Alianza Lima, le ganó 2 a 1 a Atlético Nacional (Leo jugó 60 minutos en el primer caso y 75, en el segundo), este sábado se cita con Barcelona, de Guayaquil y el viernes 13, con Independiente del Valle, también de Ecuador.
Messi tiene el calendario en la cabeza: sabe exactamente qué va a hacer (entrenamientos, partidos, alimentación, descanso) día a día, hasta el partido con Argelia.
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