Jugó en la selección argentina, se retiró por las graves lesiones y hoy trabaja como guardavidas
Debutó en Lanús en 2003 y, años más tarde, integraría el plantel que salió campeón del fútbol argentino; su amplio derrotero y su presente lejos de las canchas
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A los 17 años, bajo el apodo “Saviolita”, adoptado por tener un porte físico y cualidades técnicas similares a Javier Saviola, Santiago Biglieri, nacido en Oberá, Misiones, debutó en la Primera División de Lanús. Era 2003 y la conducción técnica estaba a cargo de Miguel Ángel Brindisi. Por aquel entonces se disputaba el Torneo Apertura, integrado por 20 equipos y cada uno de los planteles tenía una base de productos genuinos de la cantera, los cuales permanecían durante varios torneos hasta agarrar un bagaje necesario para emigrar.

Biglieri permaneció durante siete años en la Primera de Lanús, donde fue partícipe del título obtenido en 2007 con Ramón Cabrero a la cabeza, un entrenador que priorizaba la materia prima del club. “El mensaje de él siempre fue muy claro. Hoy en día, con tanta información disponible, ves a muchos dando tantas vueltas para explicar un concepto”, manifestó el exjugador a LA NACION sobre el fallecido de DT, de quien guarda los mejores recuerdos.
Aquel equipo Granate, que festejó el título una fecha antes en La Bombonera, tuvo entre sus filas a Sebastián Blanco, Agustín Pelletieri, Diego Valeri, Lautaro Acosta, José Sand y otros artífices que ingresaban en el complemento. En modo revulsivo, Biglieri ingresó en cinco oportunidades y contribuyó con un gol ante Olimpo de Bahía Blanca.

Acompañado por Cabrero y Luis Zubeldia, su ayudante de campo, el delantero ganó bastante experiencia, aunque, hoy en día, reniega de no exprimir al máximo su carrera. “Hoy cambió mucho el fútbol. El jugador tiene menos tiempo porque constantemente entrena en doble turno, después va a kinesiología, se recupera. Se entrena mucho más que nuestra época. Cuando yo jugaba, por ejemplo, no se hablaba tanto de la alimentación”, ejemplificó sobre los hábitos que acompañan la carrera de un deportista de alto rendimiento.
Con pasado en la selección argentina, donde formó partes de los procesos de la sub 15, sub 17 y sub 20 de la mano de Hugo Tocalli y José Pekerman, destacó la “educación” que le brindaron estos dos entrenadores en su etapa formativa. “Hoy que dejé de jugar y miro para atrás siento mucho orgullo de lo que viví. A veces no se toma consciencia que esa formación te queda para toda la vida”, destacó Biglieri.

Tras su paso exitoso por Lanús, el exjugador estuvo a préstamo por varios equipos, entre ellos, Emelec de Ecuador, donde recaló en 2010 bajo las órdenes de Jorge Sampaoli. “Tenía su temperamento y era profesional en lo suyo, pero le faltaba el trato humano, la llegada al jugador”, subrayó. Sin poder asentarse en su nuevo club, Biglieri arrancó un derrotero interminable por Rosario Central, Instituto, Sud América (Uruguay), Portland Timbers (Estados Unidos), Colón de Santa Fe y Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, su último club antes de la pandemia, un momento que le sirvió para madurar la decisión de abandonar el fútbol profesional por las reiteradas lesiones que lo afectaron física y mentalmente.
Las lesiones constantes y una decisión: cambiar de vida
“Me desgarraba seguido por haberme curado mal. A partir de ahí tuve cuatro lesiones en los isquiotibiales, lo que derivó en una fibrosis. A raíz de eso la lesión se hizo crónica y apuraba los procesos para volver a jugar”, reflexionó sobre esta circunstancia que lo llevó a abandonar el deporte profesional para dar paso a otra etapa, completamente diferente: ser guardavidas.
Con fuertes raíces en Conesa, San Nicolás, Biglieri realizó dos cursos de capacitación en la Cruz Roja de su ciudad y en Santa Catarina, al sur de Brasil, donde profundizó sus sapiencias en una profesión donde se debe estar alerta para poder salvar la vida de una persona.

“Se necesita de mucha práctica y prevención; y me gusta este estilo de vida de cuidarse uno y también al prójimo. Uno aprendió mucho como jugador, pero también tiene que estar abierto a aprender otras cosas en la vida. No se termina todo cuando dejás de jugar”, dijo Biglieri, quien actualmente trabaja en un complejo de piletas del club Conesa.
Durante 2021 y 2022, aprendió distintas técnicas en pileta, río y mar, acompañado de natación y entrenamiento físico y aeróbico. Con el título habilitante en mano, Biglieri hace tres años trabaja en el club donde dio sus primeros pasos y conserva el sueño de viajar a países como España o Brasil para poder ejercer en otros escenarios, donde la complejidad es mayor.
Sin aferrarse al fútbol como la única salvación, el exjugador conserva los mejores recuerdos de un deporte que le dio la posibilidad de jugar con la selección argentina y salir campeón con Lanús. Aconsejado por su familia –en especial su madre- para no despilfarrar el dinero y así tener un resguardo para el día después de abandonar la actividad profesional, Biglieri dejó atrás su apodo “Saviolita” y hoy es uno más en su barrio.
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