Vicentin: ¿la jugada que cambia el tablero?

José Del Rio
José Del Rio LA NACION

El análisis de José del Río en Mesa Chica

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10 de junio de 2020  • 00:35

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A continuación, la desgrabación de sus principales conceptos:

  • ¿A quién se le ocurre intervenir una compañía con tutela judicial? Si vos en tu casa tenés un amigo abogado, de los tantos que hay (porque si uno mira el mapa de profesiones en la Argentina, psicólogos, abogados y contadores son el top 3 de las carreras más elegidas), le preguntás: "Tengo la idea de intervenir una compañía que está en concurso de acreedores".
  • Un abogado que te quiere asesorar bien te preguntaría: "¿Sos una de las personas a las que le debe la empresa? Si te debe, hay procesos, formas, con las cuales podés hacerlo". El Banco Nación, una empresa de capital estatal, podría pedirlo. La AFIP podría pedir la intervención de la empresa, pero se hizo un proyecto made in La Cámpora, made in Cristina Kirchner.
  • Esta idea, desde el punto de vista técnico, tiene todo mal. En este caso, no es opinión, sino que es información judicial. Tiene todo mal porque, en principio, los acreedores pueden pedir la intervención, pero lo pide el Poder Ejecutivo. Segundo punto, los dueños de la empresa siguen la forma de la ley y pidieron la impugnación del acto, intervención en sede administrativa. Dijeron que "el Estado no actuó como tiene que actuar". Lo que significa que la cuestión se judicializa.

  • ¿Qué pasó en la historia argentina cuando una intervención, posterior expropiación, se judicializó? La pagamos carísima. ¿Qué va a pasar ahora? ¿Cuál es el recorrido que viene? Tenés la marcha de la gente muy preocupada, tenés una jugada para el Estado tremenda: le pasás mil empleados, que estaban en el marco de un concurso de acreedores con posibilidad de obtener un comprador a esa empresa, la historia de más de mil legajos, como viene, con todos los problemas y soluciones. Le pasás 1350 millones de dólares a un Estado que tiene reservas muy pero muy complicadas. Le pasás también una idea de "soberanía alimentaria".
  • Vicentin se dedica a exportar aceite a China. No produce el aceite para la mesa de los argentinos, no es que te va a costar más barato el pan, no es Molinos como compañía, ni Arcor, grandes productores de alimentos. Su fuerte es la exportación de aceite a China. Aceite que sí genera dólares, pero no genera "soberanía alimentaria" porque nosotros no consumimos el producto principal que hace Vicentin.
  • Otra expropiación brillante: Correo Argentino. Correo oficial. Ideología mezclada con estatismo. Néstor Carlos Kirchner versus Franco Macri, cuando Mauricio era el delfín con potencial, era el enemigo que tenía marcado el kirchnerismo de cara al futuro. Esa expropiación, que fue a Socma, el Grupo Macri, que se produjo por parte de Kirchner en 2003, hoy tiene un juicio abierto y una batalla que huele más a venganza que a información o a pelea de empresas.
  • Aguas Argentinas, presidida por Malena Galmarini hoy, compañía que en 2006 se la expropió con un relato del que todos fuimos testigos: "Qué malo era ese grupo francés, qué villano era el grupo Suez". Te llevo a la historia reciente y Aguas de Barcelona, el otro villano de turno, de la historia 2006. Pasó lo que pasa en el mundo civilizado: la empresa se nacionalizó, la compañía reclamó en el tribunal que advirtiera sobre sectores privados y estados nacionales: 250 millones de dólares salieron de tu bolsillo.

  • Aerolíneas y Austral, ahora candidatas a ser fusionadas. Compañías que tuvieron un historial que fue desde Iberia, pasando por la Sociedad Estatal Española. Historia reciente, cuando Patricia Bullrich era ministra de Trabajo y todos fuimos Aerolíneas, donde corría riesgo de ser cerrada y terminó con el Grupo Marsans, que después tuvo en su sede de origen infinidad de causas abiertas pero al que la Argentina le tuvo que pagar 320 millones de dólares por esa nacionalización. ¿Cuánto va a perder Aerolíneas Argentinas y Austral este año? Se estiman pérdidas por 1000 millones de dólares.
  • Belgrano Cargas, otra pelea en su momento ya con un Franco Macri reconciliado con los Kirchner. O el último de los casos que tenés en tu memoria reciente que es Ciccone y la fábrica de hacer billetes. El exvicepresidente Amado Boudou condenado a cinco años y diez meses de prisión por querer quedarse con la máquina que le permitía no hacer chocolates, como Willy Wonka, sino directamente emitir.
  • ¿Qué pasó hoy en las empresas de la Argentina? Dos comunicados importantes, clave. No suelen hablar con puntos y comas tan directos. Uno de la Asociación Empresaria Argentina, que rechaza de plano la intervención de Vicentin, ya que dice que pueden ir por sus compañías. Hablan de una cuestión que no tiene que ver con la constitucionalidad, piden el principio de respeto a la seguridad jurídica, propia de toda república, de toda democracia. En ese mismo sentido habló el Colegio de Abogados, como una estatización de una empresa que opera en el sector exportador y que es un grave problema. Es una clara violación del principio de separación de poderes.
  • No dudaron ni la AEA, ni el Colegio de Abogados, ni tampoco los empresarios que hoy estaban preocupados porque habían tenido hace poco una reunión donde les dijeron todo lo contrario. Pero, ¿quién está detrás de todo esto? ¿Quién es el que quiere que el Estado caiga en esta trampa solamente por ser noticia? No creo que sea Alberto Fernández. No creo que sea Santiago Cafiero. ¿Y entonces? ¿De qué estamos hablando? Hablamos de equilibristas en un mundo donde una coalición no se puede romper porque, si se rompe, para algunos hay un plan b y no es mañana, sino que tiene que ver con lo que ocurre en un año, de cara al largo plazo. Pero lo concreto, lo real, lo certero es que esta pequeña Argentina que vemos en Vicentin tiene un costo muy alto para vos, para mí y que no te la vendan de relato. Está todo mal en materia jurídica.

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