El expríncipe Andrés dejó su mansión en Windsor tras las últimas revelaciones sobre el caso Epstein
La salida del hermano del rey Carlos III se produjo tras la publicación de nuevos archivos sobre su vínculo con el fallecido delincuente sexual
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LONDRES.— Andrés Mountbatten-Windsor, hermano menor del rey Carlos III, abandonó su mansión en el predio real de Windsor, según confirmaron el miércoles fuentes de la Casa Real. La salida del expríncipe se produjo en medio del impacto que provocó la publicación de millones de documentos del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso del delincuente sexual Jeffrey Epstein, que también derivó en investigaciones y citaciones a otras figuras públicas en Gran Bretaña y Estados Unidos.
La salida de Mountbatten-Windsor del Royal Lodge, la mansión georgiana de 30 habitaciones ubicada en Windsor, marca un nuevo punto bajo para el expríncipe, después de años de escrutinio por sus conexiones con Epstein, el fallecido exfinanciero neoyorquino acusado de haber explotado sexualmente a numerosas jóvenes, entre ellas menores de edad. El escándalo proyectó una sombra persistente sobre la familia real británica.
Mountbatten-Windsor, de 65 años, había anunciado su mudanza a Sandringham en octubre, cuando el rey Carlos III le retiró los títulos reales en medio de revelaciones sobre sus vínculos con Epstein, aunque se esperaba que permaneciera en el Royal Lodge —donde vive desde hace más de 20 años— hasta la primavera boreal.

Sin embargo, a la luz de la última publicación de archivos del Departamento de Justicia de Estados Unidos el viernes, la policía del valle del Támesis está revisando una nueva acusación contra el expríncipe, según la cual Epstein habría trasladado a una segunda mujer a Gran Bretaña para mantener relaciones sexuales con él. El abogado de la presunta víctima dijo a la BBC que el encuentro habría ocurrido en 2010 en el Royal Lodge.
“Con la última tanda de archivos de Epstein quedó claro para él que era momento de irse”, citó The Sun a un amigo de Mountbatten-Windsor que pidió reserva de identidad. “La partida fue tan humillante que eligió hacerlo al amparo de la noche”.
El trasfondo de la decisión
Mountbatten-Windsor, segundo hijo de la fallecida reina Isabel II, fue apartado de la vida pública en 2019, cuando se vio obligado a renunciar a todas sus funciones oficiales. Tres años después, alcanzó un acuerdo extrajudicial en una demanda presentada por Virginia Giuffre, quien lo acusó de haber abusado sexualmente de ella cuando era adolescente. Si bien siempre negó esa versión, el caso volvió a cobrar notoriedad el año pasado, cuando se publicaron las memorias póstumas de Giuffre tras su suicidio.
Revelaciones de archivos vinculados a Epstein en Estados Unidos durante el último año llevaron a Carlos a actuar y, en busca de un corte definitivo para la monarquía, en octubre le retiró el título de príncipe y dispuso su desalojo del Royal Lodge, en una de las decisiones más drásticas contra un miembro de la familia real en la historia británica moderna.
En los tres millones de páginas de documentos que el Departamento de Justicia de Estados Unidos hizo públicos el viernes, el nombre de Mountbatten-Windsor aparece en numerosas ocasiones. En intercambios de correspondencia entre Epstein y una persona que se cree que es el expríncipe, el financista ofrece organizar una cita entre ese hombre y una mujer rusa de 26 años. El hombre, que firma simplemente como “A”, sugiere luego que ambos cenen en Londres, ya sea en un restaurante o en el Palacio de Buckingham.
Los archivos incluyen correos electrónicos que sugieren que Mountbatten-Windsor mantuvo contacto regular con Epstein durante más de dos años después de que éste fuera condenado por delitos sexuales contra menores.

El primer ministro británico, Keir Starmer, afirmó el sábado que el expríncipe debería declarar ante un comité del Congreso de Estados Unidos, a raíz de las nuevas revelaciones.
Otras repercusiones
En medio del impacto por la difusión del nuevo lote de millones de documentos relacionados con Epstein, la policía británica también inició el martes una investigación contra Peter Mandelson, exembajador del Reino Unido en Estados Unidos, por “delitos de mala conducta en el ejercicio de un cargo público”, tras denuncias de que habría filtrado a Epstein información sensible para el mercado. Tras las acusaciones, Mandelson renunció a la Cámara de los Lores del Parlamento británico.

Las consecuencias de la reciente publicación también siguen en Estados Unidos. El expresidente norteamericano Bill Clinton y su esposa, la exsecretaria de Estado, Hillary Clinton, testificarán ante el Congreso sobre sus lazos con Epstein, cediendo ante la amenaza de una votación para presentar cargos por desacato al Congreso. Hillary Clinton testificará el 26 de febrero y Bill Clinton, el 27. Será la primera vez que los legisladores obliguen a un expresidente a testificar.
Por su parte, el actual mandatario, Donald Trump, insistió una vez más en que había sido exonerado cuando enfrentó el martes nuevas preguntas en la Casa Blanca sobre el financista: “No salió nada sobre mí, salvo que fue una conspiración en mi contra, literalmente, por parte de Epstein y otras personas. Pero creo que ya es hora de que el país quizá se ocupe de otra cosa, como la salud, o algo que le importe a la gente”, dijo.
El patrimonio de Epstein
Además de las consecuencias políticas y judiciales, la reciente publicación de archivos del Departamento de Justicia de EE.UU. también arrojó luz sobre el destino del patrimonio de Jeffrey Epstein tras su muerte.
Dos días antes de suicidarse en una cárcel federal en 2019, Epstein firmó un documento de 32 páginas —denominado Fideicomiso de 1953— que contiene una lista de unas 40 personas como posibles beneficiarios.

Al momento de su muerte, el patrimonio estaba valorado en unos 600 millones de dólares, pero se redujo considerablemente en los últimos años tras pagar impuestos, indemnizaciones a las víctimas y honorarios de abogados. Una reciente declaración judicial lo valora en 120 millones de dólares. Sin embargo, podría valer más, ya que varias inversiones de capital riesgo aún se calculan según su valor en 2019.
Un total de 100 millones de dólares los cedió a su novia de entonces, Karyna Shuliak, de 36 años, originaria de Bielorrusia. En el documento, Epstein dijo que había pensado casarse con ella y que quería regalarle su anillo de diamantes de 33 quilates. También estipulaba que recibiría gran parte de sus bienes, aunque la sucesión vendió la mayoría de sus residencias. Los documentos muestran que Shuliak lo conocía al menos desde 2012 y que la ayudó a pagar sus estudios de odontología. Se cree que actualmente vive en Nueva York.
Los otros dos principales beneficiarios que figuran en el fideicomiso son el abogado personal de Epstein, Darren Indyke, y su contador interno, Richard Kahn. El fideicomiso preveía que Indyke obtuviera 50 millones de dólares y Kahn, 25. Ambos son coejecutores de la herencia.

Algunos de los nombres del documento están censurados, pero otros beneficiarios previstos son su hermano Mark Epstein y Ghislaine Maxwell, quien fue condenada en 2021 por cargos federales de conspirar con Epstein para abusar sexualmente de niñas adolescentes. El documento decía que cada uno de ellos debía recibir 10 millones de dólares. También pretendía dejar 5 millones a Martin Nowak, un profesor de matemáticas de la Universidad de Harvard con el que Epstein mantuvo amistad durante años.
Daniel Weiner, abogado de la sucesión, dijo que ni Indyke ni Kahn, ni ninguno de los beneficiarios, “recibirán dinero alguno de dicha herencia a menos que y hasta que se hayan satisfecho completamente todas las deudas y reclamos contra la misma, incluidos los reclamos de indemnización presentados por mujeres que sufrieron abusos a manos de Epstein”.
El documento no incluía disposiciones para las más de 200 adolescentes y mujeres jóvenes de las que se cree que Epstein abusó. Pero tras su muerte, Indyke y Kahn crearon un fondo de restitución que pagó 121 millones de dólares a las víctimas. El patrimonio también pagó 49 millones de dólares en indemnizaciones a las víctimas.
Agencias AP y AFP y The New York Times
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